Samantha Vallejo-Nágera revive el momento en el que recibió el diagnóstico de síndrome de Down de su hijo Roscón: "Venían a verme al hospital como si fuera al tanatorio, pero nunca tuve miedo"


Hace 18 años, recibió dos de las noticias más importantes de su vida. Llegaba al mundo Roscón y nacía con Síndrome de Down


Samantha Vallejo-Nágera abrazando a su hijo Roscón© PEPE BOTELLA
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
20 de enero de 2026 - 6:00 CET

Aquella mañana ya era excesivamente fría pensé… Un 7 de enero, ¿qué esperas, no? Pero sí que aquella sensación tan desabrida parecía presagiar algo. El quirófano de hecho se abría con ella, ninguna otra mamá había dado a luz antes que Samantha esa noche. Con el parto, la noticia la dejó paralizada. Helada. Pero el shock duró poco. Primero porque no había de qué asustarse y segundo, porque a nuestra protagonista el positivismo le corre por las venas y, en cuestión de minutos —horas quizás—, se recompuso. 

Otra cosa fue… la gente. No el qué dirán, que tampoco es que eso le importe, si no ver, advertir, palpar esa nube negra que sobrevolaba las cabezas de las visitas que llegaban al hospital, como si el nacimiento de aquel bebé hubiera sido el nacimiento de un problema. Y ahí, Samantha se hundió en un mar de dudas y preocupaciones: ¿podía ser posible que tuvieran razón? ¿quizás había reaccionado así de “alegremente” porque era una inconsciente? ¿no había sido capaz de ver la profundidad, el alcance o la magnitud del ¿drama? al que se tenía que enfrentar? Y, sí, obvio. Se cayó con todo el equipo.

Samantha Vallejo-Nágera posando con sus 4 hijos en la cocina© Pepe Botella
Samantha, posando para ¡HOLA! con sus cuatro hijos

Tocaba asimilación vs. depresión post parto vs. presión social. Y los primeros 15 días fueron… malos. Mucho. Samantha Vallejo Nájera acababa de traer al mundo a un niño con síndrome de Down, Patrick. Ese era el hecho. O la exposición de motivos. Y aunque durante dos semanas, sumida en la niebla de los prejuicios, le fue difícil discernir con claridad qué era lo importante, muy pronto descubrió que aquel era el mejor regalo de Reyes. Y Patrick se convertía en Roscón. En una Epifanía. Tan dulce, tan perfumado y tan deseable como ese bizcocho que alegra las fiestas y que a la cocinera más famosa de la televisión le ha puesto todo el azúcar que necesitaba —y más— en su vida. 

Samantha Vallejo-Nágera con su hijo Roscón en la portada de ¡HOLA!© Pepe Botella

La que fuera uno de los tres jueces más severos del prime time de RTVE con Masterchef, nos muestra en la entrevista de portada de esta semana su lado más tierno, más celebrado, más entregado: el de madre. Una madre de un chaval que, ahora, ha cumplido la mayoría de edad y que, como todos los chavales de su edad, se “echa” novia, quiere salir con los amigos y se siente un adulto sin llegar a serlo todavía… Solo que, además, es especial. Han pasado 18 años de aquel día que, durante un instante -casi casi inexistente- pareció fatídico y que, hoy, muy por el contrario, celebran como uno de los más bonitos de su vida. Porque no solo le ha dado a un gran compañero de viaje sino que le ha permitido conocer a decenas de familias que se enfrentan a lo mismo que, ella y su marido Peru, tuvieron que hacer frente en 2008. Paradójicamente, eso a lo que “había que enfrentarse” era fácil de contemporizar: basta con que veas esos nacimientos como una bendición.

Samantha Vallejo-Nágera posando para el reportaje de ¡HOLA!© Pepe Botella

—Hace justo 18 años, casi casi un día como hoy, también cambió tu vida por completo. ¿Qué imagen te viene a la mente? 

El recuerdo de una mañana fría, de ese quirófano que se abría casi para que entrara yo, porque no había habido ningún nacimiento esa noche. Esa mañana era fría ya solo nada más que empezar. 

—¿Cuál fue el mayor miedo que sentiste y cómo se ha transformado (y en qué) con el paso del tiempo?

Fueron 15 días muy malos, que son los 15 de asimilación, que se llaman. Se corresponden a cuando estás todavía con pruebas médicas, cuando te están mirando… El choque mayor lo tienes cuando te dan la noticia, y yo ahí reaccioné como diciendo: "Sí, es verdad, lo tiene". Porque sí que había visto un par de gestos en él y, como buena madre, me di cuenta: "Pero no pasa nada, Samantha", me dije. Lo que ocurre es que, de repente, se convierte en un drama. Quizás, no sé, porque la gente viene a verte al hospital como si fuera un tanatorio en vez de un hospital. Pero no tuve nunca miedo. Nunca. Todo lo asimilé muy pronto.

Samantha Vallejo-Nágera posando con sus 4 hijos para ¡HOLA!© Pepe Botella

—A menudo dices que Roscón fue un regalo. ¿En qué momento te diste cuenta de que él no venía a quitarte nada, sino a darte un mundo nuevo?

Es un proceso. Pero en mi caso, la aceptación llegó muy pronto. Sucede cuando me doy cuenta de que es un niño normal, que come normal, que está normal y que es monísimo. Y te entra esa especie de afán de protección, de que le quieres más de lo que le puedes querer. Luego, lo de darte cuenta de que es un regalo, surge poco a poco. Porque es un bebé que ves más sensible, que es más blandito, que le cuesta más hacer las cosas, evolucionar, y eso saca algo de ti algo muy grande, que es esa maternidad enorme que tenemos las madres con estos niños, de quererlos, de protegerlos y de cuidarlos más y más. 

—¿Cómo fue eso de explicarle a sus hermanos que Roscón es "especial" y cómo ha influido su presencia en la educación de todos ellos? ¿Cómo es su relación?

A mis hijos, que eran pequeños todavía, les expliqué que era diferente. Ellos tenían tres años y medio y cuatro años, respectivamente y tampoco lo entendían muy bien, pero desde el principio lo asimilaron, le entendieron, le protegieron muchísimo. Creo que el tener una persona especial dentro de la familia hace que tus hijos sean más sensibles. 

Pedro, mi segundo hijo, le sigue protegiendo, porque quizás también es el más sensible. Y su relación siempre ha sido buenísima, porque le han visto como alguien que necesitaba más de su soporte, de su cuidado si algún niño se reía de él, por ejemplo, que tampoco es que haya habido muchos niños que se hayan reído de él... Te puedo decir que Roscón ha sido un ser super querido por los demás y que siempre ha sido líder. Siempre ha sido muy divertido, con lo que ha sido más un polo de atracción de risas que de desprecio. También creo que la gente ya no se ríe de los discapacitados… Eso era hace mucho. 

Samantha Vallejo-Nágera con su hijo Roscón© Pepe Botella

—¿Cuál es el prejuicio sobre el Síndrome de Down que más te molesta?

Al final, todo ha salido sin querer. Yo creo que, durante estos 18 años, he dado visibilidad a la educación de un niño con síndrome de Down, de su día a día, de sus pasos, poco a poco. Unos niños diésel que tardan más en conseguir las cosas, pero que, al final, las consiguen. Esa marcha, esa alegría, esa diversión, esa la dualidad con la que ellos viven la evolución de su educación... Creo que la gente ha aprendido a quererlos. Yo lo he conseguido, pero yo no he hecho nada. Lo ha hecho él. Roscón lo ha hecho: que la gente quiera más a los Down a través de él. 

—¿Cuál es el mensaje más bonito que te ha llegado de una familia que se ha sentido ayudada con tu relato?

Siempre que me ha escrito alguien que sentía miedo de esa primera interacción con un niño down, mi primer impulso ha sido coger la moto e ir a verle. Y me he encontrado con muchas familias. Cuando viajo con MasterChef  fuera de Madrid, intento ir a visitar a todas esas mamás que me han localizado por Instagram para contarles las cosas de viva voz. Mamás de Elche, de Málaga, de El Puerto de Santa María, de Sevilla… Intento darles confianza, naturalidad, quitarles el miedo…Porque hay padres que, nada más nacer el niño, ya están preguntando dónde va a estudiar. "A ver, que acaba de nacer. Preocúpate porque que esté bien, que sea feliz y por que tú seas feliz. Vas a ser súper feliz con este niño que te va a dar una alegría increíble". Yo creo que estos niños son pequeños imanes de cosas buenas. Que son amuletos de la suerte, que consiguen que la familia esté más unida incluso. 

Samantha no era la más dura del trío de jueces de "MasterChef". Quizá por aquello de ser mamá gallina, a veces, levantaba más la mano, pero ¿y en casa? ¿Vive en su cocina el mismo "pressing" y la misma exigencia que en el programa con su marido y sus cuatro "fieras"? "Uy, sí. Son muy pesados con la comida porque son muy especiales. Pero bueno, tenemos una gastronomía familiar normal, igual que la de cada casa. Intento que coman sano, productos de calidad, legumbres una o dos veces por semana, carne, arroz, fruta, verdura, pescado... lo de siempre. Somos una familia muy normal"© Pepe Botella
Samanta Vallejo-Nágera celebra con ¡HOLA! los 18 años de Roscón, el niño que le enseñó a disfrutar de la vida© Pepe Botella

—¿Cómo ha cambiado Roscón tu visión del mundo?

Tener una persona con discapacidad en tu casa y conocer el mundo de la discapacidad y ver las maravillosas personas que hay ahí es alucinante. No solamente la gente con discapacidad, sino también sus familias y la gente que, aún no teniendo a una persona con discapacidad en su familia, se dedica a la discapacidad o adopta a niños que sí la tienen. Hay gente increíble. Si no estás en relación con la discapacidad, no lo llegas a saber nunca y es fascinante.

—¿Cómo ha sido la escolarización de Roscón? ¿El sistema educativo está preparado para la verdadera inclusión? 

Cuando decidí escolarizar a Roscón, lo pensé mucho, porque yo trabajaba muchísimo y tenía que decidir o va a Educación Inclusiva y luego le nos ocupamos de todas sus cosas personales como logopedia, fisioterapia… O le mando a la Educación Especial. Siempre opté por la Educación Especial porque el Colegio María Corredentora, además, es maravilloso. Creo que entre los mismos niños crean una comunicación espectacular, unos sentimientos de amistad enormes y un amor de los unos por los otros increíbles. No sé si Roscón hubiese sido capaz de seguir la escolarización en una escuela de integración. 

Samanta Vallejo-Nágera celebra con ¡HOLA! los 18 años de Roscón, el niño que le enseñó a disfrutar de la vida© Pepe Botella

—A menudo las familias se sienten solas, ¿Qué red de apoyo fue fundamental para ti?

La atención temprana de la Comunidad de Madrid fue espectacular. Tuve muchísima suerte de tener un centro muy bueno al lado de mi casa, que me enseñaron bastante sobre la evolución y el día a día. Pero, luego están las otras familias. Las mamás. Las mamás de niños como el tuyo. Nosotras tenemos chats de madres en los que vamos metiendo a las nuevas mamás que llegan con nuevos niños. Hoy en día, el WhatsApp es una maravilla de herramienta para sentir que en los problemas no estás sola”. 

—Para terminar, lanza un mensaje a esa madre que hoy tiene en sus manos el diagnóstico de su hijo y siente que el mundo se para. 

Le diría que me escriba. "Escríbeme por IG que me voy a tu casa a verte para darte un abrazo. Tienes un niño maravilloso". Lo importante es que nazcan estos niños, que cada vez nacen menos, y que hagan de sus familias, familias más felices. Con madres y padres muy orgullosos, hermanos protectores y todos, muy buenas personas. Para mí fue —y es— un premio de la vida. Siempre he pensado que mi vida ha sido mejor después de la llegada de Roscón, y es verdad. 

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