Después del foco, calma. Tras uno de los grandes momentos televisivos de la Nochevieja, Chenoa ha reaparecido en redes sociales de una forma muy distinta a la que vimos durante las campanadas. Lejos de la Puerta del Sol, de las luces y del directo, la cantante ha compartido unas imágenes paseando por la naturaleza, vestida de forma sencilla, acompañada de su perrita Cloe y, sobre todo, con el rostro completamente sin maquillaje. Una reaparición que no pasa desapercibida porque llega justo después de su exitazo como presentadora y porque conecta con una tendencia cada vez más visible: mostrar la cara tal y como es, sin filtros ni correcciones. No es la única. Ayer mismo, Nicole Kidman sorprendía al reaparecer con su pelo rizado natural, recuperando una imagen muy reconocible de los años noventa.
Su look sencillo y sin maquillaje
“Holiii. Cómo ha ido el finde? Y las Navidades qué tal van? Ya queda poquito para que vengan los Reyes Magos! Besotes enormes. #Cloe&Me”. Ese es el texto con el que la cantante y presentadora acompaña las fotografías de Instagram. Un mensaje cercano y cotidiano. En las imágenes aparece con una camiseta de rayas marineras, un abrigo de plumas beige y su inseparable compañera de cuatro patas, caminando al aire libre. Sin maquillaje, a cara lavada. La piel, luminosa y al natural, es la protagonista de unas fotos que funcionan casi como una pausa después de días de máxima exposición.
La tendencia de volver a lo natural
En los últimos años, el rostro al natural ha dejado de ser una rareza para convertirse en una reivindicación. Lo vemos en actrices como Nicole Kidman, que ha vuelto a mostrar su cabello rizado sin domesticarlo, y también en referentes como Philippine Leroy-Beaulieu, la actriz francesa que interpreta a Sylvie en Emily in Paris. A sus 62 años, ha construido una filosofía de belleza basada en la sencillez, la coherencia y el respeto al paso del tiempo. No se trata de renunciar al maquillaje, sino de que ya no sea obligatorio. Chenoa se suma así a una generación de mujeres que entienden la belleza como algo menos rígido, más relajado y mucho más real.
Del 'glamour' de las Campanadas a la naturalidad de día a día
El contraste con lo vivido en Nochevieja es inevitable. La incertidumbre inicial cuando TVE anunció que Andreu Buenafuente y Silvia Abril no presentarían las campanadas se resolvió con un nombre que convenció rápido: Chenoa. Junto a David y José Muñoz, el dúo que conforma Estopa, condujo una de las retransmisiones más comentadas del año. Para la ocasión, apostó por la moda española con un vestido a medida firmado por Alejandro de Miguel. Blanco, luminoso y lleno de significado, fue una creación artesanal realizada en tiempo récord: 200 horas de trabajo y apenas diez días desde el encargo.
El diseño, con pedrería, escote en "U" y mangas de tul de seda, estaba inspirado en su trayectoria sobre los escenarios. Un detalle revelador del proceso es que diseñadora y artista no se conocían personalmente y que Chenoa se probó el vestido por primera vez solo unas horas antes del directo. El resultado fue impecable.
Una imagen como recordatorio
En un momento en el que la exposición es constante y la perfección sigue siendo la norma en redes sociales, estas imágenes de Chenoa funcionan casi como un recordatorio: la belleza es mucho más. Tras el vestido blanco, el rostro desnudo. Tras el directo, el paseo. Sin grandes discursos ni reivindicaciones explícitas, la cantante deja una imagen sencilla que encaja perfectamente con el momento actual de la belleza.









