Zoe Saldaña ha cerrado 2025 consolidada como una de las figuras más influyentes del cine contemporáneo. Con una carrera de éxito que ha redefinido el concepto de la gran pantalla gracias a sagas icónicas como Avatar y Guardianes de la Galaxia, la intérprete ha culminado el año con la madurez artística de quien ya ha hecho historia al recibir su primer Oscar como mejor actriz de reparto por su papel de Rita Mora Castro en la película Emilia Pérez, convirtiéndose en la primera estadounidense de origen dominicano en adjudicarse la codiciada estatuilla. En lo personal, la actriz mantiene el equilibrio que siempre ha defendido entre la fama y la vida privada. Está casada con el artista italiano Marco Perego-Saldaña, su compañero desde hace más de una década, con quien ha construido una bonita familia.
Juntos crían a sus tres hijos —los gemelos C y Aridio y Bowie Ezio y el menor, Zen Anton—, pilares fundamentales en la vida de Zoe y constante inspiración en su discurso sobre identidad, raíces y valores. En una exclusiva charla con ¡HOLA!, Zoe nos revela aspectos personales, como su visión de la fama, que, lejos de definirla, usa como una plataforma desde la cual alza la voz para resaltar temas relacionados con la diversidad, representación y maternidad en la industria del entretenimiento. Su nombre sigue siendo sinónimo de compromiso, elegancia y coherencia, tanto dentro como fuera de la pantalla.
A pesar de haber logrado situarse en un espacio privilegiado en la meca del cine, sigue mirando hacia adelante con la misma intensidad y humildad como cuando empezó su carrera, hace más de 25 años. Con el reciente estreno mundial de Avatar: Fire and Ash, la actriz ha regresado a Pandora para profundizar en una saga que no solo ha batido récords de taquilla, sino que ha transformado la experiencia cinematográfica. Mientras tanto, ella sigue escribiendo su propia historia con la firme determinación y autenticidad que la han convertido en un referente global.
—Zoe, cuando te miras al espejo lejos de los focos, ¿a quién ves hoy en día?
Fuera de los focos, soy mamá, esposa y una mujer dedicada a la vida que he construido lejos de las cámaras. En el fondo, siempre seré una artista, sin duda, pero mi mayor orgullo está en el hogar y en las personas que amo.
—El 2025 ha sido un año lleno de transformación para muchísimas personas, ¿qué has aprendido sobre ti misma?
En 2025 aprendí a hacer pausas, a escucharme y a valorar aún más el tiempo con mi familia. Aprendí que el crecimiento no siempre se ve, a veces solo se siente… y que cada etapa, por caótica o hermosa que sea, me acerca más a la mujer que quiero ser.
—La fama exige mucha entrega de uno mismo, ¿qué partes de tu identidad has luchado por proteger y cuáles has aprendido a dejar ir?
He aprendido a dejar ir la idea de que tengo que complacer a todos. He soltado la necesidad de estar siempre disponible, siempre perfecta, siempre fuerte. Lo que sí he aprendido a proteger es mi paz, mi tiempo y las personas que amo. También protejo mi esencia como artista, ese espacio donde puedo crear sin presión, sin expectativas… solo desde lo que soy de verdad.
—Has hablado maravillosamente sobre tus raíces dominicanas y puertorriqueñas, ¿qué significa la palabra "hogar" para ti ahora? ¿Es un lugar, una persona o un sentimiento?
En esta etapa de mi vida, "hogar" es más que un lugar. Es un sentimiento de calma, de pertenencia y de verdad. Es donde puedo bajar la guardia, donde las risas son sinceras y el tiempo se vuelve más lento. A veces es una persona, a veces es un abrazo y otras es, simplemente, la certeza de que estoy exactamente donde debo estar.
—Cuando el mundo no te observa, en tu cocina o con tus hijos en casa, ¿qué te aporta mayor paz?
La paz se encuentra en distintos momentos, pero hay uno que siempre me abraza con más fuerza: cuando estoy con mi familia. A veces estoy en la cocina, mientras preparo algo sencillo y escucho el murmullo de la casa. A veces es al ver a mis hijos reír sin reservas. Y otras es en un silencio compartido con mi pareja, cuando no hace falta decir nada. También valoro esos minutos a solas, cuando respiro hondo y recuerdo quién soy. Cada uno de esos espacios me devuelve un pedacito de calma.
—¿Cuándo fue la última vez que te permitiste ser vulnerable y qué aprendiste?
La última vez fue cuando estuve hablando con mi familia sobre algo que me preocupaba. Aprendí que pedir apoyo no me hace menos fuerte, solo más humana.
"En 2025 aprendí a hacer pausas, a escucharme y a valorar aún más el tiempo con mi familia. A dejar ir la idea de que tengo que complacer a todos y estar siempre disponible, perfecta y fuerte"
—¿Qué te ayuda a mantener la calma cuando la vida se vuelve incierta?
Mi rutina: respirar, hacer ejercicio y pasar tiempo con los míos. Eso me recuerda lo que realmente importa y me mantiene centrada.
—Si pudieras congelar un recuerdo del 2025, ¿cuál sería?
Un momento simple en casa con mis hijos riéndose y mi marido a mi lado. Esos instantes me dan energía para todo lo demás.
—¿Cómo describirías tu 2025 en lo profesional y personal?
Profesionalmente, fue un año de mucho trabajo y decisiones importantes. En lo personal, un año de equilibrio: momentos buenos y algunos retos, pero todos con aprendizaje.
—¿Cuál es tu deseo para ti misma y para el mundo al comienzo de este 2026?
Para mí, seguir creciendo sin perder mis valores. Para el mundo, más inclusión y más respeto entre todos.
—¿Qué significa para ti la familia, tu marido y tus hijos?
Mi familia es mi base. Mis hijos me mantienen con los pies en la tierra y mi marido es mi compañero en todo. Son mi prioridad.
—¿Qué significa ser una mujer latina en Hollywood?
Significa abrir camino y demostrar que las mujeres latinas podemos liderar, crear y contar historias que merecen ser vistas.








