La chef y empresaria Lucía Ruiz Lafita nos abre las puertas de ‘Las Latas’, su impresionante casa familiar en El Escorial

Situada en plena sierra de Madrid, la finca está llena de historia: por sus tierras solía pasear Felipe II, a finales del siglo XIX fue adquirida por el abuelo de José Ortega y Gasset y, después, perteneció al marqués de Villanueva de Valdueza

Casa Lucía Ruiz Lafita

Con tan solo dieciséis años, Lucía Ruiz Lafita descubrió que lo suyo eran los fogones y cocinar para los demás, pero no fue hasta que acabó su carrera de Administración de Empresas cuando se dedicó por completo a su pasión. Hoy nos recibe en ‘Las Latas’, su casa familiar, un lugar lleno de historia cuyo edificio principal, de estilo herreriano, es un auténtico sueño. La finca formaba parte de lo que se denominaba el Coto Real. Más tarde, a finales del siglo XIX, la compró Rafael Gasset Chinchilla, político de la época y dueño del periódico liberal El Imparcial, y, años después, fue el marqués de Villanueva de Valdueza quien se hizo con estas preciadas tierras. Un enclave lleno de magia que ha visto pasar a grandes personalidades de nuestra historia.

En la actualidad, ‘Las Latas’ es propiedad de la familia de Lucía Ruiz Lafita. Es su casa de recreo, donde todos se reúnen y donde Lucía aprovecha para hacer lo que más le gusta: cocinar e inventar nuevas recetas. Un hobby que se ha convertido en su profesión tras montar Delirium, su propio catering.

Con tan solo dieciséis años, Lucía Ruiz Lafita descubrió que lo suyo eran los fogones y cocinar para los demás, pero no fue hasta que acabó su carrera de Administración de Empresas cuando se dedicó por completo a su pasión. Hoy nos recibe en ‘Las Latas’, su casa familiar, un lugar lleno de historia cuyo edificio principal, de estilo herreriano, es un auténtico sueño. La finca formaba parte de lo que se denominaba el Coto Real. Más tarde, a finales del siglo XIX, la compró Rafael Gasset Chinchilla, político de la época y dueño del periódico liberal El Imparcial, y, años después, fue el marqués de Villanueva de Valdueza quien se hizo con estas preciadas tierras. Un enclave lleno de magia que ha visto pasar a grandes personalidades de nuestra historia.

Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Lucía Ruiz Lafita a las puertas de su finca familiar, ‘Las Latas’, un edificio de arquitectura herreriana, un estilo desarrollado en España el último tercio del siglo XVI, coincidiendo con el reinado de Felipe II. A

En la actualidad, ‘Las Latas’ es propiedad de la familia de Lucía Ruiz Lafita. Es su casa de recreo, donde todos se reúnen y donde Lucía aprovecha para hacer lo que más le gusta: cocinar e inventar nuevas recetas. Un hobby que se ha convertido en su profesión tras montar Delirium, su propio catering.

“La boda de mis abuelos fue portada de ¡HOLA! porque sus padres eran muy conocidos. Eduardo González-Gallarza fue un héroe de la aviación y Felipe Lafita, un reconocido ingeniero que fundó el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial”
portada Hola©Hola
La portada de la revista ¡HOLA! del año 1956, cuyos protagonistas son los abuelos de Lucía: Rosario González-Gallarza y Felipe Lafita.

—Nos recibes en tu casa de campo, ¿qué es lo que más te gusta de ella?

—Lo que más me gusta es la paz que me transmite. Uno de mis lugares favoritos de aquí es un mirador que se encuentra en un alto de la finca, desde donde hay una vista del embalse de Valmayor muy bonita. Además, me encanta por todos los

recuerdos que tengo aquí, es una casa muy vivida y hemos celebrado muchos eventos familiares en ella. Y, cómo no, también me gusta mucho el huerto, ya que, aparte de estar muy cuidado, contamos con una variedad de verduras, árboles frutales y plantas aromáticas que utilizo para mis platos.

“La finca formaba parte, desde tiempos del Rey Felipe II, de lo que se denominaba el Coto Real, que tenía alrededor de cinco mil hectáreas, del punto más alto en el monte Abantos hasta los llanos de Colmenarejo y Galapagar”
Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Arriba, uno de los amplios salones de la casa, con altos techos de madera y detalles en granito y sofás en beis y marrón. Abajo, el salón principal, presidido por un gran tapiz flamenco de Bruselas del siglo XVI, que pertenecía al abuelo de Lucía, al igual que la lámpara con formas de flores, que la adquirió en París, en un anticuario sefardita.

—¿Qué nos puedes decir del edificio y de su historia?

—La finca formaba parte, desde tiempos del Rey Felipe II, de lo que se denominaba el Coto Real, que tenía alrededor de cinco mil hectáreas, del punto más alto en el monte Abantos hasta los llanos de Colmenarejo y Galapagar. Todas estas tierras que rodean el monasterio de El Escorial fueron propiedad de la Corona hasta la desamortización de Mendizábal. ‘Las Latas’ fue comprada de nuevo a finales del siglo XIX por el entonces magnate de la prensa y dueño del periódico liberal El Imparcial, Rafael Gasset Chinchilla, político español, abuelo de don José Ortega y Gasset (político español y ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas durante la regencia de María Cristina de Habsburgo). Posteriormente, pasó a la familia de don Alonso Álvarez de Toledo, marqués de Villanueva de Valdueza. Hacia 1940, fue reconstruida sobre una edificación que ya existía de muchos años atrás. El estilo de la casa es de arquitectura herreriana, desarrollado en España el último tercio del siglo XVI, coincidiendo con el reinado de Felipe II. El edificio destaca por la solidez de la construcción de piedra labrada de la zona.

Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Arriba, detalle de un rincón de lectura del salón, donde, una vez más, el granito se mezcla con la madera haciendo un efecto cálido y muy agradable. Abajo, comedor, presidido por una chimenea. Al lado, la mesa compuesta por una vajilla pintada a mano, de Andrea Zarraluqui, cubertería de plata y servilleta bordada con motivos de caza

—¿Qué te gusta hacer cuando vienes aquí?

—No tengo el estrés que supone mi trabajo y puedo desconectar al cien por cien. Me gusta mucho dedicarme a cocinar, pasear, pensar en nuevas recetas o ir a El Escorial a pasear por sus callejuelas.

“En 1940, fue reconstruida sobre la edificación que ya existía. El estilo de la casa es de arquitectura herreriana, desarrollada en España el último tercio del siglo XVI”

—¿Sueles recibir a gente en casa?

—He crecido en una familia donde nuestra casa siempre ha estado abierta a todos. Por eso, desde que me fui a vivir sola por primera vez, siempre he buscado la excusa para invitar a amigos. Mi primera experiencia como anfitriona fue en Reims (Francia), cuando estaba estudiando la carrera, y me permitió descubrir la cocina por mí misma y hacer mis primeros platos. Me di cuenta de lo feliz que me hacía cocinar para mis amigos.

Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Lucía, que acaba de crear su propio ‘catering’, en la entrada de la casa, donde destaca la gran pintura: un bodegón de caza del taller francés de Desportes, de finales de siglo XVII.

—¿Te consideras una buena anfitriona?

—Intento ser siempre una buena anfitriona, disfruto muchísimo invitando y organizando cosas en casa. Esto último está muy relacionado con la cocina y es uno de los motivos por los cuales es mi pasión.

“Mi interés por la cocina comenzó en 2011, tras un verano de intercambio en Nottuln (Alemania), donde fui a aprender alemán y acabé como cocinera ‘amateur’ para la familia”

—¿Cuándo decidiste que te querías dedicar al mundo de la cocina?

—Mi interés por la cocina comenzó en dos mil once, tras un verano de intercambio en Nottuln (Alemania), donde fui a aprender alemán y acabé como cocinera amateur para la familia. Esta experiencia me permitió descubrir mi amor por la cocina.

Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Arriba, uno de los dormitorios de la casa, donde la madera en el suelo, armarios y contraventanas es la protagonista. Al lado, un tapiz cubre toda la pared de la entrada. Abajo, el exterior de la capilla, que ha sido recientemente restaurada, aunque existía en ese mismo promontorio desde hace varios siglos. Abajo, una imagen del interior de la capilla.

El descubrimiento de una gran pasión

—¿Cómo fueron tus inicios?

—Estudié Administración de Empresas en ICADE, pero, durante los veranos que tenía libres, fui trabajando y aprendiendo en diversos sitios como chef, que me confirmaron que tenía que dedicarme a mi pasión nada más acabar la carrera. Mi primera experiencia fue con el catering The cook, de Silvia Lodares. Fue una experiencia increíble. Al verano siguiente, hice unas prácticas en el restaurante Pepe Solla, en Galicia, que cuenta con una estrella Michelín, y en el hotel Villa Magna. En cuanto acabé en Le Cordon Bleu, empecé a trabajar en el catering Sixsens by Cari Goyanes. Esta vez, en Administración, y gracias a ella he podido conocer toda la parte de organización de eventos. Me llevo muy buenos recuerdos de Cari y de todo su equipo, y repetiría, sin lugar a dudas.

Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
En la otra página, Lucía, con un desayuno de Delirium, en uno de los dormitorios, decorado con tela de estampado ‘toile de jouy’, en tonos beis.

—¿Qué experiencia te llevas de tu época en París, cuando estudiaste el en Le Cordon Bleu?

—Empecé mi diplôme de cuisine en Madrid, y lo terminé con un intercambio en Le Cordon Bleu México, lo que me permitió conocer su cultura y la gran diversidad de ingredientes, especias, salsas que tienen. Después, inicié el curso de pâtisserie en Le Cordon Bleu de París, donde acabé graduándome en el grand diplôme. Ir a París para formarme en pastelería fue increíble, solo pasear por sus calles y mirar a través de la vitrina de cualquier pastelería es una pasada. Estudiar en la cuna de la alta repostería es algo que no cambio por nada, me ha enriquecido al máximo y ayudado a descubrir mucho más allá de lo que esperaba.

“Ir a París para formarme en pastelería fue increíble. Estudiar en la cuna de la alta repostería es algo que no cambio por nada, me ha enriquecido al máximo”

—Y, desde hace unos meses, tienes Delirium by Lucía, tu propio catering. Háblanos de ello…

—Con la COVID y el confinamiento aproveché para cocinar a diario a mi familia y subir recetas a mi perfil de Instagram, @deliriumbyLucía. Y fue después del verano cuando me lancé a crear mi catering. En Delirium, a pesar de tener nuestros menús, hacemos todo a medida, desde chef a domicilio o deliveries, meriendas, tartas y desayunos de empresa o particulares personalizados. Queremos transmitir el savoir faire culinario y el arte de la gastronomía francesa con influencias de la cocina española y asiática. Siempre conservando la cocina tradicional, acompañada de la calidad de la buena materia prima y el buen sabor.

Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Detalle de uno de los porches de la casa.

—¿Cómo se tomó tu familia la idea de que fueras chef?

—Siempre me han apoyado y, después de haber estado confinados todos juntos y verme cocinar, les he demostrado que es lo que me llena, me divierte, lo que me hace feliz.

Una boda de portada

—Hablando de tu familia, ¿sabías que la boda de tus abuelos fue portada de ¡HOLA!?

—Sí, es una foto muy bonita de ellos partiendo el pastel de boda, en mil novecientos cincuenta y seis. Mi abuela Rosario González-Gallarza murió a los veintitrés años, en el parto de mi madre. No la conocí, pero me hubiera encantado. Mi abuelo Felipe Lafita fue un arquitecto muy conocido y, entre sus proyectos más importantes, se encuentra la obra de la banca March, en mil novecientos setenta y seis. Él amaba el campo y lo dejó todo para dedicarse a las reses bravas. Creó la ganadería El Torreón, que estaba en Trujillo, y se la vendió a César Rincón.

Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
Casa Lucía Ruiz Lafita©Victoria Muñoz
“Aquí puedo desconectar al cien por cien. Me gusta mucho cocinar, pasear, pensar en nuevas recetas o ir a El Escorial a pasear por sus callejuelas”, nos cuenta Lucía, que posa en la cocina, rodeada de verduras de su huerto. También, a la izquierda, la chef recoge huevos de gallina en la finca

—¿Eran muy conocidos en la época?

—El motivo de que ambos salieran en la portada de la revista se debe, principalmente, a la relevancia de los invitados a la boda. Mi bisabuelo, padre de mi abuela, fue doce años ministro del Aire, por lo que fueron muchos ministros y personas del Gobierno a la boda. Hubo invitados de cierta relevancia del mundo político y empresarial, ya que mis dos bisabuelos eran personas conocidas del momento. Eduardo González-Gallarza, del lado materno, por ser un héroe de la aviación española y uno de los fundadores del Ejército del Aire y, del lado paterno, Felipe Lafita fue un reconocido ingeniero naval, aeronáutico e industrial, que fundó INTA (el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) y fue consejero delegado de Fuerzas Eléctricas de Cataluña.

—Por último, ¿cómo te gustaría verte en un futuro?

—Mi ilusión es que mi catering vaya viento en popa y poder dar servicio a toda España. Además, me encantaría, a corto plazo, abrir una pequeña boutique con mis especialidades y otros productos gourmet.


Realización y texto: Lola Delgado

Fotografía: Victoria Muñoz

Maquillaje y peluquería: Eliecer Prince para Guerlain

Vestuario: Loewe/Liiluu/Namur Collection para EsFascinante/Andion Clothing/Maascob. Zapatos: Jimmy Choo/Castañer. Joyas: Rolex/Verbena Madrid para EsFascinante/Musula Jewels

Flores: Floreale

Mantelería y almohadones: Auntyb

Vajilla: Andrea Zarraluqui

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