Arantxa del Sol acaba de hacer pública una carta de amor a su marido, Finito de Córdoba, que bien valdría para escribir el guion de la comedia romántica más taquillera de Hollywood. "25 años juntos, en lo bueno y en lo malo. Hoy, nuestras bodas de plata", ha comenzado explicando la exmodelo antes de comenzar a enumerar esas pequeñas cosas de su vida en pareja que consiguieron enamorarla hace 25 años y que a día de hoy tienen en ella el mismo efecto.
"Tu masajito en los pies"
"Amo esta foto y tu masajito en los pies. Todavía lo haces cuando volvemos de un evento y me quito los tacones. Son esas pequeñas cosas las que me siguen enamorando. Los morritos cuando te afeitas o te arreglas el pelo y te miras al espejo… porque te sabes guapo y eso me sigue produciendo mucha risa. Tu cara de felicidad devorando un bocadillo de tortilla francesa. Los zapatos perfectamente emparejados: no soportas verlos del revés", ha comentado Arantxa cuando ha ido explicando cómo es Finito en su más estricta intimidad.
Son los gestos más sencillos de su vida cotidiana lo que sigue manteniendo más viva que nunca la chispa de su historia de amor que comenzó hace más de 30 años. Los caminos de Arantxa del Sol y Juan Serrano se cruzaron por primera vez en 1993, durante un partido de fútbol benéfico entre artistas y toreros celebrado en Vallecas. Allí coincidieron después de que les presentara una amiga en común. Sin embargo, en ese momento la cosa no fue a más. La chispa surgió en 1999, seis años después, cuando coincidieron como invitados en un plató de televisión (en el programa Furor). Fue ahí donde empezó el noviazgo que culminó en su boda en octubre de 2001 en Córdoba.
"Siempre digo que tengo tres niños y el de 55 me puede desquiciar, pero también me mata de risa. Cómo miras a nuestros hijos desde pequeños, con tanto amor y orgullo. Verte abrir tu capilla antes de torear, colocar las estampas en el mismo orden y besar nuestras fotos. Lo amoroso que eres con todo el mundo", ha expresado sobre el carácter tierno y cariñoso de Finito con ella y con sus dos hijos, Lucía Serrano, de 24 años que ha estudiado Diseño de Moda y también ha hecho sus pinitos en el mundo de la iagen y las redes sociales y Juan Rodrigo, de 18 años, quie ha mantenido un perfil más reservado y alejado del foco mediático.
Mujer de torero
"Antes de torear, la habitación llena se me hace insoportable de los nervios. Tú recibes a todos con cariño, sin una mala palabra, y hasta bromeas. Conviertes la tensión en un rato distendido y divertido. Eso te hace feliz y a mí me enamora", ha confesado sobre el maravilloso talante con el que su marido vive las horas previas a salir a la plaza.
"Me haces sentir la mujer más impresionante"
En la parte final de su carta, la que fuera Miss Madrid en 1989, explica en qué consisten los detalles más especiales que tiene Finito con ella y que le hacen sentirse como la mujer más especial: "El orgullo con el que me miras mientras me maquillo. Me haces sentir la mujer más impresionante. Que nunca pase por tu lado sin que tenga una caricia. Y la vergüenza que todavía te da cuando te saco a bailar".
Las sorpresas de Finito con Arantxa
"Tus sorpresas: decirme por teléfono que no vas a llegar y estar llamando a la puerta. Ahora viajas menos, pero me sigue haciendo la misma ilusión que de novios. Que me sigas llamando "mami" desde aquel "Buenos días, papi" con el que te anuncié que Lucía venía en camino. Dormirme en tus brazos viendo una peli y que me coloques la almohada. A veces me hago la dormida porque nadie me la coloca como tú. Ni siquiera yo. Ese nudo en el estómago cuando uno de los dos se va de viaje. Ahora me pasa mucho más que antes. Hasta tu cucharilla al revolver el café suena diferente. Me suena a casa, a hogar", ha expresado antes de concluir: "25 años después, volvería a decirte: Sí quiero Felices bodas de plata, papi. Te quiero".











