La luz lo puede cambiar todo: lo que deberías pensar para iluminar mejor tu casa este año


A veces no falta luz, falta intención. La diseñadora de iluminación Camila Azúa explica cómo crear capas, escenas y calidez para transformar tu casa este año.


Salón© PALOMA PACHECO TURNES
19 de enero de 2026 - 14:00 CET

La diferencia de cómo se siente y percibe una casa puede estar en algo tan decisivo como la luz. No hablamos de poner más, sino de colocarla mejor, con intención, con jerarquía, con escenas capaces de acompañar cada momento

Para entender por qué un espacio se ve plano, cómo se construye una iluminación por capas en una vivienda normal y qué pequeños cambios logran un antes y después sin obra, hemos hablado con Camila Azúa, diseñadora de iluminación en Nexia, que lo resume con una idea tan simple como reveladora: “Debemos pensar en la iluminación como una composición”. Sobre estas líneas, un proyecto del estudio Martínez Elorza. 

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Espacio iluminado© LEVELS/LedsC4

¿Casa apagada? Puede ser porque tengas una iluminación monótona

A veces un espacio no se ve triste por falta de potencia, sino por falta de relieve. Camila Azúa, diseñadora de iluminación en Nexia (www.nexia.es), lo tiene claro: “Uno de los errores más comunes es crear una iluminación monótona, sin generar acentos, contrastes y sombras”. Cuando todo ilumina igual, no hay jerarquías, y el resultado es una casa plana, uniforme. La clave, dice, es devolver protagonismo a lo que ya tienes: texturas, materiales, muebles y detalles que merecen una luz que los haga aparecer. En la imagen, LEVELS de la firma LedsC4, diseño de Studio Nahtrang (Marta Feduchi). 

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Lámparas en un espacio de cocina y comedor© Nexia

La idea que lo cambia todo: pensar la iluminación como una composición

La iluminación funciona como un buen estilismo: no se trata de una sola pieza, sino de cómo conviven varias. Azúa propone cambiar el chip: “Mezclar diferentes tipos de luz, potencias y ópticas creando distintas capas y profundidad”. Esa mezcla —bien equilibrada— crea contraste, rincones con intención y una sensación más acogedora. En sus palabras, cuando se trabaja así, “los espacios cobran vida”. En la imagen, lámparas LINES y BELLE, de Nexia, en un proyecto de Idearch Studio.

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Salón© Terraza Balear/Gunni&Trentino

Capa general: la luz que te da claridad y seguridad en el día a día

La iluminación general es la base funcional: la que te permite moverte, ordenar, limpiar o trabajar con nitidez. Según explica Azúa, para ese uso se recurre habitualmente a downlights o a lineales empotrados y suspendidos, según preferencias y necesidades. Esta capa no busca emoción: busca un nivel de luz correcto para las tareas prácticas. Y precisamente por eso no debería ser la única. Espacio diseñado por Terraza Balear/Gunni&Trentino.

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Salón© Faro Barcelona

Capa de ambiente: cuando la emoción importa más que la función

Si la luz general es la base, la luz de ambiente es el alma. Aquí entra la calidez: una atmósfera más íntima, más suave, más hogar. Azúa lo describe así: “La iluminación de ambiente está pensada para crear sensaciones y atmósferas. Buscamos calidez, confort y una experiencia más íntima con el espacio”. ¿Cómo se consigue? Combinando lámparas de pie, de sobremesa y decorativas suspendidas, que dibujan el espacio. Lámpara de techo Tierra de Faro Barcelona.

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Rincón con iluminación de diseño© Vibia

Capa puntual: acentos para destacar y para vivir mejor

La luz puntual cumple una doble misión: puede ser práctica (una actividad concreta) o estética (un elemento que quieres realzar). “La iluminación puntual sirve para destacar elementos concretos o apoyar una actividad específica”, argumenta la diseñadora de iluminación en Nexia. Piensa en una estantería, una obra, una textura especial o ese rincón que quieres que cuente algo. Esta capa, además, puede complementar tanto la luz general como la de ambiente y ayudar a crear profundidad. Lámpara Knit de Vibia.

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Zona de paso iluminada© Wood Estudio

Escenas y distintos encendidos: el gesto que transforma una estancia en segundos 

Una misma habitación no se usa igual a todas horas. Y por eso, insiste Camila Azúa, la casa necesita luz adaptable: “La luz de nuestras casas debe poder adaptarse a los diferentes momentos que vivimos en ellas”. La clave está en pensar en distintos encendidos y escenas, porque “nos permiten transformar la atmósfera de un espacio y cambiar cómo lo sentimos y lo vivimos simplemente jugando con la luz”. Proyecto de Wood Estudio.

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Lámpara de techo© Facundo Ruiz

Temperatura de color: el rango con el que (casi) siempre aciertas en casa 

Si buscas confort, la diseñadora Camila Azúa recomienda moverte en un rango cálido-neutro: “En general, en una vivienda recomiendo mantenerse entre 2700K y 3000K”. Ella apuesta por 2700K en la mayor parte de la casa, especialmente en salón y dormitorio. Para zonas más prácticas como cocina o lavandería, sugiere 3000K, un punto más neutro. Y añade un matiz importante: “Cada vez se opta más por temperaturas cálidas, ya que la luz fría, como 4000K, estimula hormonas en el cuerpo que no son compatibles con el descanso”. Lámparas de techo de Nexia.

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Lámpara de techo en un rincón del salón© maria algara photography

CRI alto: el detalle que hace que los colores se vean bonitos (y reales)

Hay una confusión habitual: culpar a la temperatura de color de que todo se ve amarillo. Azúa matiza: “Muchas veces la sensación de ‘todo se ve amarillo’ no es tanto por la temperatura, sino por una mala reproducción cromática de las luminarias”. Por eso recomienda elegir luminarias con CRI alto, para que los colores del ambiente no se distorsionen. Lámpara de techo en el rincón de Let's Pause.

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Comedor © Ángel Salas

Presupuesto ajustado: tres cambios sin obra para un antes y después potente

Aquí llega la parte más agradecida: el gran cambio no siempre exige una gran inversión. Azúa insiste en el enfoque: “No se trata de gastar más, sino de iluminar con conciencia”. Sus tres propuestas para que puedas ponerlas en práctica en tu casa son:

  • Añadir luminarias decorativas o puntuales: una lámpara de pie en un rincón, una de mesa o una luz sobre estantería para crear nuevas escenas y zonas con intención. 
  • Ajustar potencias y ópticas: cuando es posible, bajar potencia, cambiar aperturas o redirigir la luz para crear jerarquías (protagonistas y fondos).
  • Cambiar a una temperatura adecuada: “Solo cambiando las bombillas un ambiente puede pasar de sentirse frío e incómodo a cálido y acogedor”, por ejemplo, pasando de 4000K a 2700K o 3000K. 

En la imagen, comedor con lámpara de techo sobre la mesa, en un proyecto de Patricia González de Lara. 

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Salón con lámparas de diseño© La Redoute Interieurs

Luz natural y reflejos: cómo hacer que una casa parezca más amplia

Cuando la entrada de luz natural es limitada, se puede trabajar la luminosidad con lo que sí depende de ti: superficies, acabados y cómo viaja la luz en el espacio. “Lo primero es trabajar con colores y materiales que reflejen la luz y no la absorban”, explica Camila Azúa. 

Los tonos claros y los acabados con cierto porcentaje de reflexión ayudan a distribuir mejor la luz natural y a que el espacio se perciba más abierto. Y advierte: “Es clave evitar colores oscuros y materiales mate o absorbentes”, porque empequeñecen visualmente y te obligan a encender antes de luz artificial durante el día. Propuesta de La Redoute Interieurs. 

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