Glamour, adrenalina y deporte de élite se dieron la mano una vez más en la cita invernal más espectacular del calendario internacional: la 41ª Snow Polo World Cup St. Moritz, que culminó con una final vibrante y la rotunda victoria del equipo Standing Rock en un escenario sencillamente incomparable: el lago helado de St. Moritz.
Tras tres días de competición, emoción y encuentros sociales de alto nivel, la jornada final puso el broche de oro a un torneo que volvió a demostrar por qué es considerado el evento de snow polo más antiguo, prestigioso y elegante del mundo. La localidad suiza, refugio habitual de la alta sociedad internacional, vivió un fin de semana de lleno absoluto, con 26.000 espectadores y un despliegue logístico impresionante: 2.400 toneladas de infraestructura instaladas directamente sobre el lago congelado.
La noche previa ya anticipaba el gran día. El Gala Dinner en el legendario Badrutt’s Palace Hotel congregó a jugadores, patrocinadores y rostros habituales del circuito social alpino, mientras que la fiesta continuó hasta la madrugada en King’s Social House, en un ambiente donde el lujo y el espíritu deportivo se funden con naturalidad.
Un estadio de hielo, moda y champán
La mañana de las finales amaneció con un cielo invernal que dejaba filtrar tímidamente el sol entre las nubes de nieve. En las gradas, abrigos de diseño, botas après-ski de firma y gafas de sol de alta gama componían un mosaico de estilo impecable. Las copas de champán Perrier-Jouët tintineaban mientras los caballos entraban en la pista y el murmullo elegante se transformaba en vítores cuando comenzaba cada chukker. Porque en St. Moritz, el polo es deporte de élite, pero también espectáculo, estilo de vida y tradición.
Emoción desde el primer partido
La jornada arrancó con la Casablanca Cup, donde Azerbaijan – Land of Fire se impuso a Mackage en un duelo muy igualado. Tras cuatro chukkers de ritmo intenso y jugadas rápidas de extremo a extremo, el marcador se cerró con un ajustado 5-4, asegurando el podio para el equipo azerbaiyano, que ya sabía lo que era ganar en St. Moritz en ediciones anteriores.
El segundo encuentro, la final subsidiaria por el Mackage Trophy, ofreció un juego especialmente fluido y vistoso. Investec, con alineación íntegramente brasileña, encontró su mejor versión sobre la nieve y logró imponerse a St. Moritz – Top of the World por un ajustadísimo 5-4½, en un partido que mantuvo la incertidumbre hasta el último momento.
La gran final: tensión, talento y un desenlace inolvidable
Pero toda la expectación estaba reservada para el gran duelo por el trofeo de la 41ª Snow Polo World Cup, que enfrentó a Flexjet y Standing Rock, dos equipos con pedigrí impecable. Las gradas, completamente llenas, vibraban con cada jugada, y el orgullo local estaba presente con la participación de jugadores suizos en ambos bandos.
El partido fue un auténtico pulso de fuerza y estrategia. El británico Max Charlton, cinco veces campeón en St. Moritz, abrió el marcador para Standing Rock. Enfrente, el uruguayo David “Pelon” Stirling, una leyenda viva del polo internacional, lideraba el ataque de Flexjet con su habitual precisión y temple.
El marcador se mantuvo apretadísimo durante todo el encuentro. A falta de pocos minutos, un penalti convertido por Flexjet puso el 4½-4, dejando el título en el aire. Pero Standing Rock no estaba dispuesto a dejar escapar la victoria. El argentino Raul Laplacette, elegido después Jugador Más Valioso (MVP), transformó un penalti decisivo y, a menos de 30 segundos del final, anotó el gol definitivo que selló el triunfo. El estallido de aplausos sobre el lago helado fue tan rotundo como el resultado.
Un triunfo con nombres propios
Con esta victoria, Max Charlton suma su sexto título en St. Moritz; Nacho González, otro de los pilares del equipo, alcanza cinco; y Raul Laplacette celebra su tercer trofeo en este escenario único. Para el suizo Philipp Müller, capitán de Standing Rock, fue su primer gran título aquí, un momento especialmente emotivo ante el público local.
Los campeones recibieron el trofeo de manos del presidente de la Federación Internacional de Polo, y cada jugador fue obsequiado con un exclusivo reloj Jaeger-LeCoultre Reverso Tribute Monoface, símbolo perfecto de la unión entre precisión, tradición y elegancia que define tanto a la marca como al torneo.
Más que deporte: un fenómeno social internacional
La edición de este año también trajo un importante anuncio: US Polo Assn. será el proveedor oficial de indumentaria durante los próximos años, reforzando el vínculo entre moda y deporte que siempre ha caracterizado a esta cita. Con 40 jets privados aterrizando en la región y todas las entradas agotadas, St. Moritz volvió a demostrar que su Copa del Mundo de Snow Polo es mucho más que un torneo: es un punto de encuentro global donde la alta sociedad, el deporte de élite y el lujo alpino se dan la mano.
Ahora, con el lago recuperando poco a poco su silencio invernal, el mundo del polo ya mira hacia enero de 2027. Porque quien vive St. Moritz una vez, sabe que quiere volver.









