Artistas al borde de un ataque de nervios, de Manuel Carrasco a Lola Índigo: los motivos reales de los retiros temporales de los músicos españoles


Cada vez son más los artistas que hacen una pausa en lo más álgido de sus carreras, ¿por qué?


Manuel Carrasco durante uno de sus últimos conciertos en Zaragoza de 2025© GTRES
1 de febrero de 2026 - 19:04 CET

En la música española, incluso las voces más reconocidas saben cuándo detenerse. No se trata de un adiós definitivo ni de una pausa entre discos: son descansos temporales anunciados con honestidad, donde la exigencia de la industria choca con los límites humanos. 

India Martínez agradecida por la ovación de sus fans© GTRES
India Martínez confirmó a finales de año que se alejará temporalmente de los micrófonos

En los últimos meses, varias figuras del pop y la música urbana han decidido dar un paso atrás para reconectar consigo mismas. India Martínez habló de tomarse un tiempo para cuidarse por dentro y por fuera; Lola Índigo confesó necesitar un break tras años de actividad ininterrumpida; y Rozalén optó por lo que ella misma llamó “el descanso de la guerrera”, alejándose de compromisos y componiendo solo cuando sus emociones se lo permitieran.

No son casos aislados. Otros artistas han seguido un patrón similar: Manu Carrasco suspenderá temporalmente sus giras para recuperar equilibrio personal y familiar; Marlon pasó casi un año sin grabar, priorizando su descanso creativo; Mónica Naranjo anunció que se tomará un respiro tras finalizar su gira, dedicando tiempo a proyectos personales sin cerrar la puerta a la música. Incluso jóvenes surgidos de programas de talento, como Valeria Castro, o cantantes consolidados como Dani Fernández, han reconocido la necesidad de pausar para preservar su bienestar emocional.

Manuel Carrasco durante uno de sus últimos conciertos en Zaragoza de 2025© GTRES
Manuel Carrasco confirmó que realizará los conciertos que tiene previsto para el 2026 y luego se tomará un tiempo de desconexión

Estos descansos son más que ausencias: son actos de honestidad y autocuidado. La psicóloga Lic. Lorena “Lolo” Castany, de Psicología para artistas, explica que un retiro temporal implica una desconexión explícita del ciclo de alta demanda que puede asfixiar al artista: escenario, promoción, redes sociales y presión constante de rendimiento. A diferencia de una “pausa entre discos”, que responde a cuestiones logísticas o creativas, en un retiro la prioridad es cuidar al propio artista, no al producto. En la misma línea, la psicóloga Cristina Álvaro añade que no se trata solo de dejar pasar tiempo, sino de una decisión consciente y muchas veces verbalizada públicamente para detener la “maquinaria” y revisarse por dentro.

Ambas coinciden en que estos retiros responden a un desgaste acumulado. Escuchar las señales de alerta del cuerpo —ansiedad, insomnio, apatía— antes de que el colapso sea irreversible es proteger la esencia humana frente a la industria, señala Castany, mientras que Álvaro apunta que rara vez el problema es “ya no quiero hacer música”. Lo que aparece es ansiedad, agotamiento extremo, bloqueos, trastornos del sueño o de la alimentación y una sensación profunda de desconexión con uno mismo; el cuerpo y la mente suelen avisar antes que la vocación.

La cantante ha anunciado recientemente su retirada de los escenarios por motivos personales desconocidos© GTRES
La cantante ha anunciado recientemente su retirada de los escenarios por motivos personales desconocidos

El ritmo de giras, promoción y exposición permanente actúa como acelerador de este desgaste. Privación de sueño, activación sostenida por la evaluación social y la imposibilidad de desconectar realmente son “tres aceleradores clínicos letales”, explica Castany, y Álvaro añade que el problema no suele ser una gira puntual, sino la acumulación de compromisos sin un descanso real: conciertos, entrevistas, redes sociales, expectativas del público y presión interna. Cuando no hay tiempo para integrar lo vivido, el desgaste se acelera y el disfrute desaparece, y a veces aparecen conductas que mantienen la desconexión, como el consumo de sustancias, tanto para sostener el ritmo de la gira como para gestionar el torbellino emocional.

El caso de Pastora Soler en 2014 marcó un punto de inflexión. Al verbalizar su miedo escénico y su necesidad de retirarse, rompió el tabú de la “perfección del artista”, humanizó la vulnerabilidad y abrió la puerta a hablar de salud mental en el pop español, recuerdan Castany y Álvaro. Hoy, el relato público ha evolucionado: el público y los medios manejan conceptos como “límites” y “autocuidado”, aunque persiste cierta presión de presencia; la pausa se acepta más, siempre que no dure demasiado y no incomode, pero el sistema no siempre acompaña, sobre todo en redes sociales y en la antigua lógica del “si no estás, desapareces”.

Pastora Soler durante el Orgullo de Madrid de 2025© GTRES
Pastora Soler, la primera en romper el tabú de la 'perfección del artista'

Estos retiros permiten también reorganizar prioridades. Cuando el coste psicológico de sostener el ritmo supera el beneficio, aparece la necesidad de recuperar la familia, el hogar, la salud y la identidad fuera de los focos, explica Castany, y Álvaro completa: parar no es solo descansar, sino reordenar la vida, revisar vínculos, ritmos y la relación con el trabajo. Las nuevas generaciones, representadas por artistas como Lola Índigo o Marlon, identifican y verbalizan el agotamiento mucho antes, normalizando la terapia y priorizando la salud mental. “No esperan a romperse del todo para pedir ayuda o frenar, y eso es un avance enorme”, subraya Álvaro.

El público español, según ambas expertas, es más empático de lo que a veces parece. La mayoría de los fans prefiere esperar a un artista sano que ver una sombra de lo que era sobre el escenario, aunque persista el miedo a perder relevancia, oportunidades o conexión. El riesgo mayor, coinciden, es no parar cuando se necesita; ahí el coste suele ser mucho más grave.

Lola Indigo, cantante de la nueva generación, pone en manifiesto siempre la importancia de la salud mental © Getty Images
Lola Indigo, cantante de la nueva generación, pone en manifiesto siempre la importancia de la salud mental

Los retornos suelen traer aprendizaje y cambios positivos: lo que más cambia no es la música, sino la relación con el trabajo, asegura Castany. El artista regresa con límites más claros sobre agenda, descansos y exposición, pasando de la supervivencia a la sostenibilidad. Si el retiro ha sido trabajado y positivo, Álvaro añade, a veces cambia la música, pero casi siempre cambia la relación con la carrera: hay más límites, más conciencia y una forma más amable de estar en la industria.

Estamos ante un cambio profundo en la manera de entender el éxito y el derecho a parar en la industria musical. Todavía conviven dos modelos: el del rendimiento constante y el del cuidado, pero cada vez más artistas dicen algo muy importante: el éxito no puede construirse a costa de la salud. En este contexto, los retiros temporales son mucho más que decisiones individuales: son señales de una industria que empieza a escuchar al cuerpo, la mente y las emociones de quienes crean la música que todos amamos.

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