Día señalado para Cayetana Guillén Cuervo y su familia, en la fecha que su único hijo alcanzaba este lunes la cifra redonda y muy simbólica de los 20. "Feliz cumpleaños al amor de mi vida, mi faro, mi ejemplo, mi referente. Gracias por tanto", le ha dicho la intérprete madrileña y conductora de TVE a Leo Ayyashi, sin duda un mensaje cargado de emoción y sentimiento. No hay más que ver la cara de felicidad que muestra la orgullosa madre con su vástago en una de las fotos que publicaba en redes sociales, donde los vemos en una cafetería tomando un delicioso desayuno de café y tostadas (con queso burrata y ensalada incluidos).
Además de esa imagen, la presentadora compartía otra muy entrañable de su hijo cuando este era niño e iba disfrazado de Superman. "¡A por todas!", exclamaba la actriz sobre dicha instantánea, que nos permite comprobar cómo ha cambiado Leo en las últimas dos décadas. El joven nació fruto de la relación de la actriz y presentadora de 56 años con el fotógrafo vasco de origen palestino Omar Ayyashi, con quien lleva casada desde 2005. Leo, pese a pertenecer a una gran saga de artistas, no parece que de momento tenga intención de seguir por esos derroteros. Estudia un doble grado en Administración de Empresas y Análisis de Datos, materia en la que ya ha empezado a dar sus primeros pasos profesionales.
El año pasado, el hijo de Cayetana estuvo tres meses en Sao Paulo (Brasil) colaborando en S3 CACEIS, una de las principales entidades europeas en servicios de custodia de fondos. "Mi labor se centró en analizar el comportamiento del mercado y de los clientes institucionales, con el objetivo de identificar oportunidades estratégicas de crecimiento", explicaba él mismo en su perfil de LinkedIn. "Esta experiencia me permitió trabajar con información de alto nivel, desarrollando tanto competencias técnicas como visión comercial en el ámbito financiero", añadía.
Más allá de esto, Ayyashi es alguien comprometido con los más desfavorecidos y así se refleja en sus propias vivencias. Realizó un voluntariado en Uganda (2023) como profesor de matemáticas e inglés, impartiendo clases a niños y adolescentes en una escuela rural. Ese mismo año comenzó a colaborar de forma regular con el comedor social de Mensajeros de la Paz, participando en la preparación y distribución de comidas para personas en situación de vulnerabilidad. Una labor que, como él mismo contaba, le permitía aportar su "tiempo y energía a quienes más lo necesitan". Por todo ello, Guillén Cuervo no puede sentir más orgullo hacia él: "Es bueno, noble, consciente del esfuerzo que cuesta todo…", nos confesó en una entrevista a ¡HOLA!.







