En Puebla del Maestre, en el corazón de la campiña sur de Badajoz, tiene su casa de campo Eugenia Silva. La finca, que perteneció a su abuela paterna, ha estado en la familia de la supermodelo durante generaciones. Como una encina a la tierra, Eugenia se aferra a sus raíces, a sus ancestros. Y cuando se quedó al frente de la propiedad, decidió reformarla con sumo respeto.
"No quería hacer un cambio radical ni borrar su pasado, sino respetar su esencia y adaptarla a nuestra forma de vivir hoy. Para mí era muy importante que la casa siguiera contando su historia, que se notara el paso del tiempo y la vida que ha habido en ella", nos dice mientras recorremos con ella la impresionante dehesa. "Esta casa lo es todo para mí", confiesa sobre los lazos emocionales que le unen a este lugar. "Forma parte de mis recuerdos más profundos y de la historia de mi familia. Aquí se han vivido momentos muy felices, pero también algunos de los más duros. Aquí murió mi padre y aquí está enterrado, así que el vínculo es muy profundo".
Vida y paso del tiempo. Esos dos conceptos nos traen al momento actual de Eugenia. Acaba de cumplir 50 años, quién lo diría. Trabaja con las marcas más prestigiosas, como Lancaster, de la que es imagen internacional. Y al verla, tan guapa y chispeante, parece mentira que haya entrado en esa fase que a algunas mujeres les despierta incertidumbre. "Es verdad que la cifra impresiona, porque cuesta creer que el tiempo haya pasado tan rápido —reconoce—. Pero también siento una gran tranquilidad al pensar que he vivido cada día intensamente. Siempre he intentado seguir un lema muy mío, casi vital: “Carpe diem”, disfrutar del día como si fuera el último. Y eso hace que llegar hasta aquí tenga mucho sentido. Y, sobre todo, ¡he hecho una cantidad de cosas...!".
Desde luego. Ha vivido en las ciudades más cosmopolitas y ha recorrido kilómetros de pasarela y del mundo, a lo largo y a lo ancho, como se solía decir. Ha conocido a grandes personalidades de la moda, del arte y del star system"; ha asistido a las fiestas más exclusivas; ha desfilado por las alfombras rojas más glamurosas; ha trabajado con los mejores fotógrafos; ha debutado como actriz; se ha embarcado en múltiples proyectos… Y así podríamos seguir llenando páginas y más páginas. "El balance es profundamente positivo", señala antes de enumerar: "Ha habido esfuerzo, renuncias, aprendizajes... pero también muchísimo amor, experiencias únicas y una vida muy vivida. Ha habido momentos maravillosos y otros muy tristes; momentos que quiero olvidar y otros que sé que recordaré siempre. Y aun así, lo más importante para mí es haber vivido intensamente, haber disfrutado al máximo de cada etapa".
"Al principio, no fue un camino de rosas. Tuve que aprender idiomas deprisa y corriendo, aprender a moverme sola por el mundo, a gestionar el dinero que ganaba..."
"Mi familia también sufrió, porque empecé muy joven y el de la moda era un mundo bastante desconocido para ellos"
Eugenia admite sentirse afortunada "por todo lo que me rodea, por lo que he construido y, también, por todo lo que aún me queda por construir. Tengo muchas cosas en la cabeza, muchos proyectos y, sobre todo, dos hijos que me impulsan a mantenerme físicamente fuerte y mentalmente joven". Alfonso, de once años, y Jerónimo, de nueve, nacidos de su relación con Alfonso de Borbón Yordi, "son un motor constante" para la top y empresaria, además de su mayor orgullo. Pero vayamos por partes. Cincuenta años merecen un repaso a su trayectoria.
"Giorgio Armani me marcó profundamente con su manera tan estricta y rigurosa de trabajar. De Óscar de la Renta recuerdo especialmente su sonrisa, su bondad infinita y ese amor tan genuino por el color y la cultura latina"
Estabas destinada al Derecho, pero rompiste con la tradición familiar al querer ser modelo. ¿Cómo se lo tomaron en casa?
En casa, al principio, hubo sorpresa. Venía de una familia muy estructurada y el Derecho parecía el camino lógico. Dar ese giro fue romper con una tradición, y no fue fácil. Mis padres siempre me apoyaron, pero me pusieron una condición: que no abandonara mi formación muniversitaria. En ese momento fue duro, pero hoy lo agradezco, porque esa base me ha acompañado siempre. Mi familia también sufrió, porque empecé muy joven y era un mundo bastante desconocido para ellos. No existían las comunicaciones ni la inmediatez de ahora, así que la distancia se vivía de otra manera. Aun así, siempre los he sentido a mi lado, y eso fue clave para dar cada paso con seguridad.
¿Esos primeros pasos fueron un camino de rosas o de obstáculos?
No fue un camino de rosas, pero lo afronté con más seguridad de la que cabría esperar por mi edad. Me mantuve estudiando y tenía muy claro que podía volver a casa si lo necesitaba, y esa red de seguridad me dio mucha tranquilidad. Es verdad que tuve que aprender idiomas deprisa y corriendo, aprender a moverme sola por el mundo desde muy joven, a gestionar el dinero que ganaba, a organizar mi agenda y a tomar decisiones con responsabilidad. Mientras mis amigas pensaban en estudiar y salir los fines de semana, yo ya tenía una conciencia muy clara de vida adulta. Eso me hizo madurar antes y me dio herramientas que todavía me acompañan.
"Aquí se han vivido momentos muy felices, pero también algunos de los más duros. Aquí murió mi padre y aquí está enterrado, así que el vínculo con esta casa es muy profundo"
¿Cuál fue el momento más duro? ¿Y el más luminoso y feliz?
Curiosamente, no recuerdo los momentos difíciles como algo oscuro. Quizá, porque siempre supe acompañarlos bien. Me refugiaba mucho en la lectura, escribía muchas cartas y esperaba con ilusión las de mi familia. También los faxes —que aún conservo— eran una forma de sentirlos cerca. Todo eso hacía que incluso los momentos más exigentes tuvieran una luz especial. Es verdad que hubo aspectos complicados: las horas interminables en aeropuertos, vivir durante meses prácticamente dentro de una maleta, cruzar el mundo en una semana... Aun así, lo vivía con muchísima ilusión y tratando siempre de ser muy profesional. Los momentos más luminosos llegaron cuando empecé a sentir que mi trabajo daba resultados: mi primera gran portada, los contratos importantes, la posibilidad de hacer cosas bonitas y creativas y conocer a personas que siempre había admirado. El mundo de la moda me ha fascinado desde el principio y sigue haciéndolo hoy, por eso continúo en él, ahora desde otras perspectivas, no solo como modelo.
De todos estos años, un día que vayas a recordar siempre...
Un día que recordaré siempre es el nacimiento de mis hijos. Ahí todo se recoloca y cobra sentido de verdad.
Grandes maestros
¿Quiénes han sido tus grandes maestros o mentores?
He tenido la enorme suerte de aprender de grandes maestros. Giorgio Armani me marcó profundamente con su manera tan estricta y rigurosa de trabajar, su estética impecable y su perfeccionismo absoluto. De Óscar de la Renta recuerdo especialmente su sonrisa, su bondad infinita y ese amor tan genuino por el color y la cultura latina. Carolina Herrera me enseñó la importancia de la elegancia, del saber estar y de la coherencia en cada gesto. Y John Galliano representa una creatividad inagotable y una cultura visual tan amplia que te deja casi sin palabras; sus referencias son tan ricas que te hacen sentir pequeña ante tanto talento.
Siempre admiré profundamente a Steven Meisel, y cuando empecé a trabajar con él recuerdo que no podía dormir la noche anterior a cada sesión por la emoción y el respeto que me imponía. Conocer a Anna Wintour, con esa presencia formidable y ese poder absoluto dentro del mundo de la moda, fue también una experiencia muy impactante. Y no puedo dejar de mencionar a Marta Ortega, que sabe rodearse de los mejores profesionales y está haciendo de la marca un referente en la moda internacional en todos los sentidos, o a las hermanas Franca y Carla Sozzani, tan creativas, tan milanesas, tan elegantes. Siempre me ha fascinado su universo y el mundo que han sabido construir alrededor de la moda, el arte y la cultura.
"Un día que recordaré siempre es el del nacimiento de mis hijos. Ellos se han convertido en mi centro, en mi núcleo y en lo más importante de mi vida. Todo gira alrededor de ellos"
¿Cuál es la gran lección que has recibido y que te sigue inspirando?
Que nada es permanente y que la elegancia verdadera está en cómo tratas a los demás... y a ti misma. Con los años he entendido que todo pasa: los momentos buenos, los difíciles, los éxitos, las inseguridades. Saber eso te coloca en un lugar mucho más humilde y consciente. También he aprendido que no todo depende de ti y que hay que saber aceptar los cambios con serenidad, sin perder la esencia. La vida te va enseñando a relativizar, a escuchar más, a juzgar menos y a cuidar tu energía.
"Sin errores no hay crecimiento"
De los errores, ¿te arrepientes o aprendes?
No, no me arrepiento. Los errores forman parte del camino y han sido maestros. En su momento duelen, te descolocan y te obligan a mirarte de frente, pero con el tiempo entiendes que sin ellos no habría crecimiento. Cada error me ha enseñado algo sobre mí, sobre los demás y sobre la vida. Hoy los miro con agradecimiento, porque me han ayudado a construir a la mujer que soy, con más conciencia, empatía y fortaleza.
¿Piensas mucho en lo que está por venir o prefieres vivir el presente?
Intento no pensar demasiado en lo que está por venir, porque, si no, se te pasa la vida haciendo planes. Prefiero vivir el presente, disfrutar del ahora y adaptarme sobre la marcha. Ya he aprendido que la vida tiene más imaginación que una, así que me gusta dejarme sorprender y estoy trabajando en aprender a no tomármelo todo tan en serio. De joven, siempre tenía ansiedad anticipatoria; ahora, con la edad, he convertido esta sensación en intuición.
"A veces la gente piensa que mi vida es solo viajes y trabajo, pero en realidad eso es totalmente secundario. Lo principal es mi familia. Simplemente, es una parte que no comparto en redes sociales, porque me gusta vivirla desde la intimidad"
Ahora que dices eso, hace poco tuviste que someterte a una operación de cadera, debido a una artrosis severa. ¿A qué reflexiones te ha llevado enfrentarte a algo así?
La operación de cadera fue un parón inesperado y una llamada de atención. Soy joven para una intervención así, y enfrentarme a ello me obliga a escucharme de verdad. Eso sí, reconozco que soy tan independiente que incluso durante la convalecencia me costó muchísimo pedir ayuda... Quizá por eso me he recuperado tan rápido —o, al menos, eso me gusta pensar—. Además, me sorprendió muchísimo la cantidad de gente que me escribió contándome que había pasado por lo mismo. Sentí mucha empatía, mucho apoyo, y entendí que compartir este tipo de experiencias también sirve para acompañarnos y sentirnos menos solas. Al final, esas muestras de cariño te sostienen más de lo que imaginas.
¿Te preocupa la salud ahora más que antes?
Sí, ahora soy más consciente de la salud que antes, pero sin obsesionarme. Siempre me he cuidado, porque el cuerpo es el único que tenemos y, al final, como se suele decir, es nuestro templo. Me gusta pensar en qué es lo más beneficioso para mí, no desde un punto de vista estético, sino siempre mirando a largo plazo, pensando en el futuro. Te das cuenta de lo frágiles que somos y de que el cuerpo no funciona solo: hay que escucharlo, respetarlo y tratarlo con cariño. Al final, la salud es un regalo y merece toda nuestra atención.
Una mujer con historia
¿Cuál es tu mayor miedo? ¿Qué te quita el sueño?
Mi mayor miedo, ahora mismo, tiene mucho que ver con mis hijos. Me preocupa la educación que les damos y que crezcan siendo, sobre todo, buenas personas. Que lo que vean en casa sea un ejemplo real y honesto, que les sirva de guía para su vida futura. También, como a cualquiera, me quita el sueño que no les pase nada, que la gente que quiero y que me rodea tenga salud. Al final, los miedos se vuelven muy sencillos: cuidar, proteger y estar presente.
"El amor me ha tratado increíble en esta vida. Creo que la clave de mi relación con Alfonso (de Borbón) es que somos un muy buen equipo. Nos complementamos mucho, especialmente a la hora de ejercer como padres"
¿Cómo te ves nada más levantarte al mirarte al espejo?
Me gusta lo que veo. Me miro con curiosidad y con cariño, sin juicio. Evidentemente, hay que aceptar que la piel y el cuerpo ya no son los mismos que a los 20 o a los 30, pero eso no me pesa. Al contrario, me siento muy agradecida, porque cada año que pasa es un regalo. Veo a una mujer con historia, con experiencia, y eso es bonito.
"La operación de cadera fue una llamada de atención. Soy joven para una intervención así; ahora soy más consciente de la salud que antes, te das cuenta de lo frágiles que somos y de que el cuerpo no funciona solo"
¿Qué te impulsa cada día a querer comerte el mundo?
Me impulsan la ilusión y la curiosidad. Creo que la curiosidad es una de las cosas que más nos mantiene jóvenes. Relacionarme con gente de todas las edades, aprender de todos, comunicarme, trabajar en equipo... todo eso me enriquece muchísimo. Son motores que me empujan a ser mejor persona y mejor empresaria, a querer conocer, viajar y seguir descubriendo. También me mueve transmitir eso a mis hijos: que tengan curiosidad por todo, que no se conformen, que investiguen, que busquen, que se cuestionen las cosas y no se acomoden fácilmente. Creo que esa actitud abierta y despierta ante la vida es uno de los mayores regalos que podemos dejarles. Siento el interés real por devolver algo de todo lo que he recibido, especialmente a las nuevas generaciones. De ahí nació mi implicación en proyectos como Ellas Hablan Código, que busca despertar vocaciones tecnológicas en niñas desde edades tempranas.
Hace tiempo te reinventaste como empresaria y productora de reportajes. ¿Fue un paso natural? ¿Encontraste muchas dificultades a la hora de emprender?
Fue un paso muy natural. Siempre he tenido una enorme curiosidad por entender qué ocurre detrás de la cámara y por participar en los procesos creativos desde otro lugar. Empezar a producir reportajes de moda en ¡HOLA! fue, sin duda, mi gran escuela. Ahí aprendí a comprender los ritmos, los equipos, la narrativa y, sobre todo, la importancia de cuidar cada detalle y a cada persona implicada en un proyecto. Siempre estaré profundamente agradecida a la familia de ¡HOLA! por la confianza, la libertad creativa y el espacio que me dieron para crecer.
Este fue el paso natural a construir algo propio. Así nació The Crew, una productora creativa desde la que hoy desarrollamos proyectos de moda, contenido digital, campañas, "marketing" y anuncios de televisión para marcas y empresas con las que compartimos visión. Y como siempre me gusta seguir aprendiendo y evolucionando, en 2025 di un paso más con la creación de LIMITED, mi propia agencia de representación de talento. Inspirada en mi propia evolución profesional, desarrollamos las carreras de grandes artistas y personas con historias, además de a una potente comunidad de talento creativo del mundo de la moda, a maquilladores, peluqueros, que son, además, parte de nuestros equipos de confianza.
"He adaptado el entrenamiento a lo que me ha indicado el médico. Continúo con la rehabilitación y todavía no puedo correr ni hacer ejercicios de impacto, pero en lo demás llevo una vida normal"
Las marcas más prestigiosas siguen confiando en ti. Ahora eres embajadora internacional de Lancaster... ¿Cuál es la clave para mantenerte en la cima?
Creo que la clave está en la coherencia y en no perder nunca la curiosidad. Ser constante, trabajar con respeto y adaptarte a los cambios sin dejar de ser tú misma. No obsesionarte con estar "arriba", sino con hacer bien tu trabajo y disfrutarlo. En este momento de mi carrera, para mí es mucho más importante tener algo en común con las marcas con las que trabajo: una visión de futuro compartida, unos principios y unos valores claros. Necesito sentir que nos aportamos cosas bonitas mutuamente, que hay un equipo detrás y una historia que se construye a largo plazo, más allá de un contrato puntual. En el caso de Lancaster, esa conexión existe, y cuando hay coherencia y respeto, el trabajo fluye de una manera mucho más natural y auténtica.
"Sin privarme de nada"
¿Esta colaboración es uno de los secretos de tu fabuloso aspecto?
Lo primero, tengo que dar gracias a mi genética, claramente heredada de mi madre. Pero también llevo una vida muy sana desde siempre. No bebo alcohol, me gusta llevar una dieta equilibrada y cuidarme, aunque sin privarme de nada. Es verdad que no puedo tomar gluten ni lactosa, pero, aun así, disfruto muchísimo de la comida y no vivo desde la restricción. Creo que cuanto más sano está tu cuerpo, más sana está tu mente. Más allá de eso, creo mucho en la constancia y en las rutinas.
Todo lo que hago lo hago por sentirme mejor, no por una cuestión puramente estética. El deporte me ayuda muchísimo a nivel mental; está demostrado que te hace más feliz y, además, me gusta dar ejemplo a mis hijos. Practico yoga, entreno en el gimnasio, doy largos paseos... y también me gusta cuidarme desde el lado de la belleza. Me interesa probar aparatología nueva, pero no me gustan los tratamientos agresivos. Prefiero trabajar de una manera constante, rutinaria y respetuosa con mi cuerpo antes que hacer algo puntual demasiado invasivo. En ese camino tengo grandes aliadas, como la doctora Natividad Cano y Paz Torralba, en The Beauty Concept, que cuidan tanto de mi cuerpo como de mi piel y mi cara. Todo esto, al final, se traduce en sentirme mejor por dentro, y eso es lo que creo que se refleja por fuera.
"Hay que aceptar que la piel y el cuerpo ya no son los mismos que a los 20 o a los 30, pero eso no me pesa. Al contrario, me siento muy agradecida, porque cada año que pasa es un regalo"
¿Has tenido que intensificar tus entrenamientos? ¿No tienes que estar más pendiente de la báscula?
He adaptado el entrenamiento a lo que me ha indicado el médico después de la operación. Hago una vida totalmente normal, entreno con regularidad y sigo activa. Continúo con la rehabilitación y todavía no puedo correr ni hacer ejercicios de impacto, pero en todo lo demás llevo una vida completamente normal. De hecho, nunca he hecho dieta como tal. Siempre he intentado llevar una alimentación equilibrada, pero disfrutando de todo. Es verdad que no puedo comer gluten, porque soy altamente intolerante, pero eso no quita que, por ejemplo, cuando vengo a Extremadura no pueda evitar comerme unos churros... me encantan. Me apasionan los embutidos, todo lo que tiene que ver con la matanza, el hígado rayado, el salchichón que me hace mi guardesa, Manoli... Me gusta mucho la comida tradicional, sin cosas demasiado rebuscadas, lo básico y bien hecho. Pero también disfruto muchísimo yendo a un japonés buenísimo o a un tailandés, porque la comida oriental me encanta. Creo que el equilibrio está ahí: comer bien, cuidarte, pero sin perder nunca el placer.
Hablemos del amor. ¿Te ha tratado bien? ¿Has sido afortunada a lo largo de tu vida?
Sí, sin duda, el amor me ha tratado increíble. Siempre me he sentido muy rodeada de amor, y para mí es algo fundamental, porque soy una persona muy cariñosa, me gusta preocuparme por los demás y también sentirme cuidada. Intento tratar a la gente como a mí me gustaría que me trataran, desde el respeto y el afecto. He crecido en una familia donde el amor siempre ha sido lo primero. No solo por parte de mis padres y mis hermanos, sino también de mis abuelos, mis tíos y mis primos. Somos una familia muy unida, de esas en las que estamos todos para todos, y creo que eso te marca para siempre. Desde que nacieron mis hijos, ellos se han convertido en mi centro, en mi núcleo y en lo más importante de mi vida. Todo gira alrededor de ellos. A veces la gente piensa que mi vida es solo viajes y trabajo, pero en realidad eso es totalmente secundario. Lo principal es mi familia. Simplemente, es una parte que no comparto en redes sociales, porque me gusta vivirla desde la intimidad. Ver cómo mis hijos se van convirtiendo en personitas con personalidad propia me hace inmensamente feliz, y no hay mayor orgullo que cuando amigos o personas de nuestro entorno me dicen lo buenos chicos que son. Ahí siento que todo merece la pena.
"Creo mucho en la constancia y en las rutinas. Todo lo que hago lo hago por sentirme mejor, no por una cuestión puramente estética"
"Respeto, admiración y un proyecto en común"
¿Cuál es la receta para una relación ideal, como la tuya con Alfonso, el padre de tus hijos?
Creo que la clave de nuestra relación es que somos un muy buen equipo. Nos complementamos mucho, especialmente a la hora de ejercer como padres. Tenemos muy claro qué queremos para nuestros hijos, cómo queremos educarlos y qué valores deseamos transmitirles. Obviamente, no todo es siempre de color de rosa, como en cualquier relación, pero ambos pensamos siempre en nuestros hijos como prioridad absoluta, y eso marca el camino. Su padre está muy presente en su día a día, les enseña deportes, pasan mucho tiempo juntos y son chicos muy deportistas. Lo adoran y eso me llena de felicidad. Al final, cuando hay respeto, admiración y un proyecto común tan importante como la familia, todo fluye de una manera muy natural.
"No puedo comer gluten porque soy altamente intolerante, pero eso no quita que cuando vengo a Extremadura no pueda evitar comerme unos churros... Me encantan"
¿Qué es lo que más valoras ahora?
Poder hacer lo que quiero con mi tiempo. Tener la capacidad de organizarlo como a mí me gusta, como yo quiero y con quien yo quiero. Quizá, me he vuelto un poco más egoísta, pero creo que la vida es demasiado corta como para rodearse de personas o situaciones que no merecen la pena. Hoy no me cuesta decir que no: no a planes que no me apetecen, no a viajes que me quitan tiempo con mis hijos, no a proyectos en los que no creo al cien por cien y no a todo aquello que no me hace feliz.
¿Y cuál es el mayor lujo para ti?
Hoy, el mayor lujo para mí es el tiempo. No quiero más cosas, quiero más tiempo. Tiempo para mis hijos, para mí, para vivir sin prisas y sin culpa. He aprendido que el verdadero lujo es la libertad de elegir. Antes pensaba que el éxito era tener la agenda llena; ahora sé que la calma es el mayor éxito. Dormir bien, tener salud y rodearme de gente que suma es, hoy, mi verdadera riqueza. Al final, no quiero acumular cosas, quiero acumular momentos. Y eso, hoy, es el mayor lujo que existe.
































