El primer Grand Slam de la temporada ya tiene ganador: Carlos Alcaraz. El tenista murciano de 22 años se adjudicó el único torneo grande que le faltaba, el Open de Australia, tras conquistar por partida doble el US Open, Wimbledon y Roland Garros. Su euforia sobre el Rod Laver Arena de Melbourne, después de convertirse en el jugador más joven en lograr los ‘Cuatro Grandes’ de la ATP, contrastaba con la derrota de Novak Djokovic. El serbio era la cruz de la moneda. Había perdido en su torneo fetiche —el que ha conquistado hasta en diez ocasiones— frente a un Alcaraz imparable y arrollador.
Mientras el español celebraba su hazaña, Djokovic encajaba un golpe deportivo y emocional que, aunque asumió con deportividad, no será fácil de digerir para alguien con su carácter competitivo. “Felicidades a ti, Carlos, a tu entrenador, a tu equipo, a tu familia…”, dijo el serbio, que calificó a Alcaraz de “legendario” e “histórico” al recoger el trofeo de finalista y admitió que había preparado “un discurso ganador o perdedor”. A sus 38 años, Djokovic presencia un nuevo relevo generacional que avanza con fuerza y que, por primera vez, lo aparta de un territorio que durante años pareció exclusivamente suyo.
En estos momentos difíciles, Djokovic cuenta con alguien muy importante: la única persona que ha estado a su lado desde antes de que el mundo conociera su nombre y se convirtiera en el tenista que más títulos de Grand Slam posee (un total de 24) y que hoy vuelve a ser su sostén. Su esposa, Jelena Djokovic.
Jelena Djokovic, la mujer más importante en la vida de Djokovic
Jelena (39) y Novak (38) se conocieron cuando eran adolescentes en Belgrado. Desde entonces han formado una pareja sólida y discreta, marcada por la complicidad y por un apoyo mutuo que ha sobrevivido a la fama, a la presión del circuito y a los altibajos deportivos. “Ella fue básicamente la única relación seria que he tenido… Es el amor de mi vida”, confesó Djokovic en una entrevista recogida por El Mundo, una frase que resume la importancia de Jelena en su vida.
Tras nueve años de relación, se casaron en julio de 2014 en Montecarlo Ese mismo año nació su primer hijo, Stefan, y en 2017 llegó al mundo su hija pequeña, Tara.
Antes de convertirse en la compañera inseparable del campeón serbio, Jelena trabajaba como modelo y comenzaba a abrirse camino en el mundo de la moda. Sin embargo, decidió dejar su carrera para acompañar a Novak en su ascenso deportivo y asumir un papel fundamental en su vida profesional y personal. Hoy dirige la Fundación Novak Djokovic, centrada en la educación infantil en Serbia, un proyecto que ambos consideran su legado más importante fuera de las pistas.
Jelena es una figura habitual en los torneos más importantes del circuito, como hemos podido ver hoy en el Rod Laver Arena, animando a Novak desde la grada. Su serenidad, su discreción y su capacidad para sostener emocionalmente al tenista en los momentos de máxima tensión la han convertido en un pilar imprescindible.
Una declaración de amor antes de la final
Horas antes de que Novak Djokovic se enfrentara a Carlos Alcaraz en el primer Grand Slam de 2026, Jelena acudió a sus redes sociales —donde reúne a más de 800.000 seguidores y suele compartir momentos de su vida— para dedicarle un mensaje cargado de emoción y unas fotos que reflejan el amor que se profesan. Para muchos, fue toda una declaración de amor que hoy, tras la derrota del serbio, adquiere un significado aún más profundo.
“Este hombre… es mucho más. Me ha traído amor, pasión, alegría y la intensidad de compartir la vida con alguien que nunca deja de superar sus límites. Esta noche puede que no pueda dormir. Mañana jugará otra final.” Un texto que mostraba la mezcla de orgullo, nervios y emoción con la que vive cada paso de su marido.
Jelena ha estado junto a Novak incluso en los momentos más controvertidos de su carrera. Ambos se mostraron contrarios a las vacunas contra la Covid-19, una postura que tuvo consecuencias deportivas para el tenista, que se vio obligado a renunciar a varios torneos. Ella lo defendió públicamente y asumió el desgaste mediático que supuso aquella decisión, reforzando la imagen de pareja unida frente a la adversidad.
Y hoy, tras su derrota ante Carlos Alcaraz, Jelena volvió a ocupar ese papel que ha desempeñado desde que eran adolescentes: estar su lado, consolarlo y acompañarlo en un revés especialmente duro para él, en el torneo que ha marcado su carrera y que ya tiene un nuevo rey. Mientras Australia celebra la coronación de Alcaraz, Djokovic encuentra en Jelena el refugio en sus horas más amargas.

















