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Por qué tu pelo podría estar avisándote de que sufres estrés

Si notas que tu cabello se cae más que nunca o está muy débil, esta podría ser la explicación

por Amaia León

"Hace un mes me diagnosticaron una alopecia, secuela de COVID. La estoy tratando a ver si hay suerte". La cantante Vega es una de tantas personas que, tras pasar la enfermedad, han sufrido la caída de su cabello. Así lo confesaba hace unas semanas, igual que explicaba otros efectos secundarios del virus, poniendo voz y rostro a un problema que no solo están padeciendo aquellos que han superado la covid, sino que se ha extendido de forma acusada este otoño. ¿Tú también has notado que tu pelo se cae más que nunca? El estrés general que hemos vivido en desde marzo podría ser la explicación.

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Aunque a diario perdemos entres 50 y 100 cabellos, en otoño es habitual que esa cifra se multiplique. "La caída estacional del pelo se produce como adaptación del organismo a las variaciones del clima, la temperatura y la luz. El cabello crece más rápido durante el verano a causa del calor y las radiaciones ultravioleta. Este crecimiento se frena de forma masiva al llegar el otoño, cuando la temperatura y la intensidad de la luz disminuyen", explican desde los Laboratorios Kosei. Pero lo que hubiera sido un proceso temporal que no necesita de tratamiento especial, este año, se está prolongando más de lo habitual como consecuencia de los complicados meses que estamos atravesando.

Según un estudio elaborado por la plataforma The Holistic Concept, el 92% de los encuestados sufre preocupación constante y el 40%, ansiedad habitual. El confinamiento y la nueva normalidad nos han afectado emocionalmente, lo cual se refleja de forma directa en nuestra salud, en todas sus dimensiones, cabello inclusive. "Cuando los niveles de estrés son altos, el organismo libera picos de cortisol que afectan directamente al folículo piloso, responsable del nacimiento, crecimiento y salud del pelo, contribuyendo a su caída", afirma el equipo médico de Cigna, entidad que, con su propio estudio llevado a cabo en agosto, corroboran que el 73% de los españoles se sentía estresado. Teletrabajar, la incertidumbre sobre el futuro, el miedo al contagio... los motivos pueden ser muchos, pero la consecuencia es la misma.

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Por otro lado, este estrés también puede influir en otros hábitos que intervienen en el crecimiento de un cabello sano y bonito. Por ejemplo, dormir mal o seguir una dieta pobre. La Sociedad Española de Obesidad reveló que, durante el confinamiento, la mita de la población incrementó el picoteo entre horas, el consumo de bollería o bebidas alcohólicas y la sensación de hambre debido a la ansiedad y el aburrimiento. E igual que sucede en el caso de la piel, mantener una dieta equilibrada es muy importante para que el pelo pueda seguir sus procesos naturales de crecimiento y renovación. Si no, en apenas dos semanas podemos percibir como el cabello comienza a debilitarse y a caerse de forma llamativa y sin que nazcan nuevas fibras capilares que reemplacen las que perdemos.

Por todo ello, controlar la ansiedad y el estrés es fundamental en esta situación. El yoga, la meditación o el mindfulness, sumado a un buen descanso y una rutina adecuada de horarios (sueño, alimentación, trabajo, tiempo libre...), pueden reducirlos. También practicar ejercicio, así como otras actividades y hobbies que nos ayuden a relajarnos y desconectar. Además, una dieta equilibrada y rica en ácidos grasos omega 3, vitaminas A, C y E, y hierro y utilizar productos capilares de calidad y adecuados a nuestro tipo de cabello conseguirán que tengamos un pelo más bonito y, sobre todo, mucho más fuerte.

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