Hablamos con Luis Alfonso de Borbón, del legado del Duque de Sevilla a su nuevo puesto en una institución nobiliaria: "Ser noble hoy no puede entenderse solo en términos de linaje"


El Duque de Anjou es el nuevo Consejero Magistral del Real Cuerpo de la Nobleza de Asturias


Luis Alfonso de Borbón en una imagen de archivo© Gtres
5 de febrero de 2026 - 13:32 CET

Asturias "forma parte de mi propia historia", nos dice Luis Alfonso de Borbón. En esa "tierra de carácter fuerte, de historia profunda y de gran riqueza humana", con "una carga histórica y simbólica extraordinaria dentro de España", encuentra parte de sus raíces -su bisabuela materna era asturiana-, pero, desde este año, su vinculación con el Principado es todavía más fuerte.

El Duque de Anjou ha sido nombrado Consejero Magistral del Real Cuerpo de la Nobleza de Asturias, tomando, así, el legado de su tío, el Duque de Sevilla, Francisco de Borbón y Escasany -que falleció en mayo del año pasado-. Un cargo que asume, nos cuenta, "con un profundo sentido de responsabilidad", aunque, también, con gratitud. 

Luis Alfonso de Borbón, despidiéndose del Duque de Sevilla© GTRES
Hace más de un mes, Luis Alfonso de Borbón también lanzaba su proyecto más personal hasta la fecha, su web oficial, y, ahora, asume también un nuevo puesto en el Real Cuerpo de la Nobleza de Asturias

Don Luis, ha sido nombrado Consejero Magistral del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias. ¿Cómo afronta este nuevo cargo? No sé si puede explicarnos algunos de los motivos que le llevaron a asumir esta nueva posición en la institución

Afronto este nombramiento con gratitud, pero sobre todo con un profundo sentido de responsabilidad. No lo entiendo como un honor personal aislado, sino como un compromiso de servicio hacia una institución con siglos de tradición. Acepté el cargo porque creo firmemente en el valor de preservar la memoria histórica y las formas de representación de la nobleza como parte de la identidad cultural española. El Real Cuerpo no es solo una entidad simbólica; también es un espacio de encuentro, de continuidad histórica y de acción social. Me motivó la posibilidad de contribuir a su proyección hacia el futuro sin perder su esencia.

Sucede, así, a don Francisco de Borbón y Escasany, Duque de Sevilla, anterior Consejero Magistral. ¿Qué significa para usted asumir su legado?

Suceder a mi tío Francisco supone una enorme responsabilidad. Ha sido una figura de referencia, tanto por su trayectoria personal como por su dedicación a la institución. Asumir su legado implica respetar el trabajo realizado y, al mismo tiempo, saber adaptarlo a los nuevos tiempos. No se trata de sustituir una personalidad, sino de continuar una línea de servicio. Espero estar a la altura de la confianza depositada en mí y honrar el espíritu de continuidad que él y sus antecesores representaron.

"Asumir el legado del Duque de Sevilla implica respetar el trabajo realizado y, al mismo tiempo, saber adaptarlo a los nuevos tiempos"

Se abre una nueva etapa para el Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias. ¿Cuáles son sus objetivos como nuevo Consejero Magistral?

Mi principal objetivo es reforzar el papel cultural y social del Cuerpo. Creo que las instituciones nobiliarias del siglo XXI deben ser activas, visibles y útiles a la sociedad. Me gustaría impulsar actividades culturales, académicas y benéficas que acerquen la institución a nuevas generaciones. También considero esencial fortalecer los vínculos con Asturias, su historia y sus tradiciones, para que el Cuerpo siga siendo una referencia viva y no únicamente ceremonial.

¿Cuál es la importancia de seguir manteniendo este tipo de tradiciones, en una época como la actual?

Las tradiciones no son reliquias del pasado; son puentes entre generaciones. En un mundo que cambia a gran velocidad, conservar ciertos referentes históricos aporta estabilidad, identidad y continuidad. Mantener estas tradiciones no significa rechazar la modernidad, sino integrarla desde una base cultural sólida. Son parte de nuestro patrimonio inmaterial y, como tal, merecen ser conocidas, comprendidas y respetadas.

Antonio Sánchez de León Cotoner, Luis Alfonso de Borbón, Manuel Ruiz de Bucesta, Manuel Rodríguez de Maribona, Juan de Allonca y Carlos Álvarez de la Rúa.
Antonio Sánchez de León Cotoner, Luis Alfonso de Borbón, Manuel Ruiz de Bucesta, Manuel Rodríguez de Maribona, Juan de Allonca y Carlos Álvarez de la Rúa.

Esta institución es heredera de la antigua nobleza territorial española, ¿qué significa ser noble en el siglo XXI?

Ser noble hoy no puede entenderse solo en términos de linaje. Debe interpretarse como una actitud ética: servicio, responsabilidad, discreción y compromiso con la sociedad. La nobleza contemporánea tiene sentido si está vinculada a valores y a una conducta ejemplar. En ese sentido, es más una obligación que un privilegio. Representa la idea de que la herencia histórica conlleva también deberes.

¿Cuál diría que es su vinculación con Asturias? ¿Se siente cercano a esta tierra?

Asturias es una tierra con una carga histórica y simbólica extraordinaria dentro de España, y mi vinculación con ella no es solo institucional o afectiva, sino también familiar. A través de mi bisabuela materna, Carmen Polo, existe un vínculo personal con esta tierra que forma parte de mi propia historia. Esa conexión me ha hecho sentir siempre un respeto especial por Asturias, por su tradición y por su papel en la historia nacional. Siempre me he sentido cercano a las regiones que mantienen viva su identidad cultural, y Asturias es un ejemplo admirable de ello. Es una tierra de carácter fuerte, de historia profunda y de gran riqueza humana.

Luis Alfonso de Borbón, recordando la muerte de su antepasado, Louis XVI© @louisducdanjou

Usted es descendiente directo de Luis XIV, por ello, ¿siente una responsabilidad con la historia?

Ser consciente de la propia genealogía es, ante todo, una invitación a la reflexión. La historia familiar no debe vivirse como un peso, sino como una referencia. Sí existe una responsabilidad moral: la de actuar con dignidad, prudencia y respeto por la memoria de quienes nos precedieron. Pero esa responsabilidad no mira solo al pasado; también obliga a contribuir positivamente al presente. La historia cobra sentido cuando inspira una conducta responsable en el hoy.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.