En interiorismo, suelos y paredes suelen ser el primer gran tema cuando buscamos un estilo nuevo; y el papel pintado aparece como ese atajo bonito hacia la transformación. La interiorista Raquel González lo resume con claridad: “el papel pintado es un recurso poderoso en el interiorismo decorativo por su capacidad para añadir estilo, flexibilidad, personalización y durabilidad”.
La clave —como casi todo en decoración— está en saber elegirlo y colocarlo con intención: cuándo apostar por un estampado, cuándo recurrir a un liso texturizado, dónde crear una pared focal y cómo mantener la coherencia con el resto de la casa.
© Natalia Zubizarreta/KA InternationalRaquel González, interiorista: "el papel pintado es ideal para crear paredes destacadas o focales"
Si no sabes por dónde empezar, empieza por una sola pared: la del sofá, la de la chimenea o la que enmarca la zona de estar. El papel pintado funciona como un marco que organiza visualmente el salón y le da intención sin saturar. Los motivos geométricos suaves, las rayas finas o los estampados orgánicos (tipo hojas, ramas, formas acuareladas) suman carácter y, a la vez, permiten que el resto de elementos respiren. En palabras de Raquel González, el papel pintado es ideal para “crear paredes destacadas o focales, cambiando completamente la dinámica de un espacio”. En la imagen, papel de la colección AMA de KA International x Natalia Zubizarreta.
© Pedro JaénTexturas que parecen materiales (y elevan sin recargar)
Cuando quieres sofisticación sin estridencias, busca papeles texturizados o con efecto material: lino, rafia, yeso, piedra, madera… Aportan profundidad y un punto premium incluso en una paleta calmada. Además, tienen esa virtud de envejecer bien: se integran con el tiempo y no cansan tan rápido como un estampado muy marcado.
Raquel González lo explica con una idea tranquilizadora: “colocar papel pintado no siempre implica arriesgar; los diseños sencillos y monocromáticos o los texturizados son opciones sutiles que no cansan con el tiempo”. Zona de tocador con papel pintado con textura, diseñada por GC Studio.
© Les DominotiersEl color en el papel pintado como atajo emocional
Pocas decisiones cambian tanto una estancia como el color en vertical. El papel pintado permite introducirlo con matices: degradados, pinceladas, microestampados o fondos empolvados que se sienten más envolventes que una pared lisa.
Si buscas un hogar luminoso, funciona especialmente bien en gamas rotas (marfil, piedra, salvia, azul humo). Y si quieres un toque audaz, un estampado con color bien elegido puede ser el motor de todo: a partir de ahí, eliges textiles y accesorios que lo acompañen. El resultado es una casa coherente, con personalidad, pero fácil de vivir. Papel pintado de la colección Art Decó de Les Dominotiers (de venta en Pepe Peñalver).
© Natalia Zubizarreta/KA InternationalPasillos y recibidores, suben de nivel con papel
Un pasillo estrecho o un recibidor pequeño agradecen papeles pintados on motivos ligeros (microdibujo, rayas verticales, acuarela suave) que alargan, elevan o iluminan. Aquí el papel pintado no compite con muebles: los acompaña. Si además añades un espejo, una consola ligera y buena iluminación, el efecto es inmediato. Papel de la colección AMA de KA International x Natalia Zubizarreta.
© María del Valle InteriorismoEn la pared principal del dormitorio
En el dormitorio buscamos calma, pero eso no significa aburrimiento. Empapelar la pared del cabecero crea una sensación envolvente y elegante, como si el descanso tuviera su propio escenario. Aquí funcionan especialmente bien los motivos orgánicos, los paisajes suaves o los lisos con textura.
Un truco: deja que el papel sea el protagonista y mantén ropa de cama y cortinas en tonos que dialoguen con él. El resultado es íntimo, sereno y muy fácil de actualizar con pequeños cambios (cojines, manta, lámparas). Dormitorio decorado por el estudio María del Valle Interiorismo.
© Amador TorilBaños y aseos: sí al papel pintado
El papel pintado en baños (sobre todo en aseos de cortesía) es un recurso de interiorista total. La clave es colocarlo donde no reciba agua directa y escoger un tipo adecuado para el uso del espacio (y una instalación bien hecha). En aseos pequeños, puedes permitirte un estampado más atrevido: el impacto se disfruta sin cansancio. Completa con grifería bonita, un aplique favorecedor y un espejo especial: tendrás un antes y después instantáneo. Proyecto de Raquel González.
© Eva JuanCocina: un toque decorativo sin invadir la zona de trabajo
En cocinas, el papel pintado puede funcionar en zonas de comedor, office o paredes libres, aportando calidez y estilo. También es ideal para dar carácter a una cocina blanca ya que un estampado delicado o un efecto material puede vestir el espacio y hacerlo más acogedor. Raquel González destaca además la durabilidad y facilidad de limpieza de muchos papeles actuales, lo que los hace prácticos en estancias vividas (siempre eligiendo el producto correcto y la ubicación adecuada). Zona de office con barra y un llamativo papel pintado estampado, propuesta de Nitra Estudio.
© CarolinaColombaHabitación infantil: creatividad que evoluciona
En cuartos infantiles, el papel pintado permite crear un mundo propio: estrellas, mapas, animales, motivos suaves… pero con la ventaja de que es más fácil de renovar que otros cambios grandes. Si buscas longevidad, elige un diseño que crezca con ellos (colores tranquilos, dibujos pequeños, temática atemporal) y añade lo infantil en accesorios, También puede ser un recurso para delimitar zona de juegos o estudio, dando orden visual y sensación de espacio pensado. Papel de la firma CarolinaColomba.
© Jal LuxLa quinta pared: empapelar el techo
¿Buscas un efecto wow elegante? Mira hacia el techo. Empapelarlo puede convertir un espacio normal en uno memorable. Funciona de maravilla cuando las paredes van en un color liso y el papel aporta el dibujo arriba, como una cúpula decorativa. ¿Miedo a recargar? Elige un motivo delicado o una textura y repite un tono del papel en textiles o lámparas para que todo encaje.
© Carla CapdevilaLas tres decisiones que marcan la diferencia al elegir papel pintado
Para que el papel pintado sea un acierto, hay tres claves: proporción, luz y coherencia.
- Proporción: en espacios pequeños, mejor motivos más finos o fondos claros; en estancias amplias, puedes subir intensidad.
- Luz: lo que ves en tienda cambia en casa; prueba muestras y míralas en momento de la mañana, tarde y noche, porque cambia la luz del espacio.
- Coherencia: conecta el papel con algo del resto (madera, tapicerías, una alfombra).
La interiorista Raquel González subraya la ventaja actual que ofrecen muchas marcas a través de la personalización, que ayuda a coordinar el papel con textiles con las mismas colecciones. Es una manera ideal de mantener la unidad en cada estancia. Este dormitorio proyectado por el estudio Deleite Design, rebosa originalidad gracias a la combinación de papel pintado y molduras en forma a los cuarterones verticales –mira el proyecto completo–. El papel reproduce (y repite) láminas de aves, insectos, flores y plantas.




