Después de un "enero eterno", Sara Carbonero ha dado la bienvenida a febrero con una gran celebración. Este martes, la periodista cumple 42 años y aunque todavía está convaleciente de su última operación, tiene muchos motivos para brindar. El primero y más importante es que evoluciona favorablemente del reciente susto que sufrió en plenas vacaciones y el segundo es que lo hace rodeada de amor. Carbonero atraviesa una etapa especialmente dulce junto a su pareja, el empresario canario Jota Cabrera; sus hijos, Martín y Lucas; su madre, Goyi Arévalo; su hermana Irene; sus sobrinos, Leo y Darío; y una legión de amigas: las de siempre, las de Corral de Almaguer, su pueblo natal, y las que ha ido sumando a lo largo de su vida, como Isabel Jiménez o Raquel Perera. Un círculo sólido e infranqueable que convertirá este día en una celebración inolvidable.
Fue en 2019 cuando la periodista sufrió el mayor revés de su vida. En una revisión rutinaria le detectaron cáncer de ovarios. Tuvo que someterse a una operación y a seis sesiones de quimioterapia. Afortunadamente, todo se solucionó sin complicaciones aunque con más visitas al hospital de las deseadas. En 2021 se sometió a una nueva intervención y a finales de 2022 a otra. "Me costó mucho cumplir los 40. Ojalá seguir cumpliendo muchos años más", confesó emocionada al recordar el camino recorrido. "Cuando una persona tiene salud, puede tener muchos problemas, pero cuando le falta la salud, solo tiene uno", reflexionó. Por eso, hoy soplará las velas con gratitud y el mismo deseo que la acompaña desde hace tiempo: salud.
Sara, la periodista deportiva que se incorporó en 2007 a laSexta, ha dejado a un lado su labor informativa para centrarse en proyectos tan ilusionantes como Slowlove, la firma de ropa que lanzó con su "comadre", Isabel Jiménez, hace ya diez años.
Pero su gran proyecto aún está por llegar. A Sara le apasiona escribir y está completamente volcada en su obra más ambiciosa. Su mayor sueño es publicar algo que realmente ayude a las personas, y está decidida a conseguirlo, porque una de sus mayores habilidades es plasmar sus sentimientos en palabras.
Además, es Embajadora de UNICEF España, organización con la que viajó recientemente a uno de los lugares más peligrosos del mundo, la selva de Darién entre Colombia y Panamá, donde pudo ser testigo de la cara menos amable del mundo. "Estoy interesada en seguir trabajando en áreas de crisis humanitaria, como las que se ven en regiones afectadas por el cambio climático o por conflictos prolongados. Creo que es vital mantener la atención sobre estos temas y continuar apoyando a los niños que se encuentran en situaciones extremas", dijo en una entrevista concedida a ¡HOLA!.
La periodista compartió esta experiencia con sus dos hijos con un objetivo claro: "Deben valorar lo que tienen y ser agradecidos. Poco a poco les iré enseñando otras realidades que ocurren en otras partes del mundo para que tengan una perspectiva real de la suerte que es nacer en un sitio o en otro".
Para Sara lo más importante es el bienestar de Martín y Lucas, de 12 y 9 años. De hecho, en una entrevista con El País, la periodista revelo cuál fue su mayor miedo durante todo el proceso de su enfermedad. "Mi mayor dolor y sufrimiento del cáncer ha sido por el hecho de ser madre. Si yo no hubiera tenido hijos, habría llevado de otra forma la enfermedad", confesó. "Nadie se quiere morir, pero lo que me mata de dolor, lo que me hiere, es pensar en los niños y en lo que me necesitan, en lo que necesitan a su madre", reconoció.
Después del susto que le dio la vida hace ya seis años, la periodista solo desea pasar tiempo de calidad con sus seres queridos. "No te diría que físicamente esté mejor, pero sí que estoy más tranquila. He ganado en sabiduría, en saber lo que no quiero, en priorizar y relativizar. Ya no voy por la vida con la lengua fuera, si algo sale, sale; y si no, no pasa nada", reflexionó en una entrevista para la revista Women's Health.











