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Ni cabeza atrás ni partir la pastilla: los falsos mitos al tomar medicamentos, desmentidos por una farmacéutica


¿Cuánta agua necesitas para tragar una pastilla? ¿Cabeza hacia delante o hacia atrás? Una farmacéutica resuelve las dudas más comunes y desmonta los mitos que todos hemos escuchado


mujer tomando unas pastillas sentada en la cama© Getty Images
29 de agosto de 2025 - 15:28 CEST

Es uno de  los gestos más cotidianos y, paradójicamente, uno de los que más dudas genera. Llega el momento de tomar un medicamento y empieza el ritual: ¿basta con un sorbito de agua o necesito un vaso lleno? ¿Puedo tomarlo con el zumo del desayuno? ¿Inclino la cabeza hacia atrás para que baje mejor o era hacia adelante si es una cápsula? Estas preguntas, que todos nos hemos hecho, esconden la diferencia entre un tratamiento eficaz y uno que puede perder su efecto o, peor, causarnos un problema. Para resolverlas de una vez por todas, contamos con la ayuda de Mar Santamaría, Responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris, que nos desvela los secretos y desmonta los mitos.

tomar medicamentos sin saber que esperas un beb © AdobeStock

El vaso medio lleno: agua sí, pero no de cualquier manera

La primera gran duda: ¿con qué líquido debemos tomar la medicación? La respuesta de la experta es clara: el agua es siempre la opción más segura. Pero la cantidad importa. "Si se recomienda tomarlo con un vaso de agua, por norma general, la medida habitual (unos 200 ml) asegurará una buena disgregación, disolución y absorción del medicamento", explica Santamaría. Un simple sorbo puede no ser suficiente para garantizar que la pastilla llegue correctamente al estómago.

Y mucho cuidado con las alternativas. Aunque parezcan inofensivas, pueden ser auténticos saboteadores. La farmacéutica advierte de dos enemigos principales: el zumo de pomelo, ya que "puede alterar la forma con la que se metaboliza y elimina un medicamento", y la cafeína, que no se debe combinar con ciertos fármacos. En caso de duda, el consejo es simple: "Hay que seguir las indicaciones del prospecto de cada medicamento".

mujer con dolor de cabeza, con pastillas sobre la mesa© Getty Images

El mito de la barbilla al pecho: La postura correcta para tragar

Seguro que has oído el truco: para las cápsulas (que flotan) inclinar la cabeza hacia adelante, y para los comprimidos (más densos) hacia atrás. ¿Funciona? Mar Santamaría es tajante: "No aconsejo maniobras complejas". La técnica correcta, insiste, es mucho más sencilla y segura:

  • Deposita la pastilla o cápsula en la boca.
  • Toma un buen sorbo de agua.
  • Una vez bien en contacto y humedecido con el agua, "tragar con tranquilidad".
  • Acompañar del resto de agua para finalizar.

Si tienes dificultades reales para tragar, la solución no es forzar posturas. Lo ideal es "comentarlo con el médico o farmacéutico para buscar un equivalente de tamaño más reducido o una forma farmacéutica alternativa", afirma la experta.

Crimen farmacéutico en casa: no abras, partas ni tritures una pastilla sin consultar

La tentación es grande, pero el riesgo también. "No es aconsejable partir comprimidos o abrir cápsulas", advierte Santamaría. ¿La razón? Muchos medicamentos tienen recubrimientos especiales para proteger el principio activo del ácido del estómago o para que se libere de forma controlada. Al romper esa barrera, el fármaco puede "degradarse de manera precoz por el efecto de la saliva y los jugos gástricos y no ejercer el efecto óptimo".

La única excepción son los comprimidos ranurados, que sí están diseñados para ello. Mezclar el contenido de una cápsula con un yogur, por ejemplo, es una mala idea tanto por lo anterior como porque "el hecho de tomarlo con alimento puede, también, alterar su absorción".

medicamentosreciclan© Adobe Stock

Los 7 pecados capitales de tu botiquín: los errores más comunes

Más allá del momento de la ingesta, la experta señala otros fallos habituales que cometemos en casa y que pueden ser peligrosos. Estos son los más comunes:

  1. El botiquín en el baño o la cocina: ¡Error! "La elevada humedad de estas estancias, así como los cambios de temperatura, afectan la estabilidad de los medicamentos", explica. El lugar ideal es uno fresco y seco.
  2. Ignorar la fecha de caducidad: Un medicamento caducado pierde eficacia y algunos "pueden resultar nocivos". Por ello, recomienda "un par de veces al año, ‘pasar revista’ a nuestro botiquín".
  3. Acumular sobras "por si acaso": Esta práctica de guardar restos de tratamientos es un riesgo. "Volver a utilizar estos medicamentos sin una pauta adecuada (...) es arriesgado y puede ser contraproducente", sentencia.
  4. Confundir la pauta (el error que más preocupa a los sanitarios): Olvidar dosis, confundir nombres o dejar un antibiótico antes de tiempo porque "uno ya se encuentra mejor" es crítico y peligroso.
  5. Cronificar tratamientos sin supervisión: Seguir tomando protectores de estómago (como el omeprazol) indefinidamente "no está exento de riesgos a largo plazo, como un déficit de absorción de vitamina B12".
  6. La automedicación: Es una práctica peligrosa. "‘La recomendación del vecino’ o ‘repetir un tratamiento’ sin contar con asesoramiento profesional puede tener graves consecuencias negativas", advierte Santamaría.
  7. Ocultar lo "natural": Infusiones o productos de herbolario no son inocuos. Como concluye la farmacéutica: "Las plantas pueden interferir con estados fisiológicos y con medicamentos. Hacer una revisión pormenorizada nos ahorrará sustos innecesarios".

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