Los expertos aseguran que la medicina estética avanza hacia la regeneración celular precisa. Y en este sentido, lo exosomas tienen mucho que aportar. “Mientras que en años anteriores el boom fue el PRR (plasma rico en plaquetas), actualmente los exosomas representan la versión 2.0 de la bioestimulación”, explica Amir Tarighpeyma, especialista en medicina capilar, director de la Unidad Capilar Quirón Infanta Luisa de Sevilla y divulgador de Croma. Y es que, los exosomas, no solo aportan factores de crecimiento, sino que “actúan como ‘mensajeros inteligentes’ que dan órdenes directas a las células madre del folículo piloso para que se reparen y crezcan”, añade el doctor Tarighpeyma.
Pero lo realmente relevante actualmente es que sean autólogos: “Los exosomas ya se habían convertido en una gran apuesta a nivel de regeneración capilar, pero su origen era heterólogo. Es decir, procedían de otro ser humano u otro ser vivo, lo que no permitía garantizar la seguridad de los tratamientos. La posibilidad actual de procesarlos a partir de nuestro propio organismo aporta esa seguridad que nos faltaba para ser realmente una gran apuesta terapéutica”, aclara Alba Gómez, especialista en dermatología y medicina capilar y Directora de la Unidad de Medicina Capilar de IMR.
¿De dónde se obtienen los exosomas autólogos que se emplean en el cabello?
Al ser autólogos, como hemos dicho, provienen del propio paciente. La cuestión es, ¿de dónde? Eexisten dos fuentes principalmente: “O bien sangre periférica, que es la vía más común en tricología. En este caso se realiza una extracción de sangre similar a una analítica y se obtienen de aquí. O bien tejido adiposo. Y en este supuesto se realiza una pequeña minilipoaspiración para obtener grasa y de aquí extraer los exosomas”, explica el Dr. Targhpeyma. Ya sea a partir de la sangre o la grasa, la muestra luego se procesa mediante ultrafiltración o centrifugado de doble fase. “A diferencia del PRP convencional, estos sistemas están diseñados para aislar y concentrar los exosomas, descartando otros componentes celulares que no interesan y obteniendo un suero ultraconcentrado”, asegura el director de la Unidad Capilar Quirón Infanta Luisa de Sevilla.
¿Por qué éstos sí pueden inyectarse y los cosméticos no?
Parece que ya tenemos el ‘santo grial’ gracias a estas técnicas tan avanzadas. Pero, lo que sabemos hasta la fecha, es que no está permitido inyectarlos. Entonces ¿cómo hacer que penetren en el folículo piloso para regenerarlo y favorecer el crecimiento del pelo? Pues bien, una cosa son los exosomas alogénicos (de laboratorio o donante) y otra los autólogos. “En Europa y muchos países, la mayoría de exosomas comercializados en viales (origen vegetal, animal o de cordón umbilical humano) están registrados como productos cosméticos. Y, por normativa sanitaria, no pueden inyectarse, solo aplicarse tópicamente (mediante microneedling o dermapen)", explica el médico divulgador de Croma.
"Sin embargo, los autólogos, al extraerse y procesarse del propio paciente en el mismo acto médico (técnica point-of-care), se consideran un uso terapéutico de tejidos/células propias. Y, al ser material biológico del propio paciente, a diferencia de los otros, éstos sí pueden infiltrarse (inyectarse) legalmente en el cuero cabelludo, garantizando que el material llegue a la raíz del folículo sin riesgo de rechazo inmunológico ni problemas regulatorios de fármacos no aprobados”, continúa. No solo es legal infiltrarlos sino que son más seguros que los de laboratorio o donante: “No es seguro infiltrar exosomas (material genético mensajero) de otros seres vivos, como humanos, plantas o animales, ya que no tenemos claro el efecto en nuestro organismo y los posibles efectos adversos. Por el contrario, cuando hablamos de exosomas autólogos, esto implica que se obtienen de nuestro propio organismo, es nuestro material genético y por ello no comportarán riesgos”, añade la doctora Gómez.
Cómo es exactamente el tratamiento capilar con exosomas autólogos
Todo el protocolo supone entre 45 y 60 minutos. “En primer lugar se realiza una extracción de sangre (entre 15 y 60 ml), como la que se puede hacer para una analítica rutinaria. Posteriormente ésta se centrifuga para separar la parte rica en plaquetas. Cuando ya disponemos del filtrado de plaquetas lo introducimos en el dispositivo desarrollado para activar exosomas, para someter este concentrado a unas determinadas condiciones de temperatura y luz. Una vez acabe este proceso, tendremos el preparado listo para ser inyectado en el cuero cabelludo (dermis profunda, que es dónde reside el bulbo piloso) mediante pequeñas agujas (micropápulas o mesoterapia)”, detalla la dermatóloga, Directora de la Unidad de Medicina Capilar de IMR.
En algunos casos, se puede aplicar luz LED roja en la zona para potenciar la activación y calmar el cuero cabelludo. Aunque se realizan múltiples punciones por el cuero cabelludo, no tiene por qué ser un tratamiento doloroso, ya que se emplean agujas de calibre muy fino. Además, “si la inyección es manual, se puede realizar un bloqueo anestésico previo o se utiliza vibración/frío local. Así el procedimiento es prácticamente indoloro. Y si la inyección es con pistola mesoterapéutica, no hay necesidad de bloqueo anestésico o anestesia local”, apunta Amir Tarighpeyma.
Es necesario acudir con el cabello limpio, libre de productos de fijación (gomina, laca…), evitar el consumo de antiinflamatorios 24-48 horas antes para no inhibir la fase inflamatoria necesaria para la regeneración. Y después de la sesión, hay que evitar lavar el cabello hasta pasadas un par de horas, así como las saunas, piscinas y el ejercicio intenso las seis horas posteriores a la inyección. Algo más: “no hay que exponer el cuero cabelludo al sol directo los primeros días, así como evitar tintes o tratamientos químicos agresivos durante una semana”, añade el doctor Tarighpeyma. Y se recomiendan tres sesiones de media, a razón de una cada seis u ocho semanas.
Qué beneficios tienen los exosomas autólogos en el cabello
“Al igual que el PRP (plasma rico en plaquetas), frenan la caída de forma muy importante, engrosan el cabello existente (miniaturizado) y reactivan folículos dormidos. También mejoran la vascularización del cuero cabelludo. A los tres meses se observa un aumento en la densidad y grosor del pelo. Y la caída suele frenarse tras la segunda sesión (a los seis meses)”, según el Dr. Tarighpeyma. Por su parte, la dermatóloga Alba Gómez es más conservadora: “Podemos atribuir a los exosomas autólogos un potencial antiinflamatorio y de estimulación de crecimiento del cabello. Sería un efecto similar, pero amplificado, del plasma rico en plaquetas, al estar más dirigida su acción. Y como todo en capilar, al menos necesitaremos entre cuatro y seis meses para ver resultados. Además, no es frecuente usar un tratamiento único, ya que el cabello cuando sufre una alopecia siempre requiere una combinación de fármacos y técnicas terapéuticas”, advierte.
Y actualmente tienen aplicación tanto en caídas agudas como crónicas de cabello, en alopecias inflamatorias cicatriciales, alopecia hormonal o androgénica, efluvio telógeno (caída por estrés, postparto o post-COVID), también en envejecimiento capilar o alopecia senescente (mejora la grosor y la calidad), y como apoyo al trasplante capilar (antes, para preparar la zona y después, para mejorar la supervivencia de los injertos). Advertencia: “No funciona en zonas donde ya no existe folículo (alopecia cicatricial), ya que el exosoma necesita un receptor (célula viva) sobre el que actuar”, advierte el Dr. Tarighpeyma.
Un solo "pero"
Como siempre, lo más importante es que el tratamiento sea realizado por un profesional con experiencia y cualificado. Y tal y como pasa con el PRP o cualquier mesoterapia del cuero cabelludo: “Está contraindicado cuando hay infecciones activas en el cuero cabelludo, embarazo/lactancia (por precaución), pacientes oncológicos activos (consultar con oncólogo) o enfermedades autoinmunes severas no controladas”, concluye el divulgador de Croma.







