Esta noche Pasapalabra hará historia. El concurso entregará el mayor bote jamás visto, 2,7 millones de euros, a uno de sus dos grandes protagonistas: Manu Pascual o Rosa Rodríguez, dos concursantes que ya figuran entre los mejores que han pasado por el programa.
Pero, aunque el premio millonario acapare titulares y celebraciones, hay una realidad menos visible que siempre entra en juego cuando se alcanza una cifra así: Hacienda. O, como muchos la llaman, el concursante invisible.
Según explica Carmen Pérez-Pozo Toledano, fundadora y CEO de Grupo Pérez-Pozo, firma especializada en gestión patrimonial y planificación fiscal, el Estado se convierte en un actor clave en premios de este nivel:
“Es una expresión muy acertada, porque en premios de este nivel el Estado se convierte, efectivamente, en un participante más.”
Por qué Hacienda se queda casi la mitad del premio
El motivo por el que más de 1,2 millones de euros del bote acabarán en manos de la Agencia Tributaria tiene que ver con la progresividad del sistema fiscal español: “La lógica fiscal responde al principio de progresividad del sistema tributario español: cuanto mayor es el ingreso, mayor es el tipo aplicable. Por eso, aunque el premio sea fruto del azar, supone un salto patrimonial enorme que sitúa al ganador directamente en los tramos más altos de tributación.”
Desde su experiencia profesional, Pérez-Pozo advierte de un patrón que se repite: “Si no existe planificación previa, el impacto fiscal y financiero puede ser mucho mayor de lo esperado”.
Vivir en Madrid o Galicia también cambia el premio final
El bote es el mismo, pero no todos pagan lo mismo. Si gana Rosa, tributando en Galicia, pagará unos 54.000 euros más que Manu, que reside en Madrid. La experta lo explica así: “El IRPF es un impuesto parcialmente cedido a las comunidades autónomas. Cada región puede establecer su propia escala autonómica, y en rentas tan elevadas esas diferencias se amplifican considerablemente.”
Por eso insiste en la importancia de anticiparse:
“La planificación no es solo cuestión de pagar menos, sino de anticipar escenarios”.
El gran error: pensar que con el 19% ya está todo pagado
El programa aplica una retención inicial del 19%, pero eso no es el impuesto final. Es solo un anticipo o "pago a cuenta": “El error más habitual es pensar que con esa retención inicial ya está todo liquidado, cuando en realidad puede quedar un ajuste fiscal muy importante pendiente al año siguiente.”
Qué hacer nada más cobrar el premio: El Método Circular
Desde el punto de vista patrimonial, el consejo es actuar con orden desde el primer momento:
“En Grupo Pérez Pozo trabajamos con el Método Circular de análisis patrimonial, que consiste en evaluar de forma integral la situación económica, los objetivos y los riesgos antes de ejecutar cualquier decisión financiera.”
La experta recuerda que hay una ventana de tiempo clave antes de rendir cuentas:
“El IRPF se pagará en junio de 2027, por lo que existe la posibilidad de hacer rendir ese dinero mientras tanto, optimizando su liquidez mediante instrumentos financieros adecuados.”
El impuesto que sigue mordiendo después
El impacto fiscal no termina con el IRPF. Si el patrimonio neto del ganador supera los mínimos exentos tras recibir el premio: “Puede quedar sujeto al Impuesto sobre el Patrimonio y también al Impuesto Temporal de Solidaridad de las Grandes Fortunas en patrimonios muy elevados. Esto significa que el bote puede seguir reduciéndose año tras año si no se estructura adecuadamente.”
Pérez-Pozo lanza una advertencia final sobre el contexto económico:
“Igual que ocurre con muchas familias que tardan meses en recuperar la estabilidad financiera tras periodos de gasto elevado —y más aún en contextos de inflación—, un gran patrimonio recibido de golpe necesita organización, estrategia y visión a largo plazo para protegerse.”








