Aprende a detectar las dietas milagro y huye de ellas

Aprende a detectar las dietas milagro y huye de ellas

Cuando queremos perder unos kilos que nos sobran, lo que realmente estamos deseando es un cambio en nuestra vida; queremos sentirnos más ligeras, que la ropa nos quede mejor, y que sea un cambio que se perciba a simple vista. A esto se aferran las dietas milagro, que sacan partido de nuestra impulsividad e inseguridad, prometiendo resultado visibles en tiempo record.

por Cristina Soria

En ocasiones, el hecho de querer perder peso atiende a una situación impulsiva en la que nos vemos inmersas: querer llegar a tiempo con una buena forma física a un evento familiar donde luciremos un buen tipo o unas vacaciones cercanas para las que hay que hacer “operación bikini”. 

Sin embargo, cada vez es más común que tratemos de aprovechar el impulso de la dieta y pensemos en que los beneficios de este esfuerzo sean permanentes. Buscamos dietas que cambien nuestra vida, y en ocasiones nos dejamos llevar por las falsas dietas, las llamadas “milagro”, que prometen mucho y que por lo general son dañinas para nuestra salud.

El seguimiento y la personalización son la clave

Lo primero que debes saber a la hora de evaluar una dieta es que cuando pretendemos adelgazar no sirven las reglas milagrosas que se aplican por igual a cualquier persona y en cualquier situación. Lo que hace efectiva a una dieta es su personalización y el estudio cuidadoso de tu estilo de vida y de tus necesidades individuales. 

No funciona de la misma manera una dieta para quien es sedentario, que para quien practica deporte de manera habitual. Cuestiones antropométricas como el peso y la altura, o la posibilidad de que seas intolerante a algunos alimentos, son datos muy a tener en cuenta en cualquier dieta que hagamos. Si la que tienes delante no atiende a ningún patrón de personalización, es más que probable que estés frente a una dieta milagro.

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Por esta razón, podemos identificar muy claramente cuando estamos ante una dieta milagro teniendo en cuenta quién realizará el seguimiento. ¿Estarás sola en entre proceso o habrá alguien que te evalúe? Es necesario que toda dieta esté avalada por un profesional de la salud, bien sea dietista, nutricionista o un facultativo sanitario. Debe ser la persona que vigile tu evolución y pueda reaccionar ante tu proceso. Tanto si la dieta se presenta como auto-gestionada por ti, como si quien te evaluará no es médico ni nutricionista, sino una persona “entendida”, desconfía, probablemente estés poniendo en riesgo tu salud.

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La velocidad turbo no existe

Si una dieta te promete perder todo el peso del que deseas deshacerte en tiempo récord, debes saber que eso no solo es imposible, sino que resulta altamente desaconsejable. Lo primordial cuando nos alimentamos es que nuestro cuerpo adquiera los nutrientes que necesita de forma equilibrada. Si has ganado mucho peso, una razón puede estar en tu alimentación, pero la forma de mejorar tu estado físico pasa por adquirir buenos hábitos y que estos te acompañen para siempre.

Es decir, nuestro organismo no está preparado para una pérdida drástica de peso, sino que todo en nuestro cuerpo necesita de procesos graduales que se encaminen hacia la mejora estable, no hacia el “pico de sufrimiento” puntual.

Las dietas “turbo” pueden conseguir su objetivo de forma temporal, pero siempre a la larga producen un efecto rebote en el que no solo aumentarás de peso, sino que tu salud se verá resentida. Es por esta razón que cualquier dieta que prometa un alto nivel de compromiso, esfuerzo y sacrificio al principio, y resultados rápidos, está basándose justo en lo contrario de lo que necesita nuestro cuerpo. Las dietas reales requieren un sacrificio muy relativo, y aportan resultados a medio-largo plazo. Son estables y hacen que aprendas a comer mejor para siempre.

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Funcionan con márketing

Cuando una dieta necesita venir avalada por un especialista de renombre, es porque probablemente no sea real, sino humo. Las fórmulas del márketing irrumpieron con mucho poder en la venta de dietas, e hicieron que se les apodase con el apellido de sus creadores: Dunkan, Atkins, Perricone… Esto da una falsa sensación de pertenencia, porque son gurús que engloban dentro de su marca la idea de que el bienestar se puede comprar empaquetado y que ellos son la garantía de ello.

Incluso cuando algunos gurús son médicos o dietistas, cuanto más marketing tenga una dieta, más facilidad hay de que sea “milagro”. Si se aportan en los mismos principios de “venta” de ciertas sectas, fortaleciendo su mensaje con los testimonios de personas que dicen haber cambiado de vida radicalmente y de forma fácil gracias a este método, desconfía. Hablan en ocasiones de “sanación” o de un tipo de bienestar que no solo tiene que ver con perder unos kilos, sino con cambiar de mentalidad, como si existiera el club de los despreocupados, y el club de los que han entendido que hay que cuidarse, casi como un dogma. Cuidarnos es muy importante, pero ¿es necesario que lo avale un gurú? Las dietas reales se avalan por sí mismas, no han de suponer un desembolso económico extra, y han de encaminarte hacia un tipo de alimentación estable que puedas mantener de por vida.

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