Seamos honestas: la mayoría no tenemos un despacho digno de Instagram, con un gran ventanal, librería a medida y metros de sobra. Lo habitual es encajar el escritorio "donde se pueda": un rincón del salón, un hueco en el dormitorio, detrás del sofá o incluso en un pasillo ancho. Y ahí empiezan los problemas. Que si la mesa es demasiado profunda y te comes el paso, que si no hay cajones y todo acaba hecho un caos, que si el mueble desentona y parece una oficina infiltrada en casa…
Para situarnos: un escritorio cómodo suele necesitar entre 50 y 60 cm de fondo y unos 75 cm de alto. En cuanto al ancho, con 80–100 cm puedes trabajar bien si usas portátil; menos de eso ya exige soluciones ingeniosas. Y claro, cuando el espacio es limitado, cada centímetro cuenta y cada decisión importa. Por eso hemos reunido 10 escritorios pequeños para casas reales, fáciles de integrar en cualquier rincón. Sigue leyendo, que hay soluciones para (casi) todos los casos.
Un mueble que funcione como cómoda y como escritorio es de lo más práctico en pisos pequeños. Te permite trabajar sin añadir "otro trasto" y, cuando cierras el portátil, vuelve a ser un mueble más del dormitorio o el salón. Además, el almacenaje integrado evita que papeles, cables y libretas campen a sus anchas.
En esa línea va este modelo que hemos fichado en Conforama, en blanco y roble. Sus 75 cm de ancho y solo 40 cm de fondo lo hacen perfecto para dormitorios pequeños o zonas de paso, y las tres gavetas ayudan a mantener el orden sin añadir módulos extra. Ideal si buscas discreción y funcionalidad a partes iguales.
Los escritorios plegables son grandes aliados cuando el trabajo no ocupa todo el día. Abres, trabajas, cierras… y el espacio vuelve a respirar. Y no, no tienen por qué parecer muebles improvisados ni frágiles.
El modelo Marc de El Corte Inglés lo demuestra bien. Es de madera de palisandro, oscura y con carácter, pero su diseño estilizado evita que se vea pesado. Aunque mide 120 cm de ancho cuando está abierto, se integra muy bien visualmente y queda genial en salones modernos. Además, rompe ese miedo infundado a las maderas oscuras en espacios pequeños: bien elegidas, suman elegancia sin "comerse" el espacio.
Por pequeño que sea el escritorio, tener al menos un cajón marca la diferencia entre un espacio práctico y agradable, y uno caótico. Es donde escondes lo que no quieres ver pero necesitas tener a mano: cargadores, libretas, gafas, bolígrafos…
El TONSTAD de IKEA es un buen ejemplo de cómo hacerlo bien en formato mini. Con solo 75 x 60 cm, encaja en casi cualquier rincón y su cajón integrado salva la papeleta del orden. Funciona igual de bien para estudiar, teletrabajar o incluso como mesa auxiliar para comer. Lo encontrarás en tres acabados diferentes: hueso, roble y roble teñido.
El modelo Imban de la firma Kenay Home cuenta con unas patas metálicas que aligeran visualmente el conjunto, 120 cm de ancho y una profundidad de 50 cm, que resulta idealporque que no invade. Es una buena opción para colocarlo detrás del sofá, siempre que se cuide el espacio de paso, o apoyado en una pared sin que resulte aparatoso.
El Aura de La Oca lo tiene claro: compacto (solo mide 94 cm de ancho) y con una tapa abatible que esconde un compartimento perfecto para guardar papeles, cables o cualquier objeto que quieras mantener a mano pero fuera de la vista. Es ideal para quienes trabajan en el salón y quieren "cerrar el chiringuito" al acabar la jornada. Además, visualmente mantiene el espacio limpio y evita que parezca una oficina permanente.
Si el espacio es mínimo, mínimo de verdad, un escritorio de pared puede ser la mejor solución. Ocupa lo justo cuando se usa y se pliega para desaparecer cuando no lo necesitas.
El modelo Mathéo de La Redoute Interieurs,de madera de roble y puertas de caña,solo sobresale 8,6 cm de la pared cuando está cerrado, y abierto ofrece un tablero de 57,5 cm de fondo, suficiente para trabajar cómoda con portátil. Además, tiene pasacables, así que no hay cables colgando ni sensación de apaño.
La mesa Klaus de Leroy Merlin, con patas de tijera negras y tablero de roble, encaja muy bien en ambientes nórdicos, industriales o incluso modernos. Su superficie de 90 x 50 cm es más que suficiente para el día a día y combina genial con sillas ligeras, estanterías metálicas o muebles de madera clara.
El modelo Veleta de la firma Sklum lo hace con mucho acierto. Su tablero volado y los tres estantes superiores crean un conjunto ligero y muy práctico. Además, encaja de maravilla en interiores de estilo japandi, donde prima la calma, el orden y la funcionalidad. Está disponible en dos anchos (80 y 130 cm), así que puedes adaptarlo al espacio real que tengas sin forzar.
Aunque tiene unas medidas generosas –120 cm de ancho, 60 cm de fondo y 73 cm de alto–, el modelo Iris de la firma valenciana The Masie encaja en espacios reducidos gracias a su material transparente y su diseño en forma de L con una sola pata.
Si quieres un escritorio pequeño pero con mucha personalidad, apostar por materiales potentes y bien equilibrados es siempre un acierto. El modelo Temis de la firma Tikamoon mezcla madera maciza de acacia, metal y frentes de cajón de piedra en una combinación tan elegante como sólida. Sus dos cajones ayudan a mantener la superficie despejada y su diseño encaja igual de bien en un dormitorio que en un salón o recibidor. ¿Quieres saber cuánto mide? 115 cm de ancho, 55 de fondo y 76 de alto.