Han pasado ya más de tres semanas desde que Anna Ferrer Padilla y Mario Cristóbal pronunciaron el “sí, quiero”. Una boda celebrada en Cádiz el pasado 19 de septiembre, de la que ¡HOLA! pudo ser testigo en exclusiva, y que puso el broche de oro a más de cuatro años de relación. Casi un mes después de ese día inolvidable, y con las emociones del enlace todavía presentes, Anna y Mario disfrutan de su luna de miel, que les ha llevado a vivir una impresionante aventura a miles de kilómetros de casa.
Un largo viaje hasta Botsuana
La pareja hizo las maletas y puso rumbo a Botsuana, en el sur de África, donde están descubriendo la naturaleza de este rincón del mundo en un safari. El viaje fue una aventura por sí mismo: volaron de Madrid a Londres, desde la capital británica a Johannesburgo, de ahí a Kasane y finalmente Savute, este último trayecto, en avioneta. La hija de Paz Padilla lo ha definido como el viaje de su vida, y no es de extrañar, a juzgar por las espectaculares imágenes que está compartiendo con sus seguidores.
La creadora de contenido ha publicado unas cuantas fotos y vídeos que revelan cómo están pasando estos días. Su primera parada ha sido Savuti, en el Parque Nacional de Chobe (desierto del Kalahari). Como ha explicado la propia Anna, su jornada allí empezaba bastante pronto: “Para aprovechar el día, salíamos en safari a las 6 am y parábamos después a desayunar por el camino”, ha contado. Los animales eran visibles incluso desde su alojamiento: “Delante de nuestro lodge había una laguna enorme donde iban los elefantes a beber y refrescarse durante todo el día”, ha mostrado.
Una luna de miel que ha conseguido emocionarles
Además de elefantes, Anna y Mario han podido ver leones, cebras, jirafas, leopardos, hienas… la influencer ha destacado que una de las cosas que más le han gustado es “cómo se cuida y respeta aquí a los animales. Hay muy pocos lodges para no masificar la zona de turismo y protegerles”, ha aclarado. “No sé cuántas veces nos hemos emocionado estos días”, ha añadido.
Segunda parada: Delta del Okavango
A continuación, se desplazaron al Delta del Okavango. Allí, Anna ha tenido “la sensación de estar en una película, cómo si nada fuese real, siendo en realidad lo más real que he visto en mi vida”. En efecto, las fotos y vídeos que ha compartido son realmente de cine. Para capturarlos, han tenido que pasar muchas horas en coche, pero, tal y como ha asegurado, no se les ha hecho pesado en absoluto: “El paisaje es alucinante, íbamos en un coche abierto por lo que te da el airecito y puedes ver el paisaje. Además va cambiando cada pocos kilómetros. Y por supuesto, no te cansas de ver animales en su hábitat, interactuando, jugando, durmiendo, comiendo”, ha explicado, añadiendo emocionada: “No tengo palabras para describir cómo se siente ver eso con tus propios ojos”.
Una experiencia impactante en la que, eso sí, están teniendo que cumplir ciertas medidas de seguridad, como, por ejemplo, “una bocina en la mesilla de noche por si pasa algo, porque la habitación es una tienda de campaña, no tiene paredes”, ha revelado Anna. De hecho, la última noche se encontraron un hipopótamo junto a su habitación.
Sus publicaciones, que acumulan miles de “Me gusta”, han generado todo tipo de comentarios y reacciones. Entre ellas, de su madre, Paz Padilla, quien ha dejado un cariñoso comentario con estas palabras: “Mi niña a nacido para ver el mundo por sus propios ojos, qué orgullosa estoy de ella”.










