El detalle 'beauty' más significativo de Rania de Jordania en su viaje al desierto: su manicura protectora


Te contamos el significado de los símbolos que la monarca jordana ha llevado en sus uñas


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Amaia LeónRedactora jefe de Belleza
14 de enero de 2026 - 12:46 CET

Ninguna elección de belleza de las royals es casual, tampoco su manicura. La reina Letizia, por ejemplo, nunca se pinta las uñas para así transmitir naturalidad y "elegancia sin artificios", según nos contaba el psicólogo Ángel Luis Guillén, mientras que Kate Middleton, en ocasiones, homenajea a Diana de Gales con su esmalte rojo. Otras reinas, como Mary de Dinamarca y Máxima de Holanda, se atreven con tendencias más actuales, como la manicura azul, lanzando un mensaje de modernidad. Pero si repasamos las últimas manicuras royal con significado, la que Rania de Jordania ha llevado en su viaje por el desierto de Wadi Rum, al sur de Jordania, es la absoluta ganadora.

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Una manicura protectora según la cultura del desierto

Antes de inaugurar su agenda oficial de trabajo de 2026, Rania de Jordania ha viajado junto a su hija Salma a uno de los paisajes más bellos del planeta, Wadi Rum, una zona desértica de su país que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y también se conoce como "valle de la luna". Para el recorrido, madre e hija se han enfundado looks cómodos (con prendas sencillas y botas de suela gruesa) y los han completado con una de las piezas más representativas de la historia de Oriente Medio: el pañuelo palestino kufiyahatta o shemagh, símbolo de identidad y resistencia que, además, es muy práctico en este lugar ya que protege del sol y de la arena.

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Pero la reina jordana ha querido ir un paso más allá en sus referencias a la tradición propia del desierto, y lo ha hecho de una manera muy original: ha incorporado dibujos amazigh en su manicura. Así, sobre un discreto esmalte rosa pastel que sirve como base, Rania ha colocado diferentes símbolos étnicos de la problación bereber que, como los beduinos de Jordania, vive en el desierto.

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Al hacer zoom en las manos de Rania, descubrimos estos dibujos que, tradicionalmente, los amazigh se tatuaban y usaban en joyería. Cada símbolo identifica a una tribu, pero todos ellos representan la conexión entre la tierra y la energía sagrada. Son un puente entre ambos mundo, además de bloquear las vibraciones negativas y proteger de los males de ojo.

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Tras este especial viaje por el desierto de la mano de su hija, este lunes Rania de Jordania ha regresado al trabajo con una visita a la fábrica farmacéutica Hikma en Al Salt. Allí la hemos visto con un look más clásico y formal: vestido de raya diplomática (el modelo Rosalie de Isabel Marant), zapatos de tacón grises (de Gianvito Rossi) y su bolso By The Way mini en color verde, de Fendi. Eso sí, tal vez como recuerdo de la experiencia, o para mantener las buenas energías de su lado, ha mantenido su original manicura protectora.

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