Comenzó en esto del periodismo hace ya varias décadas. Era una cría. No vamos a ahondar en eso. Solo en su experiencia. Mariló Montero llegó a Costa Rica de becaria en un canal de televisión y se convirtió en un personaje de primera línea. Lo presentaba todo, lo anunciaba todo… Luego, volvió a España y, su desparpajo, su dicción perfecta, su rigor, su capacidad innata —porque eso no se enseña ni se aprende, se tiene o no se tiene— para entrevistar, para ahondar en los temas, para lograr que el personaje te lo dé todo… no pasó desapercibido. Se convirtió en chica Hermida y, luego, en presentadora y también en productora y en directora de programas. En RTVE, en A3, en Canal Sur, en la radio.
Es periodista hasta el tuétano. Una profesión que es su vida y su pasión. Eso que no solo ha heredado su hijo Alberto Herrera de su padre, del gran Carlos Herrera. Por supuesto que no. Su voz, su forma de llevarse a los entrevistados al huerto, su gracia, también le pertenecen a Mariló… y qué decir de su belleza. A ver, es una obviedad. Su melena castaña, sus ojos profundos, su piel color canela, su porte majestuoso, sus pómulos altivos, sus rasgos equilibrados… Eso que hoy también vemos en las revistas de moda de medio mundo a través de la mirada, los gestos, los labios de Rocío Crusset, modelo internacional con base en Nueva York.
Porque Mariló Montero ya no es solo estrella por sí misma, sino que, además, es madre de estrellas. Y los fulgores no se opacan porque, si algo ha hecho esta familia es separar. O mejor dicho, marcar su camino, remarcando, valga la redundancia, ese pronombre posesivo de tercera persona. Cada miembro de la familia (Carlos, Mariló, Alberto y Rocío) se han labrado su carrera sin mezclar ámbitos. No porque sea malo o confuso, sino porque ha sido su opción. Eso tampoco significa que haya reticencias y, si las hay, nos las hemos saltado y Mariló, quizás por una vez, también.
En la entrevista que nos regaló la portada de uno de los números de ¡HOLA!, Mariló Montero contestó a todo. Y cuando decimos a todo, hablamos de ¿40 preguntas? Puede. Sobre su victoria en Masterchef, sobre la Navidad y esos días tan especiales, sobre sus deseos para este año, sobre sus relaciones de pareja y, obviamente, sobre su influencia, amor y relación de confianza con sus hijos.
Cada miembro de la familia (Carlos, Mariló, Alberto y Rocío) se han labrado su carrera sin mezclar ámbitos. No porque sea malo o confuso, sino porque ha sido su opción
—Con la llegada de un nuevo bebé a casa ¿qué le gustaría instaurar para la nueva generación?
Disfrutaré de mi nieto, hijo de Blanca y Alberto, respetando su manera de hacer las cosas y sin meter la cucharilla donde no me llaman. Lo esperaré con alegría, porque dicen que estos bebés llegan dispuestos a cambiarlo todo.
—La boda de tu hijo fue uno de los momentos más emotivos del año. ¿Cómo te sentiste al verlo en el altar?
Vi a un hombre maduro, profundamente enamorado. Sus lágrimas al ver entrar a Blanca con su hijo en su ser hablaban más que cualquier discurso. No hay nada más atractivo que un hombre que ama y comprende que está naciendo su familia.
—Estabas espectacular, ¿cómo es eso de convertirte en la madre del novio? Y en meses, en convertirte en abuela ¿Cómo crees que serás?
Ha sido natural y emocionante, como un cambio de estación. Como madre he dedicado mi vida plena a mis hijos con la consciencia de mi responsabilidad para su formación. Les he acompañado, luego, sin invadir, protegiendo lo justo y dejando crecer. Como abuela seré igual: presente, tranquila y con el corazón abierto.
—¿Qué crees que va a heredar tu nieto de la "saga Montero-Herrera"?
Heredará carácter, humor y una forma muy nuestra de afrontar la vida con entereza y corazón. De la familia de Blanca recibirá otra herencia igual de valiosa: un hogar generoso, afectuoso y estable. Con esa mezcla, vendrá rodeado de dos linajes que saben querer bien.
—¿Rocío y Alberto pasaron las fiestas contigo? ¿En qué se parecen a ti y en qué no tienen nada que ver? ¿Cómo los ves profesional y personalmente a los dos?
Espero que hereden ese vínculo familiar que siempre he defendido, junto con los valores que ya muestran en sus carreras. Son dos adultos hechos y derechos, centrados y con criterio. Estoy profundamente orgullosa de cómo viven y trabajan.
—¿Hasta qué punto tú has influido en sus carreras? ¿Te ves reflejada en ellos?
Mi influencia ha sido la del ejemplo y la exigencia justa, no la interferencia. Cada uno ha construido su camino. Me reconozco en su fortaleza y en su independencia.
—¿Qué titular te gustaría leer sobre ti misma en ¡HOLA! este año?
Hoy los titulares los eligen otros, y lo entiendo: es parte del juego.
—2025 fue un año lleno de éxitos y cambios vitales. Si tuvieras que resumir este ciclo en una palabra, ¿Cuál sería?
Tránsito.








