Doña Elena siempre fue la más talentosa de la familia Borbón en la cocina. Ya de niña le encantaba hacer pastelitos griegos y bizcochos. A su madre, la Reina doña Sofía, nunca le interesaron los fogones, y a doña Cristina tampoco le apasiona –su exmarido era el que cocinaba–, aunque no lo hace mal.
Tuvo que aprender cuando vivió en Nueva York –en 1990, hizo un máster en Relaciones Internacionales– y se desenvuelve sola, que es lo que don Juan Carlos enseñó a sus tres hijos: "Es esencial ser independiente". También en la cocina, sabiendo que la comida "sencilla y casera, los platos más habituales y populares, son los mejores", afirma la Infanta. El bizcocho de chocolate es una de sus recetas secretas, cuya elaboración, ofrecida junto a otros dulces en el mercadillo que se celebró hace unos días organizado por la Fundación Mapfre en el Hotel Wellington, rescatamos para ¡HOLA! Cocina.
Doña Elena es de gusto amplio, como su padre, el Rey Juan Carlos, y su hermano, Felipe VI, y, como a ellos, le encanta la carne, a diferencia de la infanta Cristina, que es pescetariana, al igual que su madre. Del Rey sabemos que, cuando vivió en Washington –hizo un máster en Relaciones Internacionales, en Georgetown–, triunfaba con la tortilla de patatas.
En cuanto a don Juan Carlos, ha sido ahora cuando hemos descubierto que aprendió siendo joven y que, en cuanto encuentra la oportunidad y sale el tema de la cocina, anima a sus nietos "maravillosos" a que lo hagan también, aunque solo sea por "una cuestión práctica". Así lo cuenta en sus memorias, Reconciliación, cuando habla de sus días en Abu Dabi y de los encuentros que tiene en su casa con Felipe de Marichalar: "No sabe cocinar". Le explicó: “Hazte unos huevos fritos, son buenos y fáciles. No olvides añadir un chorrito de aceite de oliva…".
De momento, Felipe Juan Froilán, al igual que su hermana, Victoria, no están muy interesados en la cocina, a diferencia de su madre, doña Elena, que es una "cocinillas". La infanta ha asistido a algunos cursos puntuales de gastronomía española junto a su mejor amiga, Rita Allende Salazar, y ha ido incorporando recetas de chefs y de amigos. Le gusta, lo disfruta y siempre está dispuesta a cocinar para sus seres queridos —en eso ha salido a su abuela la condesa de Barcelona—, porque ya se sabe que la cocina es un acto de amor, y a echar una mano apoyando la cocina más solidaria, como volvimos a ver, estas Navidades, en el hotel Wellington, de Madrid.
Una misión
La infanta acudió al mercadillo solidario de la Fundación Mapfre cargada con varias porciones de su 'bizcocho real'. Lo borda y, por fin, nos hemos hecho con su receta secreta. De muy buen humor –no perdió la sonrisa– y vestida con camiseta y vaqueros, la vimos trabajando como una voluntaria más en esta cita tradicional, que acaba de celebrar su 50 aniversario. Después de haber preparado el postre en casa, solo había una misión: vender todo para destinar la mayor cantidad de fondos posible a Guerreros Púrpura. Una asociación dedicada a mejorar la calidad de vida de menores con enfermedades neurológicas y metabólicas.
Doña Elena, que está realmente implicada en las causas sociales, ayudó a atender a los clientes –sin descubrir cuál era el postre que había preparado– y aprovechó para animar a todos a poner su granito de arena con los más necesitados: "Que piensen en la gente que no tiene, que ayuden con lo que puedan". La infanta es, desde 2008, directora de proyectos culturales y sociales de la Fundación Mapfre. Acude puntualmente a la oficina cada día y lleva una vida sencilla. Va al súper, hace deporte –montar a caballo, sigue siendo su pasión–, visita a la Reina doña Sofía todas las semanas y hace planes con sus amigas.
Le encanta el campo, leer –estas Navidades, además de las memorias del Rey Juan Carlos, devora Costuras en el alma, de Marisol García–, cantar, bailar, ir a exposiciones, ver cine y series, tejer, cuidar sus plantas… y, sobre todo, de los suyos. Tiene un gran sentido de familia y ha conseguido ser el nexo entre todos, la mediadora que no falla y que siempre está ahí. Para sus hijos, a los que adora y de los que está muy orgullosa; para sus padres, que cada vez la necesitan más; para su hermana, la infanta Cristina, que jamás le ha fallado; para sus sobrinos, a los que quiere como si fueran sus hijos, y para sus amigos (tiene muchos), que siempre la definen como "la más Borbón de los Borbones".
Bizcocho de chocolate de la Infanta Elena
Ingredientes:
- 3 huevos
- 1 vaso de yogur natural
- 2 vasos de azúcar
- 3 vasos de harina (usar el mismo envase del yogur para el azúcar y la harina)
- 1 cucharada de chocolate en polvo
- 1 cucharadita de agua de azahar
- 1 sobre de levadura
Elaboración:
- Precalentamos el horno a 180 °C.
- Mezclamos los huevos y el azúcar.
- Añadimos el yogur, la harina, el chocolate en polvo, el sobre de levadura y el agua de azahar y volvemos a mezclar bien para que no queden grumos.
- Engrasamos el molde, vertemos la mezcla y horneamos con calor arriba y abajo entre 20 y 22 minutos.
- Para saber si está listo, pinchamos el centro del bizcocho con un palillo. Si sale seco, es que está en su punto.
- Lo sacamos del horno y lo dejamos reposar.
- Opcional: espolvorear con azúcar glas y dibujar estrellas o decorar con frutos rojos y unas hojas de menta.








