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Isabel Preysler, mecida por la primavera de Chelsea, seductora y radiante, e invitada de honor del príncipe Carlos, asistió a la inauguración de 'su jardin español' en la feria floral más importante de Inglaterra. Una muestra en la que el Heredero inglés concursa como diseñador con la ilusión de ganar una medalla de oro
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Vista general del jardín árabe-español. El diseño del Príncipe de Gales incluye los elementos tradicionales de los jardines árabes: las sombras, el agua susurrante, y el perfume de las rosas, la flor del profeta Mahoma
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Isabel Preysler, acompañada del príncipe Eduardo, contempla la fuente realizada con 80.000 piezas de azulejos de Porcelanosa
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22 MAYO 2001
Unos días después de asistir de la celebración de la gran fiesta de la primavera en España, Carlos de Inglaterra, arropado por su familia y sus amigos más íntimos, inauguró, en Londres, su jardín español-árabe. Un diseño propio, con patio, fuente y exposición de rosas, con el que ha participado en el Chelsea Flowers, la feria de jardines más importantes del Reino Unido y, probablemente, del mundo.
Arropado por su abuela, la Reina Madre; su hermano, el príncipe Eduardo; y su tía, la princesa Margarita, - hizo alarde de una gran valentía y abandonó su cama y su retiro cinco meses después de caer enferma-, el Príncipe de Gales explicó a su familia el significado de cada detalle para volver, inmediatamente, al lado de su invitada de honor, Isabel Preysler.

Isabel Preysler y Carlos de Inglaterra, en Chelsea
Isabel Preysler llegó a la ciudad de Londres, la dama del Támesis, el pasado 21 de mayo y, orgullosa y radiante, se dejó mecer por la primavera de Chelsea. Ese barrio elegante donde convive la tradición literaria –allí vivió Oscar Wilde-, el ambiente bohemio y los ejecutivos de lujo. Con un elegantísimo y sencillo –nada más apropiado para su cita matinal- dos piezas de color rosa, Isabel Preysler, emulando los triunfales trajes que Jackie Kennedy usaba en los años sesenta, acompañó a su anfitrión, el Príncipe Carlos, en su recorrido por el jardín y escuchó con suma atención las explicaciones que éste ofrecía sobre la historia de su inspiración y de la inmensa alegría que le producía el participar como concursante-aspirante a la medalla de oro por el mejor trabajo en la muestra de Chelsea Flowers.

“Mi jardín es hermoso”
“Estoy realmente emocionado, dijo Carlos de Inglaterra a los presentes. Todo esto es incluso mucho mejor de lo esperado. Mi jardín es hermoso, transmite un gran sentimiento de paz... Quizá la esencia haya que buscarla en el sonido del agua al correr”.Y es que, el diseño del Príncipe heredero de Inglaterra incluye los elementos tradicionales de los jardines árabes: las sombras, el agua, y el perfume de las rosas. La flor predominante en este rincón principesco ya que, según, Carlos de Inglaterra, en el Islam existe la creencia de que la primera rosa se formó con una gota de sudor de la frente del profeta Mahoma. Como en los tiempos antiguos, el jardín de Carlos de Inglaterra también está dedicado al agua que murmura y nos cuenta la historia; a cualquier lugar de paz donde encontraron reposo los pueblos errantes y sedientos del desierto; a las sombras donde recogerse, las que marcan el centro del paraíso.

Para el Príncipe de Gales era su trabajo como diseñador de paisajes un cometido de gran importancia. No en vano, supervisó, en España, personalmente, las 80.000 piezas de cerámica-Porcelanosa, con las que dio vida a esa inspiración que, a día de hoy, compite por el primer puesto en un mercado al que acuden los más grandes diseñadores –algunos, miembros de pequeños clubes y sociedades- de jardines del mundo y donde la vista abarca metro y metros de impresionantes juegos florales. Un jardín que, inspirado en una alfombra turca y en la Alhambra de Granada - Palacio que visitó, por primera vez, con la princesa Diana a principios de los ochenta- será trasladado a su residencia de Highgrove cuando termine la gran feria de Chelsea.

Una tradición con 140 años de historia
Inaugurada por The Royal Horticultural Society´s en 1862 como una muestra floral de primavera, The Chelsea Flower Show ha sobrevivido a dos Guerras Mundiales y a incontables avatares institucionales. De hecho, no fue hasta el año 1937 cuando el rey Jorge I y su esposa la reina Isabel decidieron organizar, para celebrar su coronación, una inmensa exposición de flores y plantas traídas desde todos los rincones del planeta. Desde Australia a Palestina, desde Canadá al Este de África. Y así, desde entonces, se convirtió esta jornada de la flor en el compromiso favorito de los Windsor dentro del calendario real.


 
 

 

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  
Carlos de Inglaterra e Isabel Preysler
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Principe Maruhito de Japón
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Princesa Margarita
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La Reina Madre
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