Hace quince años, una voz distinta comenzaba a sonar cada viernes por la noche en los hogares españoles. No era un tono convencional, ni buscaba la frivolidad o el espectáculo: era serio, profundo, envolvente. Era la voz de Gloria Serra, la periodista que, desde 2011, se ha convertido en uno de los rostros más sólidos y respetados del periodismo de investigación en televisión al frente de Equipo de Investigación.
Hoy, ese programa de La Sexta celebra su aniversario consolidado como uno de los formatos más relevantes de la televisión española y, sobre todo, como un referente del periodismo riguroso y necesario en prime time. Detrás de su longevidad no solo hay cifras: hay una trayectoria personal apasionante y un estilo propio que ha marcado una época.
De niña curiosa a periodista inquieta
Nacida en Barcelona en 1964 como María Glòria Serra Ramos, Gloria encontró su vocación desde muy joven. Aunque en su adolescencia se debatía entre estudiar Física, Historia o Filología —porque “le gustaba todo”—, finalmente el periodismo apareció como un camino que reunía su inquietud por conocer y explicar la realidad.
Se licenció en Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona y en 1987 comenzó su carrera en radio, concretamente en SER Catalunya, en programas como Matinal o Hora 25. Este primer contacto con la profesión fue para ella un “enamoramiento profesional” que marcó su rumbo.
Sus primeros años en los medios la llevaron a familiarizarse con distintos formatos y ritmos, desde espacios informativos a programas más ligeros. Entre ellos, destacaron colaboraciones en ¿Y nosotras qué? o la presentación de Catalunya matí en Catalunya Ràdio, hasta llegar a la televisión nacional con Informativos Telecinco y proyectos como La Noria.
Un estilo icónico
Cuando Equipo de Investigación nació en 2011, Gloria Serra ya contaba con una sólida experiencia en televisión. Pero lo que vendría con este programa fue algo más personal: la construcción de un estilo narrativo único que, con el tiempo, se ha convertido en marca registrada.
La propia Serra ha contado cómo el famoso tono de voz del programa —ese ritmo pausado, intenso y dramático— no fue algo predeterminado desde el principio, sino un proceso de ensayo y adaptación para conectar con la audiencia. En los primeros años, el formato no terminaba de llamar la atención, y su jefa sugirió dar más intensidad a las narraciones.
Hoy, esa voz no solo es reconocida por millones de espectadores, sino también imitada e incluso parodiada, un signo indiscutible de que Gloria Serra ha dejado una huella en la cultura televisiva contemporánea.
Una vida privada protegida
Si su voz es reconocible por millones, su vida privada no lo es tanto. Gloria Serra siempre ha mantenido una férrea protección de su intimidad, un rasgo que ha definido su día a día fuera de los estudios. En 2014, cuando estaba a punto de cumplir los 50 años, dio a luz a sus hijas mellizas, una experiencia que vivió con absoluta discreción.
Vivir la maternidad después de los 40 —un momento en que muchas optan por centrarse en su carrera— marcó profundamente a Serra. Ella misma ha explicado que ser madre la hizo “más feroz y peleona”, consciente del mundo que quiere dejar a sus hijas y del compromiso que eso implica, tanto personal como social.
Más allá de su labor ante las cámaras y sus responsabilidades familiares, Serra también tiene aficiones que revelan facetas menos conocidas de su personalidad. Por ejemplo, durante la pandemia se aficionó a cocinar kimchi coreano, un proceso que describe como relajante y creativo, incluso llegando a prepararlo “a kilos” para su familia y amigos.
Además, ha confesado divertirle el mundo de los videojuegos, particularmente títulos como World of Warcraft, donde llegó a jugar con personajes fantásticos como una elfa cazadora, compartiendo risas y experiencias con personas a través de la pantalla.
Una carrera llena de reconocimientos
La trayectoria de Gloria Serra no se mide solo en años o cifras de audiencia. En 2024, tanto ella como su programa recibieron el prestigioso Premio Antena de Oro, un reconocimiento a su contribución al periodismo televisivo y a su constancia en mantener un formato que educa, informa y cuestiona.








