¿Sabías que tu perro también puede ser diestro o zurdo? Al igual que ocurre en los humanos, la mayoría de los canes muestran preferencia por una de sus patas, un fenómeno conocido como lateralización motora canina. Según la Real Sociedad Canina de España (RSCE), esta característica no es un simple capricho de la naturaleza: revela rasgos clave de su carácter, su aprendizaje y su manera de gestionar las emociones.
El cerebro tiene la clave
Cada hemisferio cerebral controla el lado opuesto del cuerpo y está especializado en diferentes funciones. El izquierdo (que mueve la pata derecha) se vincula con la lógica, las rutinas y emociones positivas, mientras que el derecho (que mueve la pata izquierda) gestiona la reacción a lo nuevo, la orientación espacial y emociones intensas como el miedo o la cautela.
Zurdos sensibles, diestros resolutivos
Los perros zurdos tienden a ser más emocionales y reactivos a los ruidos imprevistos —como fuegos artificiales o tormentas—, pero también suelen mostrar una gran intuición y conexión afectiva con sus dueños. Los diestros, en cambio, destacan por su autocontrol y concentración en entornos conocidos, razón por la que muchos perros de terapia o guía son seleccionados entre ellos.
Como resume José Miguel Doval, presidente de la RSCE:
“Conocer si tu perro es diestro o zurdo no es para etiquetarlo, sino para entender mejor cómo se relaciona con el mundo”.
Ponerlo a prueba en casa
La RSCE propone varios juegos y observaciones sencillas que puedes repetir varias veces para saber cuál es la pata dominante:
- Ofrecerle un juguete tipo Kong y comprobar con qué pata lo sujeta.
- Observar con qué pata se incorpora primero al levantarse.
- Esconder un premio bajo un mueble y ver cuál usa para alcanzarlo.
Si en dos de cada tres ocasiones emplea la misma, ya tienes la respuesta.
Mucho más que una curiosidad
Saber de qué pata “cojea” tu perro puede ayudarte a convivir mejor con él. Un zurdo puede necesitar más refuerzo positivo en situaciones nuevas y un diestro disfrutar más de actividades de obediencia o agility. En ambos casos, identificar este rasgo te permitirá adaptar sus rutinas a su perfil emocional y reforzar vuestro vínculo.