Italia despide por segundo día consecutivo a su diseñador más destacado, Valentino Garavani, fallecido el lunes a los 93 años. Hasta la capilla ardiente, instalada en la en la Piazza Mignanelli, frente al Palazzo Valentino, en Roma, se han acercado desde ayer numerosos familiares y amigos del último emperador de la moda. Este jueves, a primera hora, ha llegado Naty Abascal, acompañada de su hijo, Rafael de Medina.
Naty Abascal fue para Valentino mucho más que una simple clienta, y por eso su presencia en el último adiós era casi inevitable. Durante décadas actuó como una cómplice creativa y una de las inspiraciones más constantes del diseñador. Valentino admiraba su energía magnética, su dominio del vestir y esa forma inconfundible de dar vida a cada prenda con determinación y elegancia. Su vínculo fue tan profundo que Abascal terminó convirtiéndose en una de las grandes representantes del creador en España y en buena parte de Europa, ayudando a proyectar su estética entre la aristocracia y la élite internacional.
"El corazón pesa más que nunca", publicó Naty tras conocer la noticia del fallecimiento de Valentino. "Se va un genio irrepetible, pero sobre todo un amigo inmenso. Gracias por tantos años de amistad, de conversaciones, de risas, de complicidad y de amor compartido. Gracias por tu generosidad infinita, por tu sensibilidad, por tu manera única de entender la belleza y por haber elevado la moda a la categoría de arte eterno", continuó desolada.
"Admiré siempre tu obra, respeté profundamente tu trabajo y celebré cada una de tus creaciones, hechas con pasión, rigor y una elegancia que solo tú supiste imprimir al mundo. Tu legado es eterno, como el cariño que nos une. Esta despedida es muy triste, pero me quedo con todo lo vivido, con la gratitud de haberte tenido cerca y con la certeza de que tu luz seguirá brillando para siempre. Hasta siempre, querido Valentino", añadió.
Hasta Roma también se ha desplazado Rosario Nadal, otra de las figuras españolas que mejor encarnó el ideal de elegancia discreta y cosmopolita que Valentino admiraba. El diseñador la vistió en numerosas ocasiones. Le gustaba su estilo sobrio, refinado y siempre impecable. Veía en ella una sofisticación natural, sin artificios, muy afín a su idea de feminidad.
El féretro de Valentino volvió a ser velado por Giancarlo Giammetti, su compañero sentimental durante décadas. También acudió Vernon Bruce Hoeksema, otro de los grandes amores del diseñador, quien confesó sentirse "destrozado". Entre los presentes se encontraban Sean y Anthony, hijos de Carlos Souza, colaborador y amigo íntimo del modisto, que prácticamente se criaron a su lado. Diversos medios los señalan como posibles herederos de la considerable fortuna de Valentino, quien siempre los quiso como si fueran sus propios hijos.
Este viernes, a las 11:00 horas, se celebrará el funeral de Valentino en la Basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires, situada en la Piazza della Repubblica. Tras la ceremonia, el diseñador será enterrado en el Cementerio Flaminio, el mayor de Italia, en una tumba circular con amplios ventanales y rodeada de jardines floridos. Según Il Corriere della Sera, Giancarlo Giammetti ha manifestado su deseo de reposar allí también, para descansar eternamente junto al hombre con quien compartió tantos años de vida y la construcción de un imperio creativo.










