Comer sin ansiedad

Aprende a comer sin ansiedad

Muchas veces sentimos la necesidad de comer de manera casi compulsiva, sin que sepamos con certeza los motivos que nos llevan a hacerlo y ni qué podemos hacer para evitarlo.

por Cristina Soria

Por mucho que nos empeñemos en mantener una alimentación sana y equilibrada, hay momentos en los que el estrés y la ansiedad nos impiden cumplir con nuestros buenos propósitos. Es entonces cuando nos lanzamos, sin aparente remedio, a comer alimentos ricos en grasas y azúcares, o picamos más entre horas sin importar cuánto tiempo ha pasado desde la última comida. Otras veces sentimos esta necesidad de comer de forma automática porque nuestra alimentación es insuficiente o inadecuada, o porque pasamos demasiadas horas sin comer. Sea cual sea tu caso, puedes evitar la ansiedad por la comida (y sentirte mal a raíz de ello) si sigues unos sencillos consejos:

Anticípate al hambre

La clave para conseguirlo es que no pases muchas horas sin tomar nada, porque cuando aparece el monstruo del hambre es imposible que optemos por comida saludable. Ante un ataque de hambre feroz, buscaremos aquellos productos azucarados o cargados de aditivos que calmen nuestra ansiedad de manera inmediata. Puedes establecer una rutina de comidas cada 3 horas aproximadamente (nunca estás más de 5 horas sin comer). Sé previsora y lleva contigo tus propios tentempiés para evitar caer en tentaciones: frutos secos, un mini bocadillo de pan integral, una pieza de fruta…

Si tus días son muy largos porque te levantas muy temprano no te preocupes si llegas a hacer más de 5 comidas al día. Lo importante es que tu cuerpo disponga de la energía que necesita y que esta proceda de alimentos saludables.

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Elimina de tu dieta los azúcares refinados

Cuando el hambre ataca por sorpresa buscamos alimentos que nos proporcionen un subidón de azúcar casi instantáneo. Pero esta rápida subida tiene una posterior bajada, casi igual de rápida, en forma de hambre descontrolada y necesidad de dulce. La mejor forma de evitar que esto ocurra es llegar a eliminar de tu dieta la ingesta de azúcar añadida casi por completo. Si lo consigues, cuando el hambre voraz llame a tu puerta no necesitarás tanta cantidad de azúcar para calmarlo.

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Bebe agua cuando sientas hambre

¿Sabías que la sensación de sed puede ser interpretada por nuestro cuerpo como hambre? Si sientes un deseo súbito de comer y no ha pasado mucho tiempo desde la última ingesta de alimentos, podría tratarse de deshidratación y no de hambre. Así que, ante la duda, bebe un vaso grande de agua y puede que la sensación de hambre desaparezca por completo. Del mismo modo, si es hora de comer o de tomar un tentempié, prueba a beber  antes agua para que la ansiedad por comer disminuya y lo que ingieras te sacie más.

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Haz las comidas completas

Incluye en tus comidas principales cantidades proporcionadas de verduras, proteínas, cereales integrales o legumbres, etc. Si te falta algún nutriente, como pueden ser las proteínas o los hidratos, es posible que al poco tiempo de comer vuelvas a sentir hambre. Si tomas mucha comida precocinada o muy procesada industrialmente, tu cuerpo no dejará de  reclamarte comida real y la sensación de hambre no desaparecerá. Evita, por tanto, los aditivos industriales y los edulcorantes artificiales: engañan a nuestro cuerpo y provocan bruscas subidas y bajadas de azúcar en sangre que causan un deseo descontrolado de comer.

A la hora de comer, relájate

Procura que el momento de la comida tenga lugar en un entorno relajado. Evita las prisas y respira profundamente antes de empezar a comer. Si dispones de tiempo, puedes practicar previamente algo de deporte para liberar endorfinas o realizar alguna actividad que implique concentración y calme tu mente, como leer o pintar.

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