Una reunión festiva entre amigos convertida en la oportunidad para ayudar a quienes más lo necesitan. Paz Márquez, Maaike Márquez, Cristina Torres-Quevedo, Isabel Márquez e Iria Colas, un grupo de amigas de 21 años, organizaron el pasado 18 de septiembre un tardeo benéfico a favor de la ONG África Directo. La celebración tuvo lugar en Aravaca (Madrid), donde amigos y colaboradores se reunieron desde las 18:30 para disfrutar de una tarde de música, comida y mucha solidaridad.
África Directo es una ONG humanitaria encargada de mejorar las condiciones de vida en distintos países africanos, apoyando proyectos impulsados junto a las propias comunidades locales. Nacida en 1995, actualmente cuenta con más de 120 proyectos activos y mantiene como uno de sus principios que los fondos recaudados se destinen directamente a sus proyectos.
En esta ocasión, toda la recaudación del tardeo se destinará al proyecto desarrollado en Nyamirama, Uganda, enfocado en mejorar la vida de niños con discapacidad y sus familias. Una iniciativa que busca poder ofrecerles nuevas oportunidades y mejorar su bienestar mediante la financiación de sillas de ruedas, ayudas técnicas, becas educativas o sesiones de fisioterapia, entre otras necesidades.
El proyecto pretende responder a algunas de las dificultades a las que se enfrentan a diario estos niños y sus familias, facilitando todos aquellos recursos que puedan marcar una gran diferencia en su calidad de vida. De este modo, lo recaudado durante una sola tarde podrá transformarse en ayudas concretas para las familias beneficiarias del proyecto.
La iniciativa además tiene un significado especial para algunas de las organizadoras. Paz, Maaike e Isabel, gracias a su padre y tío, miembro de la ONG, han crecido vinculadas a la labor de África Directo. Tras visitar Uganda y conocer de cerca el proyecto, su motivación por ayudar se hizo mayor. La experiencia les permitió ver una realidad que hasta entonces habían conocido a través del trabajo de su familia, lo que reforzó sus ganas de contribuir y acercar esa realidad a su generación. Así decidieron tomar el relevo de su padre y continuar con una labor que forma parte de su tradición familiar.
"Ya se hacen muchos eventos para recaudar dinero pero se está buscando que las nuevas generaciones hagan otros eventos para llegar a gente joven"
El tardeo fue concebido como una celebración entre amigos con el objetivo de disfrutar, pero sobre todo, contribuir a la causa. Por 25 euros, la entrada incluía barra libre de cerveza, una cena casera preparada por las propias organizadoras y una copa. La música corrió a cargo de un DJ que participó de manera voluntaria y la jornada contó además con dos sorteos, cuyos premios fueron una noche para dos personas con spa y desayuno incluido y dos camisas de lino.
La implicación de quienes participaron en la organización del evento fue también una de las claves para poder destinar la recaudación al proyecto. Tanto los camareros como el DJ participaron de forma voluntaria, al igual que dos amigos que se encargaron de preparar una paella para los asistentes con el fin de reducir cualquier gasto. El evento tuvo lugar en casa de una amiga de las organizadoras, que cedió el jardín para hacer posible este encuentro especial.
"Lo que hoy es una fiesta, mañana es un futuro lleno de posibilidades para estos niños"
La iniciativa contó con varias marcas y particulares que quisieron sumarse a la causa en forma de patrocinio. Contribuyeron con productos, servicios y premios para la celebración. Las aportaciones permitieron cubrir buena parte de las necesidades del evento y evitar que los gastos de la fiesta redujeran la cantidad destinada a la Fundación. También hubo colaboradores que participaron de otras formas, como por ejemplo, instalando un pequeño espacio durante el encuentro para dar a conocer y vender sus productos.
"Estamos muy ilusionadas con que vemos que esto puede ser el principio"
El resultado superó todas las expectativas, pues lograron reunir a más de 170 personas y consiguieron recaudar 7.087,75 euros para el proyecto de Nyamirama. Una cifra que demuestra la gran acogida de la iniciativa que convirtió aquella tarde en mucho más que una fiesta. Se demostró cómo una acción aparentemente sencilla puede convertirse en una vía para movilizar a muchas personas. La colaboración desinteresada de quienes participaron en la organización, el apoyo recibido y la respuesta de los asistentes hicieron posible que una tarde de música, comida y amigos terminara teniendo un impacto mucho más allá de la propia celebración.
Paz, Maaike, Iria, Cristina e Isabel han demostrado que, gracias a la ilusión de querer tomar el relevo de una generación, se puede "cambiar vidas, generar sonrisas y sobre todo, sembrar un sueño”.










