Alberto Herrera ha entrevistado este martes a su padre, Carlos Herrera, sobre uno de los capítulos más estremecedores de su vida cuando ETA intentó asesinarle. Todo ocurrió el 27 de marzo del año 2000. Aquel día, el locutor recibió un paquete en los estudios de Radio Nacional de España en Sevilla, donde trabajaba. Aunque le avisaron de que la caja había "pitado" en el control de seguridad, finalmente decidió abrirla sin imaginar lo que había en su interior: 200 gramos de dinamita.
Herrera ha detallado el momento exacto en el que abrió la caja bomba. "Me montó en el ascensor, un ascensor lentísimo, y en ese momento rasgo la caja y, ya claro, cuando ya ves cuatro agujeros y dos cables, dices, 'estaba preparado para que con el contacto de la luz se cerrase el circuito y explotase'", ha narrado. Consciente de que llevaba "una bomba en la mano", lo primero que hizo cuando se abrieron las puertas del ascensor fue avisar a las personas que se encontraban allí del peligro que existía. Después, dejó el paquete en la puerta y llamó a la Policía. Al poco tiempo, le confirmaron que "no era una broma" sino una carga explosiva de gran magnitud. "Para que te recojan con esponja. No con cuchara, con esponja dentro de un ascensor".
El periodista, de 69 años, ha destacado "la gran reacción solidaria de la clase periodística" y ha recordado las numerosas llamadas que recibió ese día, entre ellas, la del rey Juan Carlos.
A partir de entonces, Herrera comenzó a llevar escolta y a día de hoy sigue teniendo relación con algunos de ellos. "Son amigos personales, nos felicitamos la Navidad. Eran profesionales serios, cuando había que reírse nos reíamos, y, sobre todo, discretos".
Tiempo después del atentado, Herrera aceptó una oferta de trabajo en Florida, lo que provocó que la banda cambiara de objetivo, según ha explicado. "Al no encontrarme a mí, buscaron a otro que tenían en la lista que era un viejo amigo mío, Antonio Muñoz Cariñano, un médico extraordinario, era mi otorrino. Entraron en su despacho y le pegaron dos tiros", ha lamentado.
Así se lo comunicó a sus hijos
Aquel 27 de marzo de 2000, Alberto Herrera tenía tan solo ocho años y no fue plenamente consciente de la gravedad de lo ocurrido. De hecho, su padre intentó mantener la normalidad cuando regresó a casa después del trabajo. "Vosotros veníais de la escuela y procuré no deciros que habían querido matarme", ha declarado Herrera. Más adelante, el locutor decidió contarles lo sucedido. No fue una conversación fácil, según ha confesado Herrera, pero sí muy necesaria. "Era una cosa que estaba en la calle, los niños lo hablaban en el colegio, los padres preguntan… hay que explicarlo quitándole aspereza en la medida en que se pueda y subrayando la fortuna de saber que al fin y al cabo uno está vivo y coleando", ha señalado.
¿Cómo se lo contará a su nieto?
Alberto Herrera le ha preguntado a su padre cómo le contará este episodio a su nieto Marcos "y a los que vengan en el futuro, si Dios quiere". "Hombre, como algo efectivamente superado, como una gincana que fue superada porque yo espero que efectivamente los crímenes de ETA sean conocidos por todos los jóvenes españoles de todas las generaciones", ha concluido el periodista, dejando claro que le da "alegría" que la banda no consiguiera su objetivo. "Se está mejor aquí que debajo de la tierra".








