Ni programadores ni ingenieros: el trabajo que hará millonarios en la era de la IA


Mientras la tecnología avanza, las profesiones de siempre podrían convertirse en las más codiciadas y lucrativas


Fontaneros© Adobe Stock
Ana ToroPeriodista y Locutora
5 de enero de 2026 - 20:24 CET

La revolución tecnológica liderada por la inteligencia artificial está transformando la economía global a gran velocidad, pero no necesariamente de la forma que muchos esperaban. Jensen Huang, fundador y director ejecutivo de NVIDIA, compañía que fabrica chips que impulsan la IA moderna, ha lanzado una predicción que ha sorprendido a propios y extraños: “la próxima generación de millonarios serán electricistas, fontaneros o carpinteros”, en lugar de ingenieros de software o expertos en datos.

Profesión de electricista© Adobe Stock
Profesión de electricista

Este manifiesto, compartido en recientes entrevistas y eventos internacionales, se aleja del discurso tradicional que coloca a los trabajos tecnológicos en el centro del mercado laboral del futuro. En cambio, Huang enfatiza la importancia de los oficios técnicos y manuales como pilares fundamentales de la infraestructura que mantiene funcionando el mundo digital.

¿Por qué esta predicción sorprendente?

La base del argumento de Huang no es pura retórica, sino una evaluación del crecimiento de la infraestructura física que sostiene la expansión de la tecnología, especialmente la inteligencia artificial. Los centros de datos, instalaciones industriales, redes eléctricas y sistemas de climatización requieren miles de trabajadores cualificados para ser construidos y mantenidos. En este contexto, los electricistas, fontaneros y carpinteros se vuelven indispensables.

Según el CEO de NVIDIA, el auge de estas construcciones impulsará la demanda de profesionales capaces de instalar, reparar y optimizar la infraestructura física, sin la cual la tecnología más avanzada carecería de soporte real. “Seas electricista, fontanero o carpintero, necesitaremos cientos de miles de ellos para construir todas estas fábricas,” afirmó Huang al explicar que muchos de estos puestos no requieren de un título universitario tradicional.

De los despachos a las herramientas: romper con los prejuicios laborales

La afirmación de Huang rompe con la idea extendida de que solo los empleos intelectuales o tecnológicos pueden generar altos ingresos. Hoy, algunos sectores de oficios manuales ya ofrecen salarios altamente competitivos, especialmente en mercados como Estados Unidos y Europa, donde la escasez de trabajadores cualificados ha puesto presión al alza sobre las remuneraciones.

Además, esta tendencia coincide con declaraciones de otros líderes empresariales que también destacan la creciente demanda de técnicos y especialistas prácticos. La industria, en general, enfrenta una fuerte escasez de profesionales cualificados, lo que convierte a estos oficios en oportunidades laborales con gran estabilidad y remuneración.

Una carrera sin universidad: ¿mito o realidad?

Uno de los aspectos más llamativos de la predicción de Huang es la idea de que no hace falta un título universitario para alcanzar el éxito económico. En su visión, el valor de un oficio bien aprendido —y ahora más necesario que nunca— puede superar al de muchas profesiones tradicionales.

Esto no significa que la educación superior no tenga valor —al contrario, sigue siendo vital en muchos campos—, pero sí apunta a que la diversificación de rutas profesionales puede ser una estrategia más inteligente para una generación que enfrenta incertidumbre ante la automatización y la transformación digital.

Un futuro donde conviven lo digital y lo manual

La predicción de Jensen Huang no es una declaración aislada, sino parte de un diálogo más amplio sobre el futuro del trabajo en la era de la IA. No se trata de enfrentar tecnología contra oficio, sino de reconocer que ambos son complementarios y necesarios para construir y mantener la sociedad del mañana.

En lugar de ver los oficios como algo del pasado, Huang invita a considerar que estas profesiones pueden ser un camino hacia la prosperidad, con perspectivas económicas tan brillantes como las de las carreras más celebradas del mundo tecnológico.

Esta mirada audaz abre una nueva conversación sobre cómo educamos a las futuras generaciones, cuál es el valor del trabajo en un mundo automatizado y de qué manera la tecnología redefine —y no sustituye— la importancia de las habilidades humanas.

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