Imagina la escena: son las tres de la madrugada y un sonido te despierta en la oscuridad. Es tu hijo, rascándose otra vez. Te levantas, intentas calmarle, le cantas, le acaricias, pero la incomodidad no cede. A la mañana siguiente, el cansancio se dibuja en los rostros de toda la familia. El colegio, el trabajo, las actividades extraescolares... todo se vuelve cuesta arriba. Para los padres, la angustia de ver a su pequeño incómodo se mezcla a menudo con un sentimiento de culpa silencioso. ¿Por qué esta molestia siempre acaba volviendo?
El malestar cutáneo crónico, ese que provoca descamación y reactividad, no solo afecta físicamente a los niños; va mermando poco a poco su autoestima, su estado de ánimo y su capacidad para disfrutar sin preocupaciones. Sin embargo, este agotamiento familiar no tiene por qué ser la realidad de tu cada día. La ciencia ha dado un paso de gigante para devolvernos la paz mental.
Tras 10 años de investigación, nace Atoderm AD Intensive Baume de Bioderma, un bálsamo que marca el mayor avance científico en este campo de los últimos 30 años. Los expertos han descifrado qué le falta exactamente a este tipo de pieles frágiles, comprendiendo que en el origen del problema hay una barrera debilitada y una deficiencia de lípidos esenciales. Gracias a su tecnología LipidActive, aporta los 15 lípidos biomiméticos esenciales que la piel necesita para restaurar su escudo protector. ¿El resultado que transforma la vida de las familias? Un alivio inmediato que calma en solo 1 segundo y una protección que previene las recaídas durante 6 meses, logrando reducir el insomnio y permitiendo que todos en casa vuelvan a descansar.
Para entender mejor cómo podemos manejar esta situación desde el cariño, la constancia y la tranquilidad, hablamos con la Dra. Natalia Jiménez.
Cuando hablamos de dermatitis atópica, ¿qué está ocurriendo realmente en la piel y qué papel desempeña la alteración de la barrera cutánea en la aparición de los brotes y el picor?
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica en la que intervienen dos elementos íntimamente relacionados: una alteración de la barrera cutánea y una respuesta inmunológica desequilibrada. La piel de una persona con dermatitis atópica tiene una barrera que no funciona correctamente: pierde agua con mayor facilidad y permite que determinados irritantes y alérgenos penetren. Esto genera inflamación y hace que la piel sea mucho más reactiva. Así se produce un círculo vicioso: cuanto más alterada está la barrera, más sensible está la piel; y cuanta más inflamación existe, más se deteriora la barrera. El resultado es sequedad, enrojecimiento y, sobre todo, ese picor tan característico que puede desencadenar el rascado y perpetuar todavía más el brote.
El picor es uno de los síntomas que más condiciona a las personas con dermatitis atópica. ¿Por qué se produce y qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir un cuidado diario que ayude a aliviarlo?
El picor en la dermatitis atópica no es simplemente consecuencia de tener la piel seca. Es un síntoma complejo en el que participan la inflamación y la activación de las fibras nerviosas cutáneas. Además, establece otro círculo vicioso muy característico: el picor hace que nos rasquemos, empeorando aún más la función barrera. Por eso, el cuidado diario debe tener como objetivo romper ese círculo. Necesitamos productos que aporten hidratación, lípidos y agentes que ayuden a restaurar y reforzar la barrera cutánea, además de ser muy bien tolerados y adecuados para una piel especialmente sensible.
Ante un diagnóstico de dermatitis atópica en un bebé o un niño pequeño, ¿qué deberían saber los padres sobre las características de su piel y qué errores frecuentes les recomendaría evitar?
Lo primero que les explicaría es que no están haciendo nada mal. La dermatitis atópica es una enfermedad multifactorial y la piel de estos niños tiene unas características que favorecen la sequedad y la inflamación. Es una piel con una barrera cutánea inmadura o alterada, por lo que debemos ser muy cuidadosos con todo aquello que pueda irritarla. Entre los errores más frecuentes está utilizar agua demasiado caliente, baños muy prolongados o productos limpiadores agresivos. Un aspecto que también veo mucho en consulta es que, con frecuencia, hidratan únicamente cuando aparece un brote y abandonan los cuidados cuando la piel mejora. Otro error importante es intentar solucionar los brotes solo con cosmética cuando existe una inflamación que necesita tratamiento médico. La hidratación es fundamental, pero no sustituye al tratamiento farmacológico (como los corticoides tópicos) cuando está indicado.
¿Cómo debería plantearse una buena rutina diaria para una piel con tendencia atópica, tanto durante los brotes como entre ellos, y por qué es importante mantener los cuidados incluso cuando la piel parece estar bien?
Siempre digo que en dermatitis atópica hay que diferenciar entre tratar el brote y cuidar la piel todos los días. La rutina debería ser sencilla: una higiene suave y la aplicación de un hidratante adecuado para piel atópica, idealmente después del baño o la ducha, cuando la piel todavía conserva cierta humedad. Durante los brotes, el dermatólogo indicará además el tratamiento antiinflamatorio que corresponda. Una vez controlado el brote, no debemos pensar que la enfermedad ha desaparecido: la piel puede estar clínicamente bien, pero seguir existiendo una alteración de la barrera cutánea. Por eso, mantener la hidratación de forma constante es una parte fundamental del manejo de esta patología; nos ayuda a reducir la sequedad, favorece una barrera cutánea más resistente y contribuye a espaciar las exacerbaciones.
«Una vez controlado el brote, no debemos pensar que la enfermedad ha desaparecido: la piel puede estar clínicamente bien, pero seguir existiendo una alteración de la barrera cutánea»
Cuando la dermatitis atópica afecta al descanso, limita las actividades cotidianas o aparecen brotes recurrentes, ¿qué señales indican que es necesario consultar al dermatólogo o revisar el abordaje que se está siguiendo?
Una dermatitis atópica que interfiere con el sueño, el colegio, el trabajo, el deporte o la vida social ya está teniendo un impacto relevante y merece ser reevaluada. También debemos consultar cuando los brotes son muy frecuentes, si necesitamos recurrir repetidamente a tratamientos de rescate, si el picor no está bien controlado o si la superficie afectada aumenta. Existen situaciones en las que debemos consultar de forma más rápida, por ejemplo, si aparecen signos de infección como supuración, costras amarillentas, dolor o un empeoramiento brusco. La idea importante es que no debemos normalizar vivir con picor. Hoy disponemos de muchas herramientas terapéuticas para controlar la dermatitis atópica, y el tratamiento debe individualizarse en función de la edad, la extensión, la intensidad y el impacto que tenga la enfermedad en la calidad de vida.
Centrándonos en el nuevo Atoderm AD Intensive Baume, ¿qué papel puede tener dentro de la rutina indicada por el dermatólogo y qué aporta su tecnología LipidActive en el cuidado de la piel con tendencia atópica?
Bioderma Atoderm AD Intensive Baume puede incorporarse como parte del cuidado diario de una piel con tendencia atópica, tanto en periodos de brote (como complemento a las medidas indicadas por el dermatólogo) como, especialmente, durante las fases de mantenimiento. Lo interesante es que no debemos entender este producto simplemente como una crema hidratante. En una piel atópica buscamos ayudar a restaurar y mantener una barrera cutánea funcional, aportando los componentes lipídicos que necesita y favoreciendo un entorno cutáneo más confortable. La tecnología LipidActive está orientada precisamente a actuar sobre la barrera y el desequilibrio lipídico característico de la piel atópica, dado que aporta los 15 lípidos deficitarios. Su incorporación a una rutina constante puede ayudar a mejorar la sequedad y el confort de la piel y, sobre todo, a mantenerla cuidada incluso cuando visualmente parece estar bien.








