La familia crece en el seno de la Casa Blanca. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y su esposa, Usha Vance, han anunciado que esperan su cuarto hijo, un niño que nacerá a finales de julio. La noticia, compartida por el matrimonio en sus redes sociales, llega en un momento de intensa actividad política y coincide con otro embarazo dentro de la Administración Trump, lo que convierte 2026 en un año especialmente dulce para los colaboradores más cercanos al presidente de Estados Unidos.
El matrimonio comunicó la buena nueva con un mensaje cálido y muy personal en el que confirmaban la llegada del bebé: “Estamos muy emocionados de compartir la noticia de que Usha está embarazada de nuestro cuarto hijo, un niño. Usha y el bebé están bien, y todos esperamos darle la bienvenida a finales de julio”. En el mismo texto, expresaban su agradecimiento por los cuidados recibidos: “Durante este momento tan emocionante y ajetreado, estamos especialmente agradecidos por los médicos militares que cuidan excelentemente de nuestra familia y por los miembros del equipo que hacen tanto para que podamos servir al país mientras disfrutamos de una vida maravillosa con nuestros hijos”.
La Casa Blanca reaccionó de inmediato con un escueto, pero significativo “Congratulations!” (¡Felicidades!), un gesto que celebra la llegada de un nuevo miembro a la familia del vicepresidente y mano derecha de Donald Trump.
La bonita familia que han formado JD y Usha Vance
JD y Usha Vance son ya padres de tres niños: Ewan, nacido en junio de 2017; Vivek, en febrero de 2020; y la pequeña Mirabel, llegada al mundo en octubre de 2024. Los niños acompañaron a la pareja el día de la investidura de su padre como vicepresidente en 2025. La pareja siempre ha sido extremadamente discreta con la exposición mediática de sus hijos, una decisión que han reforzado desde su llegada a la residencia oficial del vicepresidente, en el Observatorio Naval de Washington. Su prioridad, explican, es que los niños puedan adaptarse con calma a la nueva realidad de su padre como una de las figuras políticas más relevantes del país.
Vance ha hablado en alguna ocasión de cómo están viviendo este proceso, especialmente en el caso de su hijo mayor. Según contó, Ewan “se está adaptando”, aunque ya es plenamente “consciente de todo” y lo que implica la vida pública. Hace apenas un mes, el vicepresidente relató en NBC News que al niño no le gusta nada la exposición mediática: a sus 8 años, “quiere tener una vida lo más privada posible. Cuando venimos a un evento en la Casa Blanca y ve las cámaras, no le gusta, así que intentamos mantenerlo alejado de ese foco lo más posible”. La situación es muy distinta para Vivek, que vive esta etapa con entusiasmo: “Tiene un montón de agentes del Servicio Secreto con los que jugar y puede ir a donde quiera”, confesó entre risas el propio Vance.
La historia de JD y Usha comenzó en Yale Law School, donde ambos estudiaban Derecho. Su relación avanzó con naturalidad y en 2014 se casaron en una ceremonia en Kentucky, seguida de una bendición hindú que honraba las raíces de Usha, nacida en California en el seno de una familia india. Desde entonces han construido un matrimonio sólido que ha sabido combinar la vida profesional —ella como abogada y él como escritor, senador y ahora como vicepresidente de la primera potencia mundial— con una vida familiar marcada por la estabilidad y la discreción, que ahora celebra la llegada de un nuevo miembro.
A sus 40 años, Usha Vance se ha convertido en una figura admirada por su discreción, su sólida formación académica y su capacidad para equilibrar su carrera jurídica con su papel institucional. Graduada en Yale y Cambridge, ha trabajado en prestigiosos despachos y también en el ámbito académico. Su origen indio y su educación hindú han aportado diversidad cultural a la segunda familia, un aspecto que ha sido objeto de atención mediática y, en ocasiones, de polémica política. Aun así, Usha ha mantenido siempre un perfil sereno y profesional, centrado en su familia y en su trabajo.
Un 'baby boom' que marca el segundo año de la Administración Trump
Desde enero de 2025, los Vance residen en la histórica Rotonda del Observatorio, hogar oficial del vicepresidente. Allí han creado un entorno familiar que, pese a la intensa agenda política, intenta mantener rutinas y espacios de normalidad para los niños. La llegada del cuarto hijo se producirá en pleno segundo año de mandato de Donald Trump, en un contexto especialmente dinámico para la Casa Blanca.
El bebé de los Vance no será el único nacimiento destacado en Washington este año. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, anunció recientemente que espera su segundo hijo, una niña que nacerá en mayo. La noticia fue recibida con entusiasmo por el equipo de comunicación presidencial y añade un toque de ternura a la intensa actividad del Ala Oeste. Con dos embarazos simultáneos entre los colaboradores más cercanos del presidente, 2026 se perfila como un año especialmente familiar para la Administración Trump.
Para los Vance, este será su primer nacimiento desde que se instalaron en la residencia oficial, una etapa que afrontan con mucha ilusión. Washington, mientras tanto, se prepara para dar la bienvenida a dos nuevos bebés —que nacerán en primavera y verano, respectivamente— que nacerán en un momento clave para la política estadounidense.












