Carlota Ruiz, la mujer de Álvaro Arbeloa, ha roto su silencio... aunque de momento lo hace solo por un tema personal relacionado con una fecha muy importante para su familia. Es decir, que no ha querido referirse al nombramiento de su marido como técnico de la primera plantilla del Real Madrid, tal vez por toda polémica que esta decisión ha traído consigo. No cabe duda de que los últimos acontecimientos en el club de Concha Espina suponen el arranque de una nueva etapa para el exjugador blanco, lo que atañe también a su esposa y sus cuatro niños. En cualquier caso, el motivo que ha llevado a la creadora de contenido a reaparecer en redes sociales es la celebración del cumpleaños de su pareja, quien soplaba 43 velas el pasado sábado.
"Muchas felicidades a mi 'ride or die'", comenzaba diciendo la influencer en un mensaje dirigido al padre de sus hijos. Se refería a él con esa expresión coloquial en inglés que significa lealtad incondicional y apoyo total hacia alguien, sin importar las circunstancias. También califica Carlota a Álvaro en dicho texto como "el yang de mi yin, el timón en la tormenta, una caja de sorpresas, pero por encima de todo a la suerte de nuestras vidas", le halagaba en este señalado día. "¡Te quiero! Siempre a tu lado", concluía Ruiz su emotivo post que compartía en su cuenta de Instagram, tras muchos días sin hacer acto de presencia en dicha plataforma.
Formada en Logopedia y Magisterio, acompañaba esta además sus palabras con una foto de la pareja, en la que ambos aparecen muy sonrientes con gafas de sol mirando a cámara. Ha sido la primera vez que la mujer de Arbeloa habla tras la llegada de este al banquillo merengue, que se produjo hace una semana cuando fue destituido Xabi Alonso. Precisamente, los dos exjugadores se llevan muy bien desde hace mucho tiempo fuera de los terrenos de juego, una amistad que se hace extensible a sus mujeres. Prueba de ello es que Nagore Aramburu, la esposa del entrenador vasco, también felicitaba públicamente este fin de semana a Arbeloa por su cumpleaños.
Desde que el exentrenador del Castilla cogió las riendas del Real Madrid hace siete días, el equipo sufrió primero un golpe tan duro como inesperado al caer eliminado por sorpresa en los octavos de final de la Copa del Rey frente al modesto Albacete. Aunque él se libró de muchas de las críticas por llevar pocas horas en el cargo, sí que se le recriminó que dejara fuera de la convocatoria a algunos pesos pesados del vestuario para dicho partido que acabó perdiendo por tres goles a dos. Fue algo que, tras la derrota, se le achacó como un exceso de confianza al batirse en duelo con un rival de inferior categoría. Tras ello, las cosas mejoraron en Liga con su victoria del sábado por 2-0 contra el Levante, lo que sin duda la da un poco de aire para trabajar con menos tensión y algo más de sosiego en estos días.
La afición madridista parece estar dividida, y de hecho recibió a los suyos con una sonora pitada desde las gradas del Bernabéu que muchos han calificado de histórica. Una bronca de la que no se libró el presidente, Florentino Pérez, para quien algunos piden su dimisión, ni tampoco el nuevo técnico. A la espera de ver cómo evoluciona el proyecto en los próximos encuentros, según el resultado que obtengan, Álvaro podrá ganarse o no la aprobación de sus seguidores. Eso sí, quien no le va a fallar pase lo que pase es su familia, concretamente su mujer, con la que se casó en 2009 en Zaragoza y con quien durante este tiempo ha dado la bienvenida a los cuatro pilares de su vida: Alba, Raún, Inés y Vega.







