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Jean Paul Guerlain

Dicen que el olor es la forma más intensa del recuerdo, capaz de hacernos traspasar la barrera del tiempo y del espacio, y revivir con absoluta nitidez determinadas escenas y momentos acontecidos en el pasado. De ahí la importancia de cuidar cada esencia, cada aroma, cada elemento... este maestro es consciente de ello


7 de noviembre de 2006 - 14:12 CET
París, Francia

Jean Paul Guerlain, nacido el 9 de enero de 1937 en París, Francia, y fue un reconocido perfumista perteneciente a la cuarta generación de la familia Guerlain, una de las más destacadas de la industria del perfume. Jean Paul llegó a componer más de 80 perfumes y la historia de su vida sugiera que llegó a dar forma a más de 400 fragancias y eso que su destino no era perpetuar el negocio familiar, sino dedicarse a la literatura.

Perdió la vista y potenció el olfato

A los 16 años, Jean-Paul Guerlain perdió casi por completo la vista, abandonó la escuela y se quedó recluido en casa hasta que su abuelo, Jacques Guerlain le rescató y le inició en el arte de crear fragancias. El niño, que tras varias operaciones fue recuperando la visión, quedó completamente prendado de este mundillo y creció hasta convertirse en una de las mejores narices del mundo. 

Perfumista de Guerlain

Durante varios años, Jean-Paul trabajó como aprendiz en la empresa familiar hasta que su abuelo tuvo claro que era el indicado para ponerse al frente del negocio familiar cuando el ya no pudiera hacerse cargo de la empresa. Y así fue en 1959, Jean-Paul asumió el cargo de perfumista jefe de la Casa Guerlain y creó su primera fragancia independiente, Vétiver, pero no fue el único. Sus continuos viajes a países exóticos le permitieron conocer numerosas fragancias y materias primas que acabaron colándose en sus posteriores creaciones.

Creó un perfume para su mujer: Chant d'Arômes

En Venecia, durante un viaje de trabajo, Jean-Paul conoció a su futura esposa, Marie Monique y para ella creó en 1962 el delicado perfume Chant d'Arômes. "Cada una de mis fragancias es un retrato de una mujer", declararía el perfumista años después. Habit Rouge, Chamade, Nahéma, Jardins de Bagatelle, Mahora y Guerlinade son sólo algunos de los nombres de su extensa lista de geniales creaciones inspiradas todas ellas en personas que formaron alguna vez parte de su vida.

Siguiendo la tradición de la Maison, Jean-Paul respetó el uso de ingredientes naturales y concedió gran importancia al diseño de los frascos. Muy exigente con la calidad, Jean Paul no delegaba nunca a nadie la tarea de oler sus perfumes, examinarlos y escogerlos, lo que significa que tiene que hacer numerosos desplazamientos por todo el mundo para conseguir el mejor jazmín, las rosas más olorosas o el ámbar más suave.

Su lema

Su lema era trabajar con sensibilidad y pasión, y consideraba que "igual que el músico o el pintor, que comienzan con buenas dotes, también en este oficio el aprendizaje de una técnica es indispensable e indisoluble de la memoria olfativa" y por este motivo, y otros muchos, acabó ganándose el sobrenombre de "músico de los olores" o el de "nariz prodigiosa". 

Guerlain pasa a formar parte de LVMH

Desafortunadamente, a finales del siglo XX, los principios tradicionales de creación de fragancias frenaron el desarrollo de la empresa. Jean-Paul Guerlain se negó a aceptar nuevas tendencias y como resultado, en 1994, el grupo LVMH compró el 52% de las acciones de su empresa. Guerlain continuó como consejero artístico haciendo lo que más le gustaba y consiguió llevarse muy bien con el nuevo copropietario de la empresa, Bernard Arnault.

Pero la llegada de un nuevo perfumista a la empresa así como las continuas innovaciones precipitaron la marcha de Jean Paul, quien en 2002, a sus 65 años, anunció que abandonaba la Maison que llevaba su nombre, poniendo fin a la participación directa de la familia Guerlain en la gestión de la empresa después de más de 150 años.