El actor Tom Skerritt ha muerto a los 93 años. Puede que algunos no recuerden su nombre, pero basta con mencionar al instructor que ponía a prueba a los pilotos de Top Gun o al capitán de la nave Nostromo en Alien para reconocer su rostro. El intérprete estadounidense construyó una sólida carrera en Hollywood a lo largo de más de seis décadas y participó en algunas de las películas más emblemáticas del cine. Con su partida, la industria cinematográfica dice adiós a uno gran actor cuyo legado seguirá vivo en algunas de las películas más recordadas de las últimas décadas.
Su familia ha confirmado que falleció este miércoles 21 de octubre por causas naturales. "Fue un esposo amoroso para Julie; padre de Andy, Erin, Matt, Colin y Emiko; abuelo de Sara, Maddison, Sunny, Louisa y Georgia; y bisabuelo de Marigold y Ravi. Estamos desconsolados por su pérdida", expresó su familia en un comunicado. Además, señalaba que "si bien el mundo conoció a Tom por su destacada carrera como actor, nosotros lo conocimos por su humor, curiosidad, sabiduría, generosidad y el amor que transmitía a los demás".
Sus allegados también recordaron su compromiso con la creatividad, la narración de historias, los veteranos y la naturaleza, valores que siguió cultivando más allá de su trabajo delante de las cámaras.
Dos películas que marcaron a varias generaciones
Aunque su filmografía supera ampliamente esos dos títulos, hay dos personajes que permiten comprender la dimensión popular de Tom Skerritt. En 1979 se incorporó al universo de Alien, la película de ciencia ficción dirigida por Ridley Scott que se convirtió en un clásico del género. En ella interpretó a Arthur Dallas, el capitán de la nave Nostromo, cuyo viaje espacial termina convirtiéndose en una lucha por la supervivencia frente a una criatura aterradora.
Siete años después, en 1986, volvió a formar parte de otra película que acabaría marcando a toda una generación: Top Gun. En esta ocasión se puso en la piel de Mike 'Viper' Metcalf, el experimentado instructor de vuelo de la escuela de pilotos de combate en la que se desarrolla la historia protagonizada por Tom Cruise. Su presencia aportaba autoridad y experiencia a una película que se convirtió en uno de los grandes éxitos cinematográficos de aquella década.
Pero reducir su trayectoria a estos dos títulos sería quedarse corto. En 1970 participó en MASH*, de Robert Altman, donde interpretó al cirujano Duke Forrest. Años después formó parte de The Turning Point (1977), junto a Shirley MacLaine y Anne Bancroft; Magnolias de acero (1989), con Sally Field, Julia Roberts y Dolly Parton; y El río de la vida (1992), dirigida por Robert Redford. También apareció en Contact (1997), la película de ciencia ficción protagonizada por Jodie Foster.
Un Emmy y una carrera que fue más allá del cine
La televisión también le reservó uno de los reconocimientos más importantes de su carrera. Entre 1992 y 1996 interpretó al sheriff Jimmy Brock en la serie Picket Fences, un drama ambientado en una pequeña localidad estadounidense. Su trabajo le valió dos nominaciones al Emmy y consiguió el premio al mejor actor protagonista de una serie dramática en 1993.
Nacido en Detroit el 25 de agosto de 1933, Skerritt sirvió durante cuatro años en las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos antes de orientar su vida hacia la interpretación. Su debut cinematográfico llegó en 1962 con War Hunt, y desde entonces fue construyendo una filmografía que combinó papeles protagonistas y secundarios, películas de autor y grandes producciones comerciales. También trabajó sobre los escenarios y debutó en Broadway en 2013 con la adaptación teatral de Tiempo de matar, basada en la novela de John Grisham.
En el terreno personal, el actor se casó en tres ocasiones. En 1998 contrajo matrimonio con Julie Tokashiki, con quien compartió su vida durante más de dos décadas. Le sobreviven sus cinco hijos, Andy, Erin, Matt, Colin y Emiko; sus cinco nietos y sus dos bisnietos. Con su fallecimiento, desaparece un intérprete que supo moverse entre el cine de autor, los grandes éxitos de taquilla y la televisión y dejó inolvidables títulos que ya forman parte de la historia del cine moderno.










