Durante mucho tiempo, el maquillaje escandinavo y el nuestro parecían seguir calendarios diferentes. En verano, cuando buscábamos una piel fresca, ligera y aparentemente desnuda, mirábamos a las scandi girls. Cuando llegaba el otoño, en cambio, recuperábamos los tonos tierra, los labios oscuros y los ojos ahumados mientras ellas seguían fieles a su minimalismo.
Pero algo está cambiando. Nosotras hemos hecho nuestra esa forma escandinava de trabajar la piel, mientras que ellas empiezan a incorporar algunos de los códigos que tradicionalmente asociábamos al maquillaje de otoño: más color, ojos más definidos, labios protagonistas y mucho brillo. La última edición de la Fashion Week de Copenhague lo ha dejado claro. La Scandi girl de 2026 sigue apostando por la naturalidad, pero ya no entiende el minimalismo como sinónimo de maquillaje imperceptible.
Nos quedamos con su piel luminosa y natural
Si hay algo que la estética escandinava ha conseguido convertir en tendencia más allá de sus fronteras es esa piel que parece no llevar maquillaje, pero que en realidad está cuidadosamente trabajada. Un acabado luminoso, hidratado y fresco que encaja especialmente bien con la tendencia hacia una belleza más natural que llevamos varias temporadas incorporando.
"La clave está en que el rostro nunca parezca excesivamente trabajado, que parezca natural, como si todo lo que lleva en el rostro fuese parte de la piel y no de la aplicación de maquillaje, pero puedes incorporar un rosa potente, una sombra azul o mucho brillo en los labios. Eso sí, dejando que la piel luzca sana, fresca y bonita, sin ningún tipo de exceso”, explica Cristina G. Nuevo, maquilladora profesional y portavoz de Planet Skin.
La clave está, por tanto, en que el maquillaje no desaparezca necesariamente, sino que se funda con la piel. "Durante la Semana de la Moda de Copenhague dominaron los acabados poco recargados, el colorete muy visible y esa sensación de rostro fresco y natural en la que prácticamente desaparecen el contouring intenso y las bases demasiado pesadas", cuenta la maquilladora.
Para conseguirlo, no es necesario renunciar a la base, sino cambiar la forma de utilizarla. "Trabajaría primero mucho la hidratación y después utilizaría productos de cobertura modulable únicamente donde hagan falta. Para conseguir ese efecto escandinavo, es más importante que la piel tenga luz y textura real que intentar que quede completamente uniforme", apunta la experta.
Es más importante que la piel tenga luz y textura real que intentar que quede completamente uniforme.
Y ellas se quedan con nuestros labios rosas
El intercambio no termina en la piel. Si nosotras hemos adoptado ese acabado escandinavo, Copenhague demuestra que la Scandi girl también está dejando entrar más color en su maquillaje. Uno de los grandes protagonistas es el rosa, una tendencia que ya lleva varias temporadas ganando terreno y que se mantiene este otoño en diferentes intensidades.
En la pasarela Nicklas Skovgaard, por ejemplo, los labios rosas convivieron con mejillas melocotón y pestañas marcadas, demostrando que el minimalismo nórdico también sabe hacerse notar. Para llevarlo a diario no hace falta llegar necesariamente al fucsia. Un tono baya, un rosa apagado o incluso un bálsamo nude rosado consiguen el mismo efecto si mantenemos el resto del rostro sencillo.
"El contraste funciona especialmente bien cuando elegimos un único punto de atención. Un labio potente sobre una piel muy limpia puede resultar mucho más moderno que un maquillaje excesivamente elaborado", explica la maquilladora.
La 'Scandi girl' también se atreve con los ojos marcados
Y aquí aparece el cambio más evidente respecto a la imagen que durante años hemos tenido del maquillaje escandinavo. La piel sigue siendo ligera y luminosa, pero sobre ella empiezan a aparecer sombras más marcadas, delineados y colores que se alejan del tradicional maquillaje en tonos neutros.
También gana presencia el brillo, especialmente en los labios, y el colorete deja de ser un simple toque de color para adquirir mayor protagonismo. Son pequeños gestos que cambian por completo el resultado sin necesidad de abandonar la filosofía que define a la Scandi girl.
Un otoño en el que las tendencias se mezclan
Lo interesante de lo que ha ocurrido en Copenhague no es que la Scandi girl haya dejado de ser minimalista, sino que su definición de naturalidad se ha ampliado. Mientras nosotras hemos incorporado su manera de trabajar la piel, ella parece haberse permitido jugar más con el color.
Así que este otoño no hace falta elegir entre la piel desnuda y el maquillaje más elaborado. Podemos quedarnos con lo mejor de ambos mundos: una piel luminosa, fresca y con textura real como punto de partida y, sobre ella, un labio rosa, un toque de gloss, un colorete más visible o incluso una sombra azul que demuestre que el maquillaje escandinavo también puede ser divertido.










