La estilista Mar Gausachs revela sus trucos de microdecoración para dejar tu casa perfecta: "Huye de todas esas cosas que te regalaron y no sabes qué hacer con ellas"


En la decoración de tu casa, los pequeños detalles son más importantes de lo que imaginas. Son los que dan personalidad y carácter a tu hogar. Para saber cómo lo hacen los profesionales, hemos hablado con la estilista Mar Gausachs, quien nos ha dado sus mejores consejos (y trucos) para que tu casa sea tan bonitas como en las que ella trabaja


Mar Gausachs© Jordi Canosa
22 de enero de 2026 - 7:00 CET

Que tu casa habla de ti ya lo sabes. Los muebles, la distribución, el estilo… todo influye para que el espacio sea agradable, cómodo y acogedor. Pero, en realidad, son los pequeños detalles los que consiguen esos objetivos. Y es que no hace falta cambiar muebles ni meterse en engorrosas reformas para mejorar la decoración de tu casa. Nos lo confirma la estilista Mar Gausachs: “Para mí los detalles son lo más importante. Son la suma de pequeñas piezas que ayudan a vestir un espacio y, sobre todo, a ensalzarlo, para que brille y quede realmente acabado”.

Esos pequeños gestos, que parecen imperceptibles, tienen la capacidad de transformar tu casa por completo. La microdecoración parte de esa idea. Y es que son esos sutiles detalles “los que le dan alma –dice la experta–. Un jarrón colocado con intención, una textura que rompe la uniformidad, una lámpara que crea una luz más cálida o un objeto con historia son capaces de cambiar por completo la percepción del espacio”. Y eso es lo que hoy hemos venido a mostrarte. Con los consejos de la experta conseguirás una casa más bonita, pero también que se sienta más tuya. 

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Salón con sofás claros y pared de madera.© Jordi Canosa para Pia Capdevila

En conexión con las emociones

“Los detalles generan atmósfera porque conectan con las emociones. No son solo decorativos, hablan de quien vive allí, cuentan una historia y hacen que una casa deje de parecer un espacio impersonal para convertirse en un hogar. Por eso, cuando un espacio está bien trabajado en los pequeños gestos, se nota: se siente más acogedor, más equilibrado y, sobre todo, más auténtico y con personalidad”, dice Gausachs. Fíjate en cómo lo hizo en este acogedor salón. 

Por eso es importante que no solo dediques tiempo a elegir los muebles (al final son las piezas sobre las que gira todo lo demás), pero también son importantes el color, las texturas y los adornos. Huye de todas esas cosas que no te gustan, que te regalaron y no sabes qué hacer con ellas, de los objetos creados “en serie”. Y piensa en cada rincón como un lienzo en blanco que sea capaz de hacerte sentir mejor, más cómodo y, sí, también más feliz en tu casa.  

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Salón en tonos suaves© Amador Toril para José Lara y Tegar

Pequeños detalles que lo cambian todo

Como comentábamos, no es necesario renovar todos los muebles. Puede que veas tu sofá pasado de moda, por ejemplo, pero si lo miras con nuevos ojos, verás que con unos cojines nuevos, todo parece diferente. Según Mar, cuando hay que actualizar un espacio sin tocar muebles ni hacer reformas, “siempre empiezo por los textiles. Son un recurso sencillo, accesible y con un poder transformador enorme. Cambiar cojines, jugar con fundas nuevas, introducir una alfombra o renovar las cortinas puede cambiar por completo la lectura de una estancia. Sobre todo los cojines, son una manera eficaz de darle la vuelta a un salón sin gastarse mucho presupuesto”.

Si nos lees con frecuencia sabrás que nos encantan los espacios en los que las plantas son protagonistas. Hay muchos interioristas que las emplean en sus proyectos. Y también lo hace la estilista. “Siempre le sumo toques de verde natural. Las plantas aportan vida, frescura y equilibrio; hacen que el espacio respire y se sienta más vivo, más conectado con lo natural”, nos cuenta. 

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Dormitorio con molduras. © Amador Toril para Estudio Raquel González

Cambios pequeños con efectos increíbles

No hace falta invertir mucho en cambiar (y mejorar) la estética de tu casa, pero si tienes algo más de presupuesto, Mar nos aconseja que miremos a las paredes. “El siguiente paso suele ser la pintura. Cambiar el color de una pared, añadir una moldura sutil o incorporar papel pintado en una zona concreta es una manera muy efectiva de elevar el espacio sin entrar en obra. Son gestos sencillos, pero bien pensados, que aportan carácter y hacen que el conjunto se vea más cuidado y actual”, nos cuenta. 

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Cocina con cuadro y jarrones. © Maria Pujol para Tinda's Project

Elige con cabeza

La mayoría de las veces, al elegir cómo será la decoración, nos empeñamos en ciertos objetos o elementos que no encajan con el resto de la decoración. Por eso, “lo imprescindible es el criterio con el que se eligen. El estilismo no va de acumular piezas bonitas, sino de entender qué aporta cada una al conjunto para crear coherencia y equilibrio”.

Eso sí, nos confiesa que hay recursos que siempre utiliza. “Los libros son básicos: aportan cultura, ritmo visual y cuentan quién vive en ese espacio. Las velas son otro de mis grandes aliados; generan atmósfera, calidez y ese punto emocional que transforma una casa en hogar”. 

Incluso es muy interesante jugar con distintas texturas, como cerámica, fibras naturales, madera o piedra. Otra cosa que no puede faltar son “objetos con cierto peso escultórico, arte, fotografías personales u objetos con historia terminan de dar identidad al espacio”, nos explica la experta en dar vida a los espacios. Lo puedes ver en esta cocina en la que Mar Gausachs hizo su magia con el estilismo. 

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Salón con pared de madera.

Un truco de estilista

Mar nos desvela uno de sus trucos para conseguir dar vida a los espacios sin saturarlos: “Suelo trabajar composiciones sobre bandejas. La bandeja da orden y estructura, y dentro creo pequeños bodegones con dos o tres piezas: una aporta altura, otra volumen y una tercera textura. Es una forma muy sencilla de conseguir composiciones equilibradas, con intención, y que el espacio se vea pensado y cuidado hasta el último detalle”. Lo aplicaremos como Gausachs lo hizo en este 

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Salón con sofás blancos y cojines de colores. © María Pujol para Tinda's Project

Sin miedo al color

Cuando la estilista se enfrenta a un espacio, para ella es un proceso muy intuitivo. Pero para quienes tenemos menos práctica (y menos ojo), su consejo es empezar creando “una paleta serena, normalmente neutra o contenida, que actúe como hilo conductor del espacio y aporte calma”.

“Piezas grandes, como sofás, alfombras o muebles, mejor atemporales. Son la base sobre la que se construye todo lo demás. A partir de ahí, voy introduciendo el color y el riesgo de forma progresiva, en piezas que son más fáciles de cambiar. Jarrones, cuadros, cojines o mesas auxiliares me permiten jugar más, arriesgar y actualizar el espacio sin miedo”. Lo puedes claramente en este salón, donde las piezas grandes están diseñadas para perdurar en el tiempo y es mediante los cojines que la estilista ha añadido color.   

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Salón con comedor. © Jordi Canosa para Pia Capdevila

La riqueza de la mezcla

Hay piezas que aportan color, pero que también pueden encargarse de aportar textura. “Son clave para dar profundidad y calidez. Me gusta mezclar materiales naturales y contrastarlos: tejidos envolventes con superficies más lisas, acabados mates con pequeños puntos de brillo. Así, el espacio se siente más rico visualmente y mucho más acogedor”, nos cuenta. 

Superponer textiles, piezas decorativas, luz ambiental y pequeños objetos crea una lectura más compleja y humana del espacio. No se trata de recargar, sino de equilibrar: que cada capa sume y acompañe a la anterior”, sentencia. Lo vemos en este proyecto con estilismo de Mar Gausachs. 

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Recibidor abierto al comedor© David Montero para RQH Studio

Que entre el sol

La iluminación es fundamental a la hora de dar carácter. Además de ayudarte a crear atmósferas más cálidas y acogedoras, también sirve para realzar zonas, ensalzar las texturas y da profundidad. Para Mar, “la iluminación es uno de los pilares que más carácter da a una vivienda. Puedes tener un espacio bien decorado, pero si la luz no está bien pensada, nunca va a funcionar del todo. Y no hablemos de la temperatura del color. ¡Nunca luz blanca!”, nos cuenta.  

Si tu casa tiene luz natural, deja que entre por las ventanas y no coloques nada que obstaculice su paso. “La luz natural hay que potenciarla al máximo: dejarla entrar, no taparla en exceso y trabajar con cortinas ligeras que la filtren sin anularla. Su cambio a lo largo del día aporta riqueza y calidez”. 

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Salón con iluminación indirecta© Germán Cabo para Laura Yerpes

Más calma mediante las lámparas

“En cuanto a la iluminación artificial, confieso que amo la luz indirecta. Da calma, crea atmósfera y hace que el espacio se sienta acogedor sin necesidad de estar en penumbra”, dice la experta quien reconoce también que en sus proyectos intenta “educar al cliente para que disfrute y tire de este tipo de luz: lámparas decorativas, puntos de luz cálidos y bien repartidos que acompañen los momentos en casa”. 

Con un detalle tan sencillo como una lámpara de sobremesa con una pantalla que tamice la luz, unas estanterías con iluminación integrada o unos leds bañando la pared del cabecero son detalles muy económicos que tienen un efecto inmediato en cómo percibes tu casa y en su calidez. 

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Comedor con mesa redonda. © Jordi Canosa para Sincronía Integral

Si el espacio falta, contente

Para Mar, cuando los metros escasean, “no se trata de hacer menos, sino de elegir mejor. Cada pieza tiene que tener un sentido y aportar algo real al conjunto, ya sea funcional o emocional”. Empieza con una paleta de colores que sea la misma en todo el espacio: “Así se verá de forma continua y fluida. También es mejor pocos elementos bien escogidos a muchos objetos que compitan entre sí. El orden visual es fundamental para que un espacio pequeño no se sienta saturado”.

Otro detalle fundamental en los pisos pequeños son las proporciones. “Una pieza con presencia bien colocada funciona mejor que muchas pequeñas dispersas”. Fíjate cómo lo ha hecho la estilista en este comedor. 

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Salón con planta grande. © Amador Toril para RQH Studio

Detalles que siempre funcionan

Como experta en estilismo, Mar tiene algunos truquitos que consiguen elevar el resultado final casi de inmediato. “Un espacio está realmente acabado cuando tiene vida, y para mí eso casi siempre empieza por un árbol. Aportan presencia, escala y una conexión muy directa con la naturaleza. Un árbol bien colocado llena el espacio sin recargarlo y aporta una calma muy especial”.

Pero sobre todo, lo importante, según ella es que “la casa tenga gestos que la hagan sentirse viva y personal. Una composición cuidada de libros, velas encendidas, piezas artesanales con textura o un objeto con historia hacen que el espacio deje de ser solo bonito y se vuelva emocional”.

Y termina con un consejo que te servirá para tu propia casa: “El estilismo no va de imponer una imagen, sino de crear espacios que se vivan, que se disfruten y que conecten con quien los habita. Cuando una casa tiene equilibrio, luz, materiales honestos y ese toque de naturaleza, con un árbol como protagonista, se nota. No solo se ve bonita, se siente hogar”.

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