Qué se sabe de Boro, el perro desaparecido tras el accidente ferroviario de Adamuz que toda España busca


Boro viajaba con sus dueñas en el tren Iryo siniestrado y huyó asustado tras el choque, ahora asociaciones, voluntarios y rescatistas especializados mantienen activa su búsqueda


Image© A.RE.A Adamuz
21 de enero de 2026 - 16:12 CET

Habrá quien no entienda este empeño por buscar por tierra y aire a un perro. Pero quienes conviven con animales saben que son familia. Se les quiere con una lealtad silenciosa y profunda, y muchas veces no se es consciente de cuánto… hasta que faltan. Por eso, mientras España sigue conmocionada por el accidente ferroviario de Adamuz, hay una búsqueda que no se detiene: la de Boro, el único perro que viajaba en el tren y que continúa desaparecido.

Boro iba con sus humanas, Ana y Raquel, en el tren Iryo que descarriló y contra el que impactó un Alvia, causando la muerte de decenas de personas. Tras el choque, en medio del caos, del miedo y de las heridas, el perro huyó asustado. Había salido del tren, pero el estruendo y la confusión le hicieron correr campo a través. Desde entonces, no se le ha vuelto a ver.

Dispositivo de voluntarios y rescatistas especializados que participan en la búsqueda de Boro en el entorno del accidente de Adamuz© @JMAlcobendas
Dispositivo de voluntarios y rescatistas especializados que participan en la búsqueda de Boro en el entorno del accidente de Adamuz

Boro es un mestizo de schnauzer y perro de aguas, adoptado en una protectora de Málaga. Es negro, mayor y asustadizo, y perdió su collar azul con la chapa identificativa durante la huida tras el accidente.

El padre de Ana y Raquel, Alberto, cree que encontrar al perro puede convertirse en la mejor medicina para su hija Raquel, embarazada de cinco meses, que permanece ingresada en la UCI luchando por su vida y la de su bebé. 

“No quiero que Raquel pregunte por él cuando despierte, quiero que lo vea, porque va a despertar. A nivel psicológico será importante para ella. Es lo único que podemos hacer por ella. Ya sé que a la gente le puede parecer el tema del perro un poco superficial, pero…”, señalaba el progenitor en El Programa de AR.

Sobre el estado de Raquel, Alberto explica que “la buena noticia es que no hay noticias. Cuanto más tiempo esté estable a nivel cerebral, mejor. Está sedada”. En cuanto al bebé, añade: “Está bien, tiene el latido con fuerza. Está ahí, peleando con la madre”.

Desde la protectora A.RE.A. Adamuz han confirmado que no está verificado que el perro que aparece en un vídeo viral corriendo junto a una valla sea Boro, aunque se le parezca. Las asociaciones implicadas insisten en extremar la cautela y piden que solo se difunda información contrastada, para no alimentar falsas esperanzas ni dañar a la familia.

En paralelo, colectivos como Tribu Animalista Ubuntu y Las Almas de Tara han organizado un dispositivo de búsqueda, pero subrayan que el terreno es extremadamente difícil: dehesas, olivares, riachuelos y una amplia zona perimetrada de acceso restringido. Por eso reclaman ayuda especializada. “Necesitamos personas con experiencia en rescate animal y, sobre todo, operadores de drones de búsqueda y rescate que permitan localizar con precisión dónde se encuentra Boro. Sin esa información no se puede organizar un rescate seguro”, explican.

Las redes sociales se han volcado. Voluntarios llegados de distintos puntos del país se coordinan día y noche, mientras personas cercanas a la familia —como Gonzalo Matilla y Andrea— canalizan información fiable y prometen avisar en cuanto haya novedades. Al mismo tiempo, los allegados piden frenar los bulos: ni Boro ha aparecido, ni está con una familia, ni hay confirmación de ningún avistamiento.

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El Partido Animalista PACMA solicitó al Ministerio del Interior autorización para que un equipo profesional pudiera acceder a la zona del accidente sin interferir en la investigación. La petición fue finalmente concedida, y varios rescatistas especializados han podido entrar ya en el área para buscar al animal sin asustarlo, siguiendo un protocolo coordinado y estrictamente humanitario.

Mientras continúan las labores oficiales y se siguen escuchando testimonios estremecedores de los supervivientes, la búsqueda de Boro sigue abierta. Para su familia, encontrarlo supone una forma de sostener la esperanza en medio de una tragedia que ha marcado sus vidas para siempre.

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