Las frutas más laxantes pueden ayudar a tu regularidad

Las frutas más laxantes pueden ayudar a tu regularidad

Antes de recurrir a cualquier sustancia artificial para mejorar nuestra regularidad, es una gran idea recordar las frutas que nos pueden ayudar a terminar con el estreñimiento de forma sana y natural.

por Cristina Soria

El estreñimiento es una cuestión de velocidad, pues está provocado por la lentitud con la que transitan las heces por el tracto intestinal. Esto provoca que se sequen, y que cada vez sea más difícil expulsarlas. Por tanto, aquellas sustancias que la reblandezcan y que favorezcan su avance son las que podríamos considerar como laxantes. 

En este sentido, los alimentos que más nutrientes aportan para favorecer el movimiento intestinal se encuentran en la fruta, pero también se hace necesario ingerir una cantidad mayor de líquidos y fibra. El movimiento físico general también ayuda, siendo de hecho el estreñimiento uno de los problemas a los que habitualmente se enfrentan las personas con movilidad reducida, pues cuando movemos nuestro cuerpo, también estamos dando actividad al sistema digestivo y favorecemos sus procesos.

Aun así, existen multitud de posibles causas para el estreñimiento que pueden necesitar otras soluciones que no pasan por recurrir a alimentos laxantes. Podríamos sufrir un problema en la musculatura del tracto intestinal o padecer desajustes metabólicos y hormonales, como de hecho ocurre en el caso de la diabetes, embarazo, menopausia o tiroides.

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Manzana
 

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La fibra soluble de la manzana es uno de los elementos laxantes más poderosos, pues se trata de una papilla con textura lubricante. Se llama pectina, y es un hidrato de carbono que puede cumplir esta función porque no es absorbido por el intestino. Este hidrato retiene agua, por lo que ayuda a luchar contra la sequedad del tracto. Sin embargo, la manzana no solo es laxante, sino que de la misma forma también resulta astringente. Es por tanto un alimento regulador del ritmo intestinal, pues el efecto de la pectina se compensa con los taninos, que ayudan a desinflamar la mucosa intestinal y a secarla para evitar la diarrea.

Naranjas y mandarinas
 

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Aquello que hace laxante a algunos cítricos, como las naranjas y las mandarinas, no es su zumo. Así que si quieres beneficiarte de esta cualidad no basta con que la bebas, porque el poder laxante está en el bagazo de la naranja, que es el resto que queda atrapado en el exprimidor cuando hacemos un zumo, una fibra que ayuda a poner en marcha al intestino.

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Papaya
 

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Su alto contenido en agua y fibra la convierten en un gran dinamizador de tu sistema digestivo. Y al igual que la manzana, resulta de la misma forma astringente, pues no aporta solo fibra soluble, sino que ayuda a regular el sistema digestivo de forma general, evita las diarreas, mejora la digestión y contribuye a la flora intestinal. Entre sus beneficios también se cuentan que es antioxidante, cicatrizante, analgésica y antiséptica.

Aguacate
 

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Esta fruta tiene dos ventajas nutricionales que constituyen su gran poder laxante, pues por un lado dispone de un alto contenido en fibra. De hecho, por cada 100 gramos de aguacate que consumimos estamos ingiriendo 6 gramos de fibra. Además, es rico en grasas, lo que hace que las heces transiten con mayor facilidad por el tracto intestinal. De estas grasas que contiene, el 72% es ácido oleico, el mismo que el del aceite de oliva. Además, es rico en potasio, magnesio y sodio, que estimulan la actividad muscular y nerviosa, y que también favorecen los propios movimientos intestinales.

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