Sandra Marcos, interiorista: "No tengas prisa: tu casa necesita tiempo para ser tuya"
Ese momento en el que te dan las llaves y todo está impecable, sí… pero también un poco desangelado. Hablamos de cómo pasar del "recién entregado" al "hogar de verdad", con ideas prácticas y la mirada experta de la interiorista Sandra Marcos
Abres la puerta. Huele a nuevo. Las paredes están blancas, el suelo reluce, no hay ni una marca, ni una historia, ni una pista de quién va a vivir ahí. Da un poco de vértigo, no nos engañemos. Ese silencio de los pisos vacíos, donde cada paso resuena más de la cuenta y todo parece correcto… pero frío.
Da igual que sea una vivienda de obra nueva o un piso al que te acabas de mudar: empezar de cero siempre impone. Porque no se trata solo de amueblar, sino de darle alma, de convertir metros cuadrados en un lugar que hable de ti, cómodo, acogedor y muy personal. Y ahí es donde empiezan las dudas: ¿por dónde empiezo?, ¿y si me equivoco?, ¿y si no queda "como en las revistas"?
Por suerte un hogar no se construye en un fin de semana ni con una lista de compras perfecta. Se hace poco a poco, con decisiones conscientes y algo de paciencia. Y, como dice la interiorista Sandra Marcos, "la presión por dejarlo todo perfecto desde el principio es uno de los grandes errores". Así que respira, sigue leyendo y empieza a imaginar tu casa con otros ojos.
Ese blanco absoluto –en paredes, suelos, cocina, baños– puede resultar abrumador. Y aquí va el primer consejo: no intentes llenarlo todo de golpe. Un lienzo en blanco no se estropea por tardar en pintarse; se estropea por hacerlo sin pensar.
Y si aun así necesitas romper cuanto antes esa sensación de piso recién entregado, hay una solución sencilla y muy agradecida: pintar en un tono cálido y fácil de combinar. Un blanco roto, un beis suave, un arena o un gris claro y cálido como el Grey Touchrebajan la frialdad inicial y van bien con todo.
La sensación suele repetirse: vacío, eco, frialdad… "Transmiten poco abrigo, aunque estén perfectamente terminados", señala la interiorista. ¿El motivo? Materiales duros, superficies lisas, iluminación estándar y ausencia total de texturas.
¿La solución? Empezar por introducir aquello que la construcción no trae de serie: calidez visual y sensorial. Y no, no hace falta tener la casa terminada para notarlo. Un mueble de madera natural sin tratar, una pared con un acabado distinto, una estantería con libros que rompa el eco o un cuadro grande apoyado en el suelo en lugar de colgado como en un piso piloto como vemos en esta propuesta de la firma HK Living, ya transforman la percepción del espacio. Son gestos muy eficaces para que la casa deje de parecer un catálogo y empiece a tener personalidad.
Lo vemos en este proyecto de Sandra Marcos Interiorismo, un salón que partía de una base neutra al que después se añadieron contrapuntos cromáticos a través de los cojines.
En los pisos nuevos, la luz suele ser uno de los grandes valores. No la estropees tapándola. "Lo ideal es respetarla y dejar que fluya", recomienda la interiorista.
¿Cómo? Cortinas ligeras, colores suaves y una distribución que no bloquee ventanas ni pasos de luz. Menos muebles pegados a los huecos y más espacios que respiren. La luz natural bien aprovechada no solo hace la casa más bonita, también la vuelve más cálida y acogedora.
Fijate en este proyecto de Coblonal: las puertas acristaladas se han dejado desnudas, ya no solo para entre la luz natural, sino también para reforzar la conexión con el exterior.
No se trata de iluminar más, sino mejor. Y, por favor, nada de bombillas colgando ni de socorridas pantallas de papel, y apuesta por temperaturas cálidas. La casa lo agradecerá y tu estado de ánimo también.
Como nos comentaba Sandra unos párrafos más arriba, "los tonos beis, arenas y tierras suaves van de maravilla para romper la frialdad. Y si, además, los combinas con materiales naturales, el efecto es inmediato", dice.
Madera, lino, lana, fibras vegetales… Un banco, unas baldas o incluso pequeños detalles decorativos ya creancontraste y hacen que el espacio se sienta vivido.
A este salón, diseñado por la interiorista Pia Capdevila, no le falta detalle: una mesa de centro de madera maciza, alfombra de lana, cestas de ratán…
"Aquí va una clave importante: personalidad no es sinónimo de acumulación", dice Sandra Marcos.
Libros, arte, recuerdos de viajes, piezas heredadas… Objetos que cuenten algo sobre ti. Colocados con aire, dejando espacio entre ellos (mira cómo se ha hecho en el mueble SKIPPER de Conforama).
Tu casa no tiene que seguir modas, tiene que seguirte a ti
Otro de los consejos que nos da la interiorista es que no hay que escuchar más a las emociones que a las tendencias. Preguntarte cómo quieres sentirte en casa es mucho más importante que decidir si este año se lleva el bouclé, el microcemento o las rayas que, por cierto, es un patrón atemporal del que difícilmente te cansarás. Si te animas a llevarlo a la pared, este papel es de la firma CarolinaColomba.
Las modas pasan. Tu forma de vivir, no tanto. Si algo te hace sentir bien, encaja contigo y te resulta cómodo, probablemente sea una buena elección.
Querer hacerlo todo ya. Copiar sin adaptar. Comprar por impulso. "La casa necesita tiempo y vida", recuerda Sandra. No pasa nada si durante un tiempo hay paredes vacías o rincones sin definir. Observa este salón diseñado por Raquel González Interiorismo:una chaise longue colocada para leer. No responde a un plan previo, sino a una necesidad que aparece al habitar el espacio.
Vivir la casa antes de terminarla es, de hecho, una de las mejores decisiones decorativas que puedes tomar. Te dará pistas reales de lo que necesitas.