Qué significa según la psicología la profunda reflexión de Blanca Romero: "Soy esclava de la belleza"


Hablamos con la Dra. Beatriz Gil Bóveda para analizar las declaraciones de a actriz en su entrevista más reciente


Blanca Romero en el photocall de BOSS  de Las mujeres ya no lloran tour en Madrid © GTRES
Mariana ChacónEditora de Belleza
9 de octubre de 2026 a las 17:55 CEST

De modelo con carrera prolífica en París y España, a actriz con nominación a los premios Goya por After y papeles memorables en televisión como el de Irene Calvo en Física o química. Blanca Romero es una de nuestras caras más reconocidas y toda una inspiración por su impresionante melena rizada. Es también una persona sensible y no teme a la vulnerabilidad, al menos eso ha demostrado en una de sus últimas entrevistas en La2, donde ha hablado con una honestidad absoluta: "Soy esclava de la belleza, porque me identifiqué mucho con la belleza y me protegí mucho detrás de la belleza; y salvé la timidez que tenía de pequeña desde la belleza". Reflexiona sobre la conexión que ha mantenido con su apariencia física ya que, como recalca, "me he ganado la vida con ello", y ha explicado cómo en un principio llegó a ser su enemiga por la manera en la que otras personas la han tratado debido a ella. 

Blanca Romero en el desfile de Simorra durante la MBFW Madrid en septiembre de 2026.© Getty Images
Blanca Romero en el desfile de Simorra durante la MBFW Madrid en septiembre de 2026.

La belleza como parte de la personalidad

Esto continúa diciendo Blanca en la entrevista, que la belleza forma parte de su personalidad: "Sí es cierto que me preocupa mucho la belleza porque creo que si pierdo esa belleza, pierdo parte del personaje en el que me convertí y que ya soy. Y necesito morir siendo bella". Tras estas confesiones cargadas de significado, hemos hablado con la Dra. Beatriz Gil Bóveda, CEO y fundadora de Psique Cambio, quien nos explica cómo el ser humano se acaba identificando con la apariencia física: "Hay mujeres que, desde muy jóvenes, han recibido muchísima atención por su físico. Han aprendido, a veces sin darse cuenta, que ser guapas les abre puertas, les proporciona reconocimiento o les hace sentirse queridas. Y claro, cuando durante años recibes el mensaje de que tu principal valor está en tu apariencia, es fácil acabar construyendo una parte importante de tu identidad alrededor de ella". 

La psicóloga nos cuenta que en consulta reciben a muchas mujeres que saben que son mucho más que su físico y que, de todas formas, desde un punto de vista emocional les cuesta verse así: "Una cosa es saber que tu valor no depende de tu aspecto y otra muy distinta es creértelo de verdad. La belleza deja de ser algo que tienes y empieza a convertirse en algo que sientes que debes mantener para seguir siendo tú. Y ahí es donde puede aparecer una especie de esclavitud, porque ya no te cuidas solo por placer, sino también por miedo a dejar de gustar". 

Blanca Romero© Getty Images

La belleza como escudo

La actriz y modelo también ha hablado sobre la protección que le ha proporcionado su belleza, y la doctora nos explica que puede llegar a convertirse en una armadura emocional: "Si una persona ha aprendido que gustar físicamente le proporciona seguridad, admiración o aceptación, puede acabar utilizando su imagen como una forma de protegerse de sus propias inseguridades. Y esto tiene una parte muy vulnerable, porque detrás de una mujer que aparentemente tiene mucha seguridad en sí misma puede haber alguien que teme profundamente dejar de ser querida o admirada".

También señala otro factor clave: "Tampoco podemos olvidar que vivimos en una sociedad que sigue premiando muchísimo la belleza femenina. Muchas mujeres han crecido sintiendo que tenían que ser guapas, jóvenes y atractivas para ser visibles".

Sobre cómo afecta el paso del tiempo, cuando la belleza no se apaga pero sí se transforma, nos dice que puede producirse una pequeña crisis de identidad, "especialmente cuando una mujer ha sentido durante muchos años que su belleza era una de sus principales señas de identidad. No se trata simplemente de mirarse al espejo y descubrir una arruga. Es algo más profundo. Es preguntarse: 'Si ya no soy la mujer que era, ¿quién soy ahora? ¿Seguiré gustando? ¿Seguiré siendo importante?'". En este momento es cuando aparece un proceso humano doloroso conocido como "el duelo": "A veces también tenemos que despedirnos de versiones anteriores de nosotras mismas. De un cuerpo, de una etapa, de una forma de sentirnos vistas por los demás. Ese duelo no tiene por qué ser algo negativo. Lo difícil es cuando interpretamos los cambios físicos como una pérdida de valor personal". 

Blanca Romero: de Tamara Gorro con Lucía Rivera a su relación con Quique Sánchez Flores© blancaromeroe

La parte positiva es que muchas mujeres viven en el envejecimiento con cierta libertad al no estar pendientes de gustar a los demás: "Para mí, uno de los grandes retos emocionales de madurar es aprender a seguir reconociéndonos cuando nuestra imagen cambia. Entender que podemos perder juventud sin perder atractivo, y que podemos dejar de cumplir determinados ideales de belleza sin perder absolutamente nada de nuestro valor como personas". Y es que, nos recuerda que envejecer no significa desaparecer, "pero para muchas mujeres, desgraciadamente, todavía existe ese miedo".

Ejercicio para superar el miedo al envejecimiento

Como ejercicio para perderle el miedo al paso del tiempo, la experta propone este: "Hacer una lista de aquello que nos gusta de nosotras mismas y que no tenga nada que ver con el físico. Puede ser nuestra capacidad para escuchar, nuestro sentido del humor, la valentía con la que hemos afrontado momentos difíciles, nuestra sensibilidad o la forma en la que cuidamos a las personas que queremos. Parece algo sencillo, pero a muchas mujeres les cuesta muchísimo encontrar cualidades propias que no estén relacionadas con su apariencia". 

Otra tarea práctica consiste en identificar los valores por los que nos regimos y preguntarnos si estamos viviendo en consecuencia: "Porque cuando sabemos qué es importante para nosotras, ya sea la familia, la libertad, la amistad, el aprendizaje o la honestidad, empezamos a construir nuestra autoestima sobre algo mucho más sólido que la aprobación de los demás".

Blanca Romero posa con un vestido lencero marrón durante sus vacaciones en Francia© blancaromeroe

Como conclusión, Gil Bóveda no nos anima a renunciar a la belleza, tampoco a dejar de disfrutar de ella: "Se trata de que nuestra vida tenga tantos otros motivos por los que sentirnos valiosas. Porque al final, lo verdaderamente importante no es conseguir que el tiempo no se note en nuestro rostro, sino que, a medida que pasan los años, podamos sentirnos cada vez más seguras de quiénes somos". 

Y es que, como apunta la psicóloga, las personas nos parecen muchas veces especialmente atractivas por su interior, "por cómo sonríen, por la seguridad que transmiten o por cómo nos hacen sentir cuando estamos con ellas. Y esa belleza no depende tanto de la edad ni de cumplir unos determinados cánones. De hecho, hay mujeres que con los años ganan una seguridad, una naturalidad y una forma de estar en el mundo que las hace todavía más atractivas".