Después del día de Reyes, la casa se llena de promesas: juegos nuevos, historias por estrenar, creatividad desbordada y una avalancha de juguetes que amenaza con instalarse en cada esquina. La buena noticia es que no hace falta convertir la habitación infantil en un almacén ni vivir en modo recoger eterno: con soluciones sencillas, bonitas y pensadas a su altura, el orden puede ser rápido, lógico y hasta educativo.
© maria pujolCestos XL a la vista: el “todo dentro” que salva el día
Un par de cestos grandes (de fibras, tela rígida o fieltro) pueden ser el mejor plan de emergencia: permiten recoger en minutos sin pensar demasiado y mantienen una estética cálida. Funciona especialmente bien para peluches, disfraces o juguetes voluminosos. Truco para que no se conviertan en un agujero negro: asigna un cesto por categoría y deja otro comodín.
Este proyecto, como el que abre el artículo, es de la interiorista Pia Capdevila, con estilismo de Mar Gausachs, y nos da una buena idea para aprovechar la parte baja de un armario (así los cestos quedan a la altura de los niños) con huecos específicos para los cestos.
© IKEAEstantería baja + cajas iguales: orden visual inmediato
Si hay una fórmula que da sensación de calma al instante es esta: mueble bajo + contenedores iguales. La clave está en repetir (mismo tamaño y color) para que el conjunto se vea limpio, aunque dentro haya variedad de juguetes. Es una solución ideal para construcciones, coches, muñecos o material de manualidades. Añade etiquetas (con dibujo o palabra). Mueble Trofast de IKEA.
© CarolinaColombaParedes que suman: colgadores, percheros y organizadores verticales
Cuando el suelo está lleno, mira hacia arriba. Un sistema vertical puede ordenar mucho en pocos centímetros: colgadores para disfraces y mochilas o para sujetar bolsilleros textiles para mini juguetes. Fija bien cualquier elemento pesado a la pared para evitar vuelcos. Papel pintado de la firma CarolinaColomba.
© TegarArmario a su medida: accesibilidad y hábitos que se quedan
A veces el problema no es la falta de sitio, sino un armario poco usable para ellos. Reorganiza el interior con una barra más baja, cestas en baldas inferiores y un cajón fácil para lo diario. Si pueden ver, alcanzar y entender, pueden colaborar. Este es un diseño de la firma de mobiliario Tegar.
© Majo Flores EstudioZona de lectura en orden: cuentos bonitos, portadas a la vista
Los libros también se multiplican tras Reyes y se merecen su propio sistema. Colocarlos con portadas visibles invita a leer. Puede ser una estantería frontal, un mueble bajo o unas baldas finas. Mantén una selección de cuentos y libros a la vista y ve rotando con otros. Así el rincón se siente siempre fresco. Esta es una propueta diseñada por Majo Flores Estudio.
© Michael BayUn rincón aprovechado: libros a su altura y mini tesoros en la pared
Convertir un tramo de pared vació o desaprovechado en zona de lectura es ganar metros útiles: un mueble bajo para cuentos (con portadas visibles) invita a leer y mantiene el orden. Arriba, una estantería ligera para muñecos pequeños o colecciones decora y organiza sin ocupar espacio de juego. Muebles de Bloomingville de venta en PortobelloStreet.es.
© El Corte InglésAlmacenaje bonito que no estorba en un baúl
Un baúl trenzado en fibra natural –como este de El Corte Inglés– es un gran aliado para incorporar a la habitación infantil después de reyes y tener más espacio para organizar. Al mismo tiempo, es una pieza extra decorativa. Colocado al pie de la cama funciona además como apoyo extra para sentarse o dejar la ropa del día siguiente.
© David QuerolBanco con almacenaje: doble función
Un banco al pie de la cama, bajo la ventana o adosado a la pared como parte de una composición con mesa de estudio o junto al rincón de lectura es una pieza comodín: decora, ofrece asiento y guarda mucho. Puede tener gavetas grandes o abrirse por arriba, ¡tapa elevable! En este caso, asegúrate de que no haya peligro de que los más pequeños se pillen fácilmente. Proyecto de Ingrid Matheu.
© El Corte InglésCajones bajo la cama: el espacio que ya tienes (y a veces no usas)
El hueco bajo la cama es oro para guardar lo que ocupa y no necesita estar siempre a mano: circuitos, pistas, sets por piezas, disfraces fuera de temporada. Con cajones con ruedas o cajas planas, ganas almacenamiento sin sumar un solo mueble. Para que no se convierta en trastero, aplica una regla simple: máximo 3–4 contenedores y cada uno con tema claro. Y si cuentas con un mueble específico, una estructura para el colchón con almacenaje extraíble debajo, organízalo bien. Divide el interior con cajas. Este mueble es de El Corte Inglés.
© IKEASuma cajas: el truco para que las piezas pequeñas no se pierdan
Las cajas pequeñas con tapa ayudan a clasificar sin esfuerzo (piezas de construcción, cuentas, accesorios, mini figuras…). Pueden ser varias de distintos tamaños o una más grande con compartimentos –como esta de IKEA–. Es útil que puedan apilarse.




