A veces, entras en una estancia y, sin saber por qué, todo parece más alto, más sereno, mejor puesto. En muchas casas de celebrities que se cuelan en los reportajes de las revistas y en los reels más guardados, la clave está en un gesto casi invisible: llevar las cortinas hacia arriba —casi al techo— y dejarlas caer hasta el suelo, con una caída generosa que roza (o incluso posa) sobre él. Ese pequeño cambio de altura y longitud actúa como un filtro de elegancia instantáneo y, además, es plenamente replicable en casa.
Sobre estas líneas, un ejemplo de cortina en tono neutro con la idea de verticalidad que ofrece una caída de suelo a techo. En la pared, una obra de Iratxe Arteta en el Atelier de Utópica.
© NedgisPunto de partida alto: el truco que estira la pared
Colocar la barra (o el riel) cerca del techo —aunque la ventana no llegue tan arriba— hace que la mirada suba y que la habitación parezca más alta. Es una recomendación habitual de los expertos para ganar altura visual sin tocar la arquitectura. Así que a veces, las casas de las celebrities tienen el techo alto y otras, sencillamente, lo parece gracias a este truco de llevar las cortinas de techo a suelo con generosidad o exageración. Lámpara Drop Chandelier en blanco, diseñada por Kristian Sofus Hansen y Tommy Hyldahl, para 101 Copenhagen, en Nedgis.
© Leroy MerlinLargo perfecto: que apoye en el suelo
El acabado más pulido suele ser lo que se denomina kiss the floor: la cortina roza el suelo lo justo. Si buscas un punto más clásico o teatral, puedes añadir unos centímetros extra para un apoyado suave, que es algo que se ve a menudo en Instagram y está muy vinculado con la tendencia efecto suite de hotel. Como regla rápida, toma nota:
- Kiss the floor: 0–1 cm.
- Tendencia cortina apoyada: +2,5–5 cm, suficiente para que sea usable.
En la imagen, doble cortina con ollaos, que apoyan en el suelo a pesar de estar confeccionadas con un tejido ligero. Se combina un modelo liso y otro estampado. Es una propuesta de Leroy Merlin.
© Ángeles MolinaAncho generoso: el volumen que da efecto de casa bien vestida
No es solo altura: también importa el ancho. Unas cortinas estrechas se ven pobres; unas cortinas con más tejido del que imaginas caen mejor y resultan más lujosas. Como regla orientativa, muchos profesionales recomiendan paneles que sumen aproximadamente entre 2 y 2,5 veces el ancho de la ventana para un fruncido elegante. Proyecto de Gio Estudio.
© LizzoTejidos con caída: lino lavado, mezcla de lana, terciopelo… y la importancia del peso
El tejido manda. Un lino ligero puede quedar etéreo (ideal si buscas luz), mientras que un terciopelo o una mezcla más gruesa aportan presencia y absorben sonido, haciendo la estancia más envolvente. Además, las telas con más cuerpo suelen dibujar mejor esas líneas verticales que buscamos cuando colgamos “a techo”. Coritna con tela bordada Plumage, colección Inedit, de Lizzo.
© SandersonDoble capa en la confección
Una confección muy vistosa que aporta mucho cuerpo a una cortina es la de doble capa. Puede ser de dos tipos:
- Un visillo alto y largo para tamizar durante el día y una cortina más opaca para oscurecer por la noche. En estancias muy vividas, el doble sistema (doble barra o doble riel) es la manera más sencilla de ganar funcionalidad sin perder estética.
- Una cortina que tenga dos caras, una por delante y otra pegada a la ventana, de manera que quedes vistas dos telas y sea más decorativo el pliegue y la percepción desde un lado u otro de la ventana.
En la imagen, telas de la colección Curious de Sanderson, de venta en Gancedo. La tela de cara es Musafir y la del forro Matmi.
© jaime ferrerInspiración 'celebrity': fundir tejidos
En muchas casas de celebrities hay un recurso que funciona porque parece de estilista: coordinar textiles como si fueran un mismo lenguaje. No hace falta que todo sea idéntico; a veces basta con repetir la tela de la tapicería en un detalle de la cortina —una franja en el bajo, un ribete, una caída interior— o incluso trasladarla a un cuadro hecho con telas para que el conjunto se vea intencional.
Cuando se busca un efecto realmente llamativo, el gesto es este: fundir cortina y butaca con el mismo tejido, como en la imagen, donde la raya se repite y crea continuidad visual. Propuesta: diseño de la Nave Home con tela de Ian Mankin (Ticking stripe 2 black) en Gancedo.
© DecowoodCon bancada delante de la ventana: el truco más ‘celebrity’ es dejarlas caer sobre el mueble
Cuando la composición pide un banco o una bancada bajo la ventana (por estilo, por aprovechar la luz o por ganar asientos) parece que las cortinas de revista no encajan… pero ocurre justo lo contrario: la solución más tendencia es apoyar la cortina sobre el propio mueble. En lugar de cortar la tela a la altura de la bancada, se mantiene el largo XL para conservar ese efecto de casa de celebrity y se deja que la caída se pose suavemente en el asiento, creando volumen y una sensación muy envolvente. Esta es una propuesta con mobiliario de la firma Decowood.
© Manolo YlleraEl secreto: cinta de plomo (y otros pesos) en el bajo
Para conseguir ese apoyo impecable —sin vuelo, sin torsiones— de la cortina sobre el suelo, muchas confecciones incorporan cinta de plomo o pesos de dobladillo en la parte inferior, especialmente en tejidos medios y pesados. El objetivo: que la cortina caiga recta y elegante, y se mueva menos con corrientes. En la imagen, una propuesta con tejidos de Güell-Lamadrid.
© TORMES DESIGN S.A./AlhambraCon franja o 'banding'
Si quieres salir del neutro sin cansarte, una solución preciosa es añadir una franja inferior (en otro tejido o color o estampado) que sume peso visual y un punto de diseño. Puede combinar una cortina en lino y banda de algodón, visillo y ribete contrastado, o incluso un bajo más oscuro que ancla la caída. Funciona especialmente bien con cortinas a techo y suelo porque el remate se convierte en protagonista al final de esa gran línea vertical. Coritna confeccionada con telas de la colección Tierra de Alhambra (de venta en Pepe Peñalver).
© Adolfo FernándezRiel discreto (o empotrado): el efecto flotante
Otra clave de estilismo: ocultar el sistema. Un riel fino, o un riel integrado en una foseado, galería o cortinero, hace que la tela nazca desde el techo sin interrupciones visuales. Es una de las estrategias más recomendadas cuando buscamos que el techo parezca más alto y el conjunto, más sereno. En la imagen, un dormitorio con textiles de la colección Aita de Natalia Zubizarreta y KA International.
© Andy Gore Ltd/SandersonCortina mural: estampados, textura y teatralidad
Las cortinas XL no tienen por qué ser lisas. En casas de celebrities y editoriales se ven propuestas más atrevidas (texturas ricas, estampados, combinaciones) porque, al ir de techo a suelo, la cortina puede actuar como un gran plano decorativo, casi como un tapiz contemporáneo. El truco está en equilibrar: si la tela habla, el resto acompaña. Tejidos de Sanderson, diseño de Mary Graham y Nicole Salvesen. De venta en Gancedo.
© HarlequinLa confección más deseada: frunce con cinta
¡Copia la elegancia de esta propuesta! La confección que se ve aquí es una de las favoritas cuando buscamos ese efecto cortina con presencia desde el primer centímetro: un frunce con pinza. Puede ser doble o triple, pero este tipo de acabado es sencillo pero elegante. Se crean pliegues limpios en la parte superior de la cortina.
Ofrece una apariencia ordenada que "abre" la tela desde arriba hasta abajo, donde adquiere volumen y ofrece una silueta rica y envolvente. Tiene un punto clásico muy elegante sin perder el punto contemporáneo. Cortina confeccionada con tela Paper Straw Stripe, diseño de Sophie Robinsons, para Harlequin, disponible en Pepe Peñalver.
© Pepe PeñalverCortinas que no solo visten ventanas
Para rematar este artículo, queremos dejarte el truco celebrity para dividir ambientes. Y es que una de las ideas más sofisticadas es llevar la cortina de techo a suelo más allá de la ventana y convertirla en arquitectura. Se trata de usar el elemento textil con esta confección y diseño para separar zonas sin levantar tabiques, crear un rincón de lectura, esconder un paso o delimitar un comedor con un gesto ligero y elegante.
En las imágenes se entiende perfecto: la tela cae en grandes paños, con un fruncido continuo. La cortina forra una pared y la hace más cálida, acústica y envolvente. La tela es Nagare de Pepe Peñalver.




