Nicole Kidman ha cerrado otro capítulo más en su separación de Keith Urban. La actriz, ganadora de un Oscar a mejor actriz en 2003 por su papel en Las Horas, ha vendido su exclusivo apartamento en Sídney. La propiedad es una auténtica joya inmobiliaria, puesto que además de estar situada en una de las mejores zonas de la ciudad. Milsons Point, está en la planta 15 del icónico rascacielos Latitude, dentro del complejo World Square, por lo que cuenta con vistas panorámicas al Puente de la Bahía y a la Ópera, todo un espectáculo.
Dos años después de adquirirlo, la actriz se ha deshecho de unas de sus propiedades en la ciudad australiana y ha obtenido unos beneficios de alrededor de los 700.000 euros. El apartamento tiene tres habitaciones y está diseñado con todo lujo de detalles.
Según hemos podido ver en las inmobiliarias que alquilan o venden viviendas dentro del exclusivo edificio, la vivienda destaca por su estilo contemporáneo y elegante, está decorada con materiales exclusivos, de alta gama y dando prioridad a la luz natural gracias a los amplios ventanales que rodean el salón. Predominan los tonos neutros (blancos, beige o grises suaves) combinados con detalles en dorado y negro que aportan contraste y un aire refinado. Los sofás de líneas rectas y tapicerías claras conviven con butacas envolventes y mesas auxiliares de inspiración escultórica, logrando un equilibrio entre comodidad y diseño.
Las piezas para decorar están elegidas con mucho mimo y cuidado. Cuadros XXL, lámparas de mesa con bases metálicas y libros cuidadosamente colocados que se mezclan con arreglos florales muy discretos, que dotan a la vivienda de una gran calidez. Todo está pensado para transmitir orden, calma y sofisticación.
La terraza es, sin duda, la estrella del hogar. No solo por las inmejorables vistas panorámicas, sino también por el confort, relax y comodidad con la que han ubicado cada uno de los muebles. Desde varias mesitas bajas hasta dos sofás, uno en grande beige y otro individual en azul cielo que contrarrestan con el color mostaza de los cojines. Un lugar especial para que los nuevos dueños puedan recibir a invitados en ocasiones especiales y así presumir no solo de que haber adquirido la vivienda que, hasta ahora pertenecía a Nicole Kidman, sino también de la ubicación privilegiada del apartamento.
En resumen, la propiedad que acaba de vender la actriz, refleja una decoración basada en el lujo silencioso, que tan de moda está en la actualidad, la funcionalidad y la conexión con el entorno, donde cada elemento suma.
Nicole Kidman y Keith Urban, un divorcio ejemplar
Tras más de 17 años, el matrimonio decidía seguir diferentes caminos. Alejados del ruido que suelen provocar las rupturas en Hollywood, la intérprete y el artista tomaron las riendas y llegaron rápidamente a un acuerdo de divorcio, sobre todo, por proteger a sus hijas, Faith, de 15 años, y Sunday, de 17, del escándalo.
El matrimonio ha creado un gran imperio inmobiliario en estas casi dos décadas de relación. Valorado en casi 240 millones de euros, en los documentos judiciales que han firmado, queda claro que las propiedades se dividirán “a satisfacción mutua de ambas partes” y que cada uno conservará los bienes que ya están en su posesión. Una fórmula habitual en divorcios de alto perfil que evita largas batallas legales y permite cerrar el capítulo con rapidez. La cartera inmobiliaria que han construido es tan extensa como internacional. Destacan especialmente seis apartamentos en un mismo rascacielos con vistas privilegiadas al puerto de Sídney, además de un dúplex de diseño en Manhattan, una casa en Beverly Hills, una mansión en Nashville y una enorme finca en las Tierras Altas del Sur de Australia.
En paralelo, la pareja fue ampliando su patrimonio en Estados Unidos. En 2008, apenas dos años después de casarse, Urban compró una mansión de 20 habitaciones en Nashville por 4,89 millones de dólares. Ese mismo año, ambos adquirieron una residencia en Beverly Hills por 6,77 millones. En 2010, invirtieron 13,53 millones en un dúplex de diseño en Manhattan y, en 2020, sumaron un apartamento en Tribeca por 5,3 millones. A todo ello se añade la propiedad australiana de Bunya Hill, una finca de 45 hectáreas situada en Suttons Forest, a 145 kilómetros de Sídney, comprada dos años después de su boda y valorada actualmente en unos 12 millones de dólares.








