Carmen Trueba, arquitecta e interiorista: “Vivir con rincones que respiran: el lujo que no se compra, se siente”
Un nuevo enfoque está redefiniendo el interiorismo moderno: una filosofía que entiende los vacíos como aliados del bienestar, las estancias no deben ser un lienzo que hay que llenar sin medida. En un momento en que el exceso nos abruma, decir adiós al ‘ruido visual’ se convierte en un auténtico acto de cuidado personal. Esta mirada propone hogares que respiran, que ofrecen margen para la calma, la claridad y una forma de habitar más consciente.
Dejar espacios libres en casa es una de las ideas que mejor define el diseño contemporáneo. Frente a la acumulación, el vacío se convierte en un gesto intencionado de sofisticación, una forma de entender el lujo no como exceso, sino como calma, orden y respiro visual.
Para profundizar en esta visión hemos entrevistado a la arquitecta e interiorista Carmen Trueba, fundadora de Vontrueba Studio (www.vontrueba.com), una experta que reivindica el vacío como parte esencial del proyecto. Como ella misma señala, “es un elemento más del proyecto, tan importante como un material bien elegido o una buena distribución. Cuando el vacío está bien pensado, no se percibe como carencia, sino como equilibrio”.
Para comenzar queremos aclarar que el lujo de dejar rincones vacíos no equivale a apostar por el estilo minimalista. El minimalismo puede quedarse en una estética depurada, casi normativa, donde la reducción es un fin en sí mismo. En cambio, emplear el vacío como herramienta de lujo implica una actitud más profunda: no se trata de quitar por quitar, sino de crear un entorno donde la vida tenga espacio para desplegarse. El vacío se convierte en un recurso emocional, un lugar para la memoria, la pausa y la imperfección. Buen ejemplo de ello es esta zona de día ideada por Next Arquitectura.
Un espacio que utiliza el vacío de forma consciente no teme al horror vacui, porque entiende que el silencio visual también comunica. Estos interiores no buscan frialdad ni rigidez, sino una calidez serena. “Es una forma de diseño profundamente humana, que prioriza la experiencia por encima de la apariencia”, recalca Carmen.
En decoración en ocasiones el concepto de vacío se asocia a ausencia o carencia. Por el contrario, Carmen explica que el vacío no es lo que falta, sino lo que permite que todo lo demás respire. “Es una elección consciente, no una renuncia”.
¿Por qué escoger dejar espacios sin nada? Para dejar lugar a la luz, al movimiento y vivir sin sensación de saturación. La experta lo explica con esta bella metáfora: el vacío en interiorismo es el silencio necesario entre notas para que la música tenga sentido.
En la propuesta, el salón ideado por Sara Torrijos no es minimalista, pero tampoco luce sobrecargado.
Existe un ‘ruido invisible’ en los espacios saturados. Porque cuando cada rincón intenta contar una historia distinta al mismo tiempo, el hogar deja de ser refugio y se convierte en un escenario sobrecargado.
El exceso de objetos, de capas decorativas o de estímulos visuales exige atención constante, interrumpe el descanso, dispersa la mirada y tensa el ánimo. La casa ya no acompaña. Muchas veces no somos conscientes de cómo ese exceso influye en nuestro estado emocional, pero lo sentimos “cuesta descansar, concentrarse o simplemente estar”, y ahí entendemos que la verdadera calma también se diseña. Este dormitorio lo firma la propia Carmen y es el de su actual vivienda, situada en Murcia capital.
Dejar espacios libres es hoy una auténtica forma de lujo. En opinión de la arquitecta e interiorista, el verdadero privilegio contemporáneo es poder parar. Vivimos rodeados de información, de impactos visuales y de objetos que se acumulan casi sin darnos cuenta. En este contexto “disponer de espacio libre (en casa y, por extensión, en la mente) se convierte en una rareza valiosa”.
El vacío habla de tiempo, de calma y de una manera de vivir menos acelerada. Un lujo silencioso, sin ostentación, pero profundamente significativo. Como muestra este salón comedor que ha ideado el interiorista Albert Ramoneda.
Carmen resume que “el vacío se diseña desde la distribución, desde las proporciones y, sobre todo, desde lo que decides no colocar”. Y añade que existen decisiones muy técnicas detrás: recorridos, escalas, alturas, relaciones entre llenos y vacíos, entradas de luz natural… pero también decisiones estéticas y emocionales. Porque no se trata de quitar por quitar, sino de dejar solo lo que tiene sentido para esa vivienda y para las personas que la habitan.
En esta cocina con interiorismo de Punto M, de forma intencional el cuadro se convierte en punto focal gracias a que no se abusa de otros elementos decorativos.
¿El vacío se planifica desde el inicio del proyecto o se ajusta al final? La respuesta de la experta es clara: siempre desde el principio. El vacío no es un resto que aparece al cerrar el proceso, sino una intención definida desde el primer momento. Cuando se deja para el final, suele transformarse en un espacio indefinido, sin carácter ni función. En cambio, cuando se concibe desde el inicio, el vacío estructura el proyecto, ordena las decisiones y le da coherencia al conjunto.
Este baño que firma Amai Studio puede permitirse baldas que dejan el contenido a la vista, porque se ha estudiado al detalle qué mostrar y ofrecer una atmósfera cálida y en completo orden.
La distinción entre un ambiente con vacíos bien diseñados frente a un espacio que simplemente está desangelado es clara. Lo explica Carmen:
Un vacío bien diseñado transmite calma, equilibrio y una sensación de orden natural.
Un espacio sumamente depurado se percibe incompleto, como si le faltara algo sin saber exactamente qué.
La diferencia no está en la cantidad de objetos, sino en la proporción, en el equilibrio entre materiales, en la luz y en la manera en que los elementos dialogan entre sí. Es ahí donde el vacío deja de ser ausencia y se convierte en intención.
Esta idea resulta especialmente decisiva en las zonas de estudio y en los despachos, donde el entorno debe estimular sin saturar para favorecer la concentración y la productividad. Sobre estas líneas lo vemos en un rincón de escritorio dentro de una habitación infantil concebida por EIRE Interiors.
Aunque no caiga en el minimalismo, los ambientes de estética más depurada deben apostar, en opinión de la fundadora de Vontrueba Studio, por materiales honestos, con textura y profundidad. Por ejemplo, maderas naturales, piedras, microcementos suaves, linos o cerámicas artesanales.
“Cuando hay menos elementos, cada material se percibe mucho más, y por eso es fundamental que transmitan calidad y calidez. El lujo, en estos casos, no está en la cantidad, sino en la autenticidad”, afirma Carmen.
El papel de la iluminación es decisivo en la percepción del vacío como algo sofisticado. No se trata solo de ver, sino de sentir el espacio. “Una luz bien pensada transforma el vacío en atmósfera”, cuenta Carmen. Luz natural filtrada, iluminación indirecta, sombras suaves que acompañan los volúmenes. El vacío se vuelve elegante cuando la luz lo envuelve, no cuando lo invade; cuando no se impone, sino que acompaña.
En la propuesta lo comprobamos en un proyecto de 08023 Architects, concretamente en el dormitorio principal, donde un diseño lumínico bien planificado realza los espacios libres y convierte la calma en la auténtica protagonista.
La idea de trabajar con el vacío no responde a una tendencia efímera, sino a una evolución natural en la manera en que entendemos nuestros hogares. A medida que cambian nuestras rutinas y prioridades, también lo hace lo que pedimos a los espacios que habitamos. El vacío aparece como una respuesta coherente a la necesidad de vivir con más calma y con menos ruido visual y mental. No busca impresionar, sino acompañar una forma de vida más ligera y atenta. Buena muestra de ello es esta zona de día diseño de Verónica Mimoun Studio, un espacio polivalente del que vemos el salón y la zona de bar en casa.
Carmen señala que “al principio suele generar vértigo en los clientes; estamos muy acostumbrados a llenar, a pensar que una casa ‘terminada’ es una casa ocupada. Pero cuando lo entienden (cuando lo viven) cambia completamente su percepción: descubren que ese espacio libre no resta, suma, y una vez lo experimentan ya no quieren volver atrás”. Esa transformación personal es, para ella, la prueba de que el vacío no es una moda, sino una herramienta de bienestar que redefine cómo queremos habitar hoy.