Jesús Cintora, presentador de Malas Lenguas, está de celebración. El periodista soriano cumple este martes 49 años en uno de los mejores momentos de su carrera, al frente de un programa diario de actualidad que está cosechando buenos datos de audiencia. Pero la vida también le sonríe fuera de los platós. Desde 2017 mantiene una sólida relación con la periodista Rocío Delgado, con quien vive una etapa especialmente feliz. Hace apenas unos días, la pareja disfrutó del concierto de Luz Casal en el Movistar Arena de Madrid, una muestra más de los planes que comparten siempre que sus agendas se lo permiten.
Aunque sus redes sociales ya dejaban entrever que eran algo más que buenos amigos, no fue hasta 2022 cuando decidieron aparecer juntos públicamente por primera vez. Lo hicieron durante la ceremonia de entrega del 71 Premio Planeta de Novela en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona, donde demostraron lo enamorados que están posando para los fotógrafos sin soltarse de la mano.
Rocío, natural de Vigo y licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, desarrolló una amplia trayectoria en Telemadrid, donde presentó programas como Juntos o Desmontando Madrid. En 2023 fichó por la Televisión de Galicia y actualmente presenta, de lunes a viernes, el matinal Termómetro junto a Bernardo Montaña.
Por su parte, Cintora regresó recientemente a Televisión Española tras su polémica salida en 2021, iniciando una nueva etapa profesional al frente de Malas Lenguas. Antes, trabajó en la SER con Iñaki Gabilondo; en Cuatro y laSexta. Además de su faceta como periodista, ha publicado varios libros, como La conjura; Conspiraciones y La hora de la verdad.
Pese a vivir en ciudades distintas por motivos profesionales, Cintora y Delgado reservan los fines de semana para estar juntos. Eso sí, guardan absoluto silencio sobre sus planes de futuro. En las pocas entrevistas que han concedido nunca han compartido si desean pasar por el altar o aumentar la preciosa familia que ya forman.
Rocío, de 40 años, sí ha contado que lo más más duro que ha vivido ha sido la muerte de su madre. "Cuando te ocurre algo así, un trocito de ti se queda arrancado para siempre y nunca se reconstruye. Desde entonces todo lo que hago cada día es un homenaje a ella", declaró en una entrevista concedida a la publicación The Luxonomist.
Cintora, por su parte, recordó recientemente en un tuit cómo fue su infancia en el pueblo soriano de Ágreda, de poco más de tres mil habitantes. "De 1977 a 1986 vivimos en un piso del pueblo sin agua caliente, calefacción, frigorífico, lavadora... Mi madre calentaba el agua en el fogón de la cocina para bañarnos en la misma pila donde lavaba los cacharros y la ropa. Lo cuento sin ninguna heroicidad. Con trabajo y sacrificios, llegaron muchos cambios y mis padres me pagaron los estudios, sin dejar de ayudar en casa. Algunos hemos currado desde chavales en el campo, en la albañilería o con los animales", expresó.










