Es un día húmedo e invernal en Longleat y la sala de billar es un hervidero de actividad. Emma Thynn, marquesa de Bath, ha abierto las puertas de los aposentos privados de su majestuosa residencia a Hello! y está utilizando esta estancia, que antiguamente era la capilla de la casa, para prepararse para una sesión fotográfica en la que nos muestra espectaculares salas, como el comedor de gala y el gran salón.
En un extremo hay un retrato al óleo a tamaño real de sus hijos, John, vizconde de Weymouth, de once años, y Lord Henry Thynn, que cumplirá nueve el 30 de diciembre, vestidos con chaquetas de estilo militar de Stella McCartney, pantalones cortos y botas de agua.
Hay un globo terráqueo que se asemeja a una bola brillante y una estantería con ejemplares de Estudios sobre Homero, de William Gladstone. A través de la ventana sen ven réplicas iluminadas del famoso Tower Bridge, de Londres, y un autobús londinense, porque la extravagancia navideña que surge durante las fiestas está en pleno apogeo. “Longleat es maravilloso y singularmente inusual", dice Emma en un descanso entre foto y foto. "Mires donde mires, hay algo increíblemente maravilloso".
La finca, de más de 4.000 hectáreas, alberga, además de 120 especies animales, el laberinto de tejos más grande de Gran Bretaña y la mayor colección privada de libros del Reino Unido
Este ha sido el mundo en el que ha vivido Emma, de 39 años, desde que se casó con Ceawlin Thynn, octavo marqués de Bath, en 2013. Juntos gestionan la que quizá sea la mansión más exuberante del mundo. La finca, de más de 4.000 hectáreas, está llena de superlativos: alberga el safari más antiguo fuera de África, el laberinto de tejos más largo de Gran Bretaña y la mayor colección privada de libros del Reino Unido.
Justo delante de la puerta principal se encuentran algunas de las iluminaciones que componen la décima edición anual del Festival de la Luz de Longleat. Este año, el tema es Iconos británicos, con los personajes de animación Wallace y Gromit y sus amigos representados en coloridas sedas tensadas sobre estructuras de alambre. "No hay un día típico para mí", dice Emma, que acaba de regresar de los Fashion Trust Arabia Awards, celebrados en Doha, como parte de su trabajo como colaboradora de Hello!: "Siempre estoy entre un rinoceronte y una alfombra roja".
También es la impulsora de Emma’s Kitchen, una marca de alimentación y menaje del hogar que combina con vídeos de tutoriales de cocina, nos cuenta mientras bebe de una taza floral de su última línea, Rose Garden Collection, y nos describe partes de su vida que la mayoría de la gente no ve.
Agenda apretada
Sus hijos se despiertan a las siete de la mañana, por lo que ella se levanta a las seis. "No puedo funcionar sin hacer ejercicio", afirma, así que dedica 20 minutos a nadar y luego hace pilates o un entrenamiento en barra de ballet. "Llevo a los niños al colegio y, mientras ellos están en clase, suelo estar fuera todo el día, asistiendo a reuniones de trabajo y haciendo recados, siempre con el teléfono en la mano".
Compagina el programa de eventos de Longleat, actos formales, como servicios militares (el duque de Edimburgo visitó el lugar en 2023 para plantar árboles en honor a los caídos en la guerra), y el diseño de jardines. Pero nada es más importante que la organización de la vida de sus hijos: "Los niños, obviamente, dominan tu vida y su agenda es exponencial, con clubes infantiles, uniformes, el día del jersey navideño, el de los villancicos... Como madre, dejas de darte prioridad a ti misma, ¿no?".
Va al colegio, prepara la cena (la carne de ternera asada a fuego lento es su plato favorito) y acuesta a los niños, momento en el que ya está lista para descansar. "Suelo estar agotada para entonces porque, como madre, todo son niños y caos, todo el tiempo", dice. "Así que me tumbo bajo mi luz roja, si me he molestado en encenderla, y miro recetas en TikTok hasta que me duermo. Luego, vuelvo a empezar".
"Más de una vez me han pillado algunos visitantes en bata en la puerta. Yo les doy indicaciones o, si me reconocen, charlo con ellos un rato"
Su teléfono suena con la última solicitud de su equipo inmobiliario. "¡Mira esto!: '¿Puedes echar un vistazo a algunas muestras de piedra?'”. Esta no es la marquesa que ve el público, caminando por la alfombra roja bajo un aluvión de flashes en un desfile de Dolce & Gabbana en Cerdeña o en La Croisette del Festival de Cine de Cannes.
"La gente verá una foto mía en un evento, pero eso es la guinda del pastel; no es la realidad cotidiana. Vivo en NikeSkims (firma de ropa deportiva). Pero me gusta estar ocupada y siento que he llegado a una etapa en la que eso ya no es para mí; todo el trabajo que hacemos aquí, en Longleat, es en gran medida para la próxima generación y más allá".
En 2026, Emma cumplirá 40 años, un hito que no sabe muy bien cómo celebrar. "El último monólogo de Kevin Hart se titula Acting my Age, y hay una frase en la que dice que cumplir 40, 50 o 60 años es una bendición. Es muy cierto. Me emociono al pensar en lo preciosa y frágil que es la vida. Hay que pensar en ello con una actitud agradecida y positiva".
Estamos sentados en el estudio de su marido, Ceawlin, donde su escritorio está rodeado de paredes con molduras doradas y yeso, a medio terminar por una remodelación. Les gustó tanto el aspecto desgastado e inacabado que decidieron mantenerlo. Lo importante es que, para ser una casa con tantos antiguos habitantes desde que se terminó de construir, en 1580 —y con recuerdos de ellos en la mayoría de las paredes—, parece como si fuera suya.
"Nunca entro en el recinto del rinoceronte, pero corre hacia mí cuando me ve. Se tumba boca arriba y me deja frotarle la barriga. Es mi favorita"
Sobre su escritorio hay una fotografía de John y Henry alimentando a una jirafa, y sobre el armario, hay una cabeza de león decorativa, un recuerdo de los 50 leones que el abuelo de Ceawlin, Henry, introdujo en el paisaje de Capability Brown de la finca, en 1966.
Aunque la llegada de los grandes felinos alarmó a los lugareños en aquel momento —un residente insistió en que se le proporcionara una línea telefónica por si un depredador fugado intentaba entrar en su casa—, fueron una genialidad comercial que sustentó el futuro de la casa. Hay adornos de leones en el árbol de Navidad y en la puerta principal, además de una gran estatua de bronce en la entrada. ¿Hay un león en cada habitación? "Si no lo hay, debería haberlo", dice Emma.
Paseos por el lado salvaje
La pregunta que más le hacen es cuál es su animal favorito de las 120 especies que habitan en la finca. Su respuesta cambia cada vez que se encuentra con un animal salvaje que muestra su verdadera naturaleza. Actualmente, es un rinoceronte hembra llamado Ebun: "Nunca entro en su recinto, pero ella corre hacia mí cuando me ve. Es bueno frotarles barro en la piel, ya que les mantiene frescos y aleja a las moscas. Ella, literalmente, se tumba boca arriba y me deja frotarle la barriga; es increíblemente dulce. Sin duda, es mi favorita. Pero no se lo digas a los demás".
La finca, que cuenta con 600 empleados, también incluye una granja de eucaliptos para los koalas, que pueden distinguir el sabor y se niegan a comer cualquier variedad que no sea la cultivada en casa.
Emma se siente cómoda compartiendo su hogar con los visitantes que pagan por ver la mansión. "Más de una vez me han pillado en bata en la puerta (de los apartamentos privados). Les doy indicaciones o, si me reconocen, charlo con ellos". La familia suele confinarse en el ala privada de la casa, pero, para la cena de Navidad y ocasiones especiales, se reúnen en el comedor de gala, con su imponente reloj astronómico y su papel pintado de cuero español. Para el entretenimiento, utilizan el gran salón, una sala que no ha cambiado mucho desde la visita de Isabel I, en 1574.
"Estos fantasmas no son maliciosos y, además, es su hogar. ¿Cómo podría una casa como esta no estar encantada?", asegura sobre los espíritus que dicen haber visto en la mansión
Emma ha dejado su huella en el pasillo Robes, en la planta superior, donde se exhibe su vestido de novia, y ha entrelazado las tradiciones de su propia familia con las de Ceawlin. Sus padres son la socialite Suzanna McQuiston, que vive cerca, y el ejecutivo petrolero de origen nigeriano Oladipo Jadesimi. Ambos visitaron la finca las pasadas Navidades.
"Mi padre vino con muchos amigos el año pasado y almorzamos en el comedor de gala", cuenta. "A John y Henry les encantaba cocinar, y John estaba decidido a preparar la mayor parte posible del almuerzo de Navidad. Comimos la comida tradicional y, como extra, preparé arroz 'jollof' (plato típico africano), solo por diversión".
Rostros conocidos
Emma cuenta que la lista de invitados para estas fiestas ha incluido al actor Luke Evans, conocido por interpretar al villano Gastón en la última adaptación al cine de La bella y la bestia, de Disney; al bailarín Carlos Acosta, y a Alan Carr, ganador del exitoso programa de la BBC The Celebrity Traitors2. "Me dijo: '¿Me traigo la capa?'”.
Otros famosos que han visitado recientemente la casa son el diseñador de zapatos Christian Louboutin, que disfrutó viendo cómo la selección francesa de fútbol vencía a Inglaterra en la gran pantalla de la casa. "Había un sofá francés y un sofá inglés; Christian se sentó en el sofá francés". Las campeonas de tenis Serena y Venus Williams se pasaron por allí para grabar su pódcast, Stockton Street, en la biblioteca Green, una de las siete bibliotecas de la casa, y Serena probó la pista de tenis renovada.
Las reglas de Emma para recibir invitados incluyen cócteles a la llegada: "Cócteles o té, pero té significa champán". Ella organiza las listas de reproducción y los menús y se asegura de que las mesitas de noche tengan chocolates y códigos wifi. En cuanto al cream tea (merienda tradicional británica), es firme en que los bollos se untan con crema antes que con mermelada: "La crema es como la mantequilla. Moriría por defenderlo. ¿Cómo se puede poner primero la mermelada? No se pone mermelada en las tostadas antes que la mantequilla".
Invitados inesperados
Los huéspedes también tienen que "soportar" la posibilidad de encontrarse con fantasmas. El más famoso es la Dama Gris, que deambula buscando a su mayordomo perdido, y hay un fantasma de una niña pequeña que solo ven los niños. "Los mayordomos son los que más cosas notan", dice.
Emma fue testigo de uno cuando visitó Longleat de niña. "Se llama Alice, la niña. Una vez susurró: 'Lo siento'”. Si hay seres sobrenaturales, Emma está dispuesta a aceptarlos. "No me dan miedo. Esos fantasmas no son maliciosos, en absoluto, y, además, es su casa. ¿Cómo podría una casa como esta no estar encantada?".













