La cuenta atrás ha comenzado. Tras 53 años de silencio en el espacio profundo, la NASA ha puesto fecha a un hito que marcará a toda una generación: el 6 de febrero de 2026. Ese día, cuatro seres humanos volverán a mirar la cara oculta de la Luna desde una ventana, algo que no ocurre desde la misión Apolo 17 en 1972.
No será un viaje simbólico ni un simple gesto nostálgico. Artemis II es el ensayo general que decidirá si la humanidad está preparada para volver a pisar la Luna… y dar el siguiente salto hacia Marte.
Pero más allá del titular histórico, la misión esconde detalles y curiosidades fascinantes que convierten este viaje en una historia tan humana como tecnológica.
1. Una tripulación que ya hace historia
Por primera vez, el “club lunar” deja de ser exclusivo. La tripulación de Artemis II rompe varios hitos de una sola vez:
- Christina Koch, la mujer con más días acumulados en el espacio, será la primera en viajar más allá de la órbita terrestre baja rumbo a la Luna.
- Victor Glover se convertirá en el primer astronauta afroamericano en realizar una misión lunar.
- Jeremy Hansen será el primer canadiense en ver la Tierra elevarse desde el otro lado del satélite.
- Reid Wiseman, veterano astronauta, comandará la misión y este delicado viaje en espacio profundo.
2. Vivir 10 días en una “furgoneta espacial”
Aunque la nave Orion, la cápsula en la que viaja la tripulación del programa Artemis, es aproximadamente un 60 % más espaciosa que las cápsulas Apolo, el espacio sigue siendo mínimo. Para hacerse una idea clara: cuatro adultos convivirán durante 10 días en un habitáculo similar al de una furgoneta tipo Ford Transit.
La privacidad es prácticamente inexistente. Incluso el inodoro, mucho más avanzado que los sistemas de los años 70, está en una zona común. La propia Christina Koch lo ha resumido sin rodeos:
“No habrá cortinas. Simplemente te haces de la vista gorda”.
3. Un viaje en forma de “ocho” alrededor de la Luna
Artemis II no aterrizará en la superficie lunar —eso llegará con Artemis III en 2027—, pero su trayectoria es tan espectacular como arriesgada.
La nave dibujará un enorme “8” alrededor de la Luna, pasando por su cara oculta y alejándose hasta más de 434.000 kilómetros de la Tierra, un récord absoluto que supera incluso al Apolo 13.
Lo más sorprendente es la llamada trayectoria de retorno libre: si algo fallara tras el impulso inicial, la gravedad de la Luna actuaría como un tirachinas natural, enviando a los astronautas de vuelta a casa sin necesidad de encender motores.
4. El cohete más potente… avanzando a paso de tortuga
Antes de despegar, el gigantesco cohete SLS protagonizará una de las escenas más curiosas de la misión. El traslado desde el edificio de ensamblaje hasta la plataforma de lanzamiento es de apenas 6,5 kilómetros, pero debido a su peso colosal, el trayecto puede durar hasta 12 horas sobre un transportador de orugas gigante.
Un “paseo” lento para la máquina más poderosa jamás construida por la agencia espacial.
5. 700.000 galones de combustible helado antes del despegue
Antes del lanzamiento real, la NASA realizará el llamado “ensayo general húmedo”, una prueba crítica en la que se cargan más de 700.000 galones de hidrógeno y oxígeno líquidos —equivalentes a unos 2,6 millones de litros—, a temperaturas extremas.
Se simula toda la cuenta atrás, incluidas pausas y reinicios, para comprobar que no hay fugas ni fallos. Es una coreografía técnica que dura horas y en la que cualquier error puede retrasar meses el lanzamiento.
6. ¿Qué comerán durante el viaje?
Olvídate de las pastillas insípidas. Los astronautas llevarán un menú diseñado también para combatir la subcarga sensorial, un fenómeno psicológico que aparece cuando el cerebro recibe muy pocos estímulos nuevos durante largos periodos de tiempo en entornos cerrados y repetitivos. Durante los 10 días de misión, la comida, los sabores y las rutinas ayudan a mantener el equilibrio mental en el espacio profundo.
Durante los primeros días, además, la tripulación comprobará los sistemas de aire, eliminación de CO₂ y soporte vital que serán clave en futuras misiones de larga duración.
7. El entrenamiento obsesivo del “¿y si…?”
Antes de volar, los astronautas han pasado por simulaciones extremas en las que todo puede salir mal: pérdidas de energía, fugas, fallos de comunicación o errores humanos.
El entrenamiento gira siempre en torno a una misma pregunta, repetida una y otra vez: “¿qué pasaría si…?”. Anticipar lo impensable es parte esencial de sobrevivir tan lejos de la Tierra.
8. Una vuelta a casa a 40.000 km/h
El final de la misión será uno de los momentos más críticos. La cápsula Orion entrará en la atmósfera terrestre a unos 40.000 kilómetros por hora, soportando temperaturas cercanas a los 2.200 grados Celsius en su escudo térmico.
Si todo sale según lo previsto, el amerizaje tendrá lugar en el océano Pacífico, frente a las costas de San Diego, donde un equipo especializado de recuperación los estará esperando.
Mucho más que un viaje
Si Artemis II tiene éxito, no solo volverán cuatro astronautas. Volverá la certeza de que la Luna ya no es pasado, sino futuro: el primer paso firme hacia una presencia humana sostenida fuera de la Tierra y, algún día, hacia Marte.
Un viaje sin alunizaje, sí. Pero decisivo para todo lo que vendrá después.













